Fernando Ureña Rib también produjo otra visión
de la Refinería Dominicana de Petróleo, esta vez imaginándola luego del
maravilloso encanto de la lluvia. Las torres se yerguen portentosas bajo
la luz airosa de la tarde, luego de haber caído uno de esos típicos
aguaceros tropicales. Aquí el reflejo de las torres en las aguas caídas
es utilizada por Ureña Rib para situar la refinería dentro de su entorno
natural. La imagen es casi la de una ciudad futurista, que levanta sus
estructuras de metal sobre un cielo siempre presente y luminoso