Entre
los pintores dominicanos se destaca, por sólidas razones, el nombre
de
Amable Sterling.
No es sólo la impecable calidad de su dibujo ni el uso eficiente de
los recursos del claro oscuro.
Amable Sterling
nos enfrenta , sin ruidos ni estridencias, a la utopía de un mundo
personal rico y pleno de futuro, y al ferviente anhelo universal de
los humanistas del Renacimiento. La obra de
Sterling
induce a la reflexión pero al mismo tiempo nos deleita en laberintos
de contemplación extática.
Sus
seres imaginarios pertenecen a un mundo superior al nuestro, y al que
nosotros sólo podemos llegar con la guía de ciertas claves que
encontramos en las pinturas de
Amable Sterling.
La de
Amable Sterling es una
pintura que no obvia los recursos plásticos contemporáneos
iluminada por luces interiores, por halos y nimbos, por las alas de un
ángeles que no están lejos de cada uno de nosotros y que él pinta
urgido por una muy definida clarividencia pictórica.
FERNANDO UREÑA RIB