Frente a una pintura, ¿ha tenido alguna
vez la sensación de ser absorbido, extrapolado de la
realidad y lanzado a un mundo de transparencias sutiles?
En toda obra trascendente existe siempre un halo de magia
y subyugación. Como en el amor a primera vista. El pintor
dominicano Fernando Ureña Rib con mucha frecuencia
consigue tender esos lazos cautivantes y secuestrarnos de
las tramas del presente para conducirnos hacia los
parajes de su propia mística.
En esos confines, las luces cruzan los cuerpos, se vive
en el sigilo inasible de la nube y se adentra en las
sutilezas del espíritu humano. Más de una vez, Ureña Rib
ha escogido a la mujer como centro temático, no sólo en
su bellas y voluptuosas figuras, en la expresividad de
sus contornos desnudos, sino en el reconocimiento de su
identidad, de su evolución en la indagación de su
individualidad y sus relaciones, sociales y espaciales.
La mirada interior, la introspección llevan al pintor a
repensar el ser femenino. Para asombrarse, para
deslumbrarnos.
Cuando uno se detiene frente a sus ninfas danzantes,
éstas tienen la dinámica originaria del arte
cinematográfico, como aquellas imágenes fijas que puestas
a mover, ofrecen la percepción del movimiento continuo.
El artista, conocedor de esa dinámica, consigue crearnos
algunas, distracciones visuales. Así la figura estática
del lienzo, consigue desplazarse y danzar ante nuestros
ojos.
Cuando la expresión de "lo feo", parece ser lo frecuente
en la obra de muchos pintores contemporáneos. Ureña Rib,
se oprobia de lo bello, riéndose de esos críticos que,
despectivamente, tildan lo académico, de "arte bonito".
Domina el buen oficio y las formas, y lo emplea con toda
intención, para devolver al arte su original belleza.
Desafía el kitsch, la superficialidad de lo decorativo,
mientras haya el camino de su estética propia. Así, en su
pintura, no se hallará una belleza impensada. Detrás de
cada pincelada hay un concepto, la idea de concebir un
arte con razonamiento, desde lo bello, le ha permitido
depurar a lo largo de su trayectoria creativa un estilo
propio, con el que ha trascendido fronteras. No hay que
ser en- tendido para comprender a Ureña Rib desde lo más
íntimo, cuando afirma que "El arte es un maravilloso
juego de los sentido".
Así se explica el desconcierto perceptivo
frente a sus musas, donde desaparecen las fronteras entre
el mundo real y el mundo de los sueños.