ROSA Tavares
pinta con pasión. Su obra surge de las entrañas de su ser como el
desgarramiento de fuerzas vitales que invaden el lienzo y sacuden,
por tanto, al espectador. Muchas imágenes acuden simultáneamente a
esos lienzos y permanecen a través de huellas silenciosas cuya
presencia solo es perceptible luego de una observación cuidadosa.
En
Rosa Tavares
el uso del color es vital y espontáneo, directo, casi irreflexivo y
por ende abrasador. Una fuerza ígnea estremece los cimientos de la
estructura, siempre sólida, de la imagen que adquiere numerosas
posibilidades expresivas.
FERNANDO UREÑA RIB