ARTE BRASILEIRA

 

CÁNDIDO PORTINARI

EN LA PINTURA BRASILEÑA

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

Candido Portinari nasce numa fazenda de café, em Brodowski, São Paulo, no dia 29 de dezembro.

 

 

 

En la pintura de Brasil sobresale la figura de Cándido Portinari, quizás porque supo, como ningún otro pintor de su inmenso país, trasladar a sus telas el llanto y el dolor de su pueblo. Ese acercamiento y comunicación hizo que los brasileños se entusiasmaran, identificándose de inmediato, con esas imágenes simples y poderosas del hombre campesino. Portinari no se aleja nunca del corazón de su gente, de los niños, de los marginados. Propone una pintura que expresa el sentimiento colectivo, la angustia existencial y las llanas alegrías del hombre común.

Portinari pinta sus temas humanos y sociales de manera resuelta, sin miedos ni ataduras, en un medio donde la violencia define muchas veces los parámetros de convivencia, y la existencia misma. Cándido Portinari se encuentra entre los grandes de Latinoamérica y del mundo.

 

Fernando Ureña Rib

 



Cândido Portinari

Estudou pintura na Escola Nacional de Belas Artes do Rio de Janeiro. Em 1928 ganhou um prêmio de viagem e partiu para a Europa, renovando sua pintura a partir de então. Em 1935 recebeu premiação pela tela "Café" na mostra anual do Carnegie Institute de Pittsburgh. Dedicou-se cada vez mais à criação de murais - na sua maioria encomendados pelo governo brasileiro. A produção de Portinari foi muitas vezes comparada a dos muralistas mexicanos, não só quanto ao suporte, mas também pela temática - o interesse pela questão social, a narração eloqüente e a monumentalidade. Em suas obras, os retirantes nordestinos, os trabalhadores rurais de membros deformados, os tons de marrom e os de roxo dos campos cultivados, expressam a força da terra. A partir de 1944 passou a abordar também temas de sua infância no interior paulista. Em 1948 sofreu influências abstratas e, na década de 50, pintou a série dos cangaceiros, de cores mais intensas. A viagem que realizou em 1956 a Israel transformou sua pintura. Usou seu traçado firme para concretizar formas mais compactas e agressivas.
1903
Candido Portinari nasce numa fazenda de café, em Brodowski, São Paulo, no dia 29 de dezembro.
Seus pais foram os imigrantes italianos Batista Portinari e Domênica Torquato, que tiveram 12 filhos.
"Nasci numa fazenda de café. Meus pais trabalhavam na terra... Mudaram-se da fazenda Santa Rosa para a estação de Brodósqui - onde não havia ainda povoado; eu devia ter dois anos de idade.


No local viviam com meus pais minha vó paterna, um tio e uma tia ambos irmãos de meu pai. Lembro-me vagamente da casa e do armazém; havia um quarto cheio de melancias e de caixa de vinho do Porto. Estas caixas vinham sempre com surpresa. Grande foi minha alegria quando numa veio um pequeno canivete com cabo de madrepérola." (Paris, 29 de novembro de 1957)

1909
O menino começa a desenhar.

1912
Participa, durante vários meses, dos trabalhos de restauração da Igreja de Brodowski, ajudando os pintores italianos a "Dipingere Le Stelle".
Mais tarde, auxilia um escultor frentista.

"O vigário João Rulli desejava encomendar uma porteira e não se entendiam, peguei um papel e desenhei a porteira. O padre ficou olhando para mim e disse: _ Amanhã chegará o frentista para ornamentar a fachada da nova igreja. Você deve ir vê-lo e aprender. Ricardo Luini era o nome do meu escultor. (...) Quando terminou, deu-me uma prata de dois mil réis e uma viagem a Ribeirão Preto. Pessoa muito boa. "
(Retalhos de minha vida de infância)

1914
A partir de uma carteira de cigarros, Portinari faz a lápis um retrato do músico Carlos Gomes.
A família guarda o desenho.

1918
Viaja para o Rio de Janeiro. Tem aulas de desenho no Liceu de Artes e Ofícios. Matricula-se na Escola Nacional de Belas Artes, na qual estuda desenho e pintura. Seus professores foram Amoedo, Batista da Costa, Lucílio Albuquerque e Carlos Chambeland.

"Quanto mais próxima a partida mais aflito ficava. Olhava o chão, as plantas, os animais, as aves e aquela luz... Parecia que nunca mais iria ver tudo aquilo que era parte de mim mesmo. Quantas lágrimas derramei às escondidas. Vi e revi mil vezes todos os recantos. Saudade incontida do que ficava. (...) Procurava ensaiar para não ser traído pela emoção. Ia à casa de minha vó, trocava duas palavras e saía vencido, qual , não era possível. Voltava para casa, falava com minha mãe e sentia-me impossibilitado de dizer palavras. Não poderia despedir-me. Preferia não ir mas necessitava ir, estava na idade. O sol, a lua, as estrelas, as águas do rio, o vento, tudo ficaria lá e eu encontraria o escuro."
Paris, setembro de 1958




 

 

 

 

 

 
 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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