LITERATURA DOMINICANA

 

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

SOBRE

PEDRO MIR

 

 

 

 

Enriquillo Sánchez: Pedro Mir es, sin la menor duda, uno de los mayores poetas dominicanos de todos los tiempos.

Somos una literatura razonablemente joven, con apenas 125 años de actividad literaria nacional, y Pedro Mir dentro de ella tiene un lugar preponderante, un lugar cimero sin la menor duda. Es un poeta de carácter social, aunque él no se inició como poeta social. Fue Juan Bosch quien, en el año 36 ó 37, lo anunció como el posible poeta social esperado en República Dominicana; pero antes de salir al exilio Mir no era aún conocido como poeta social en general, sino por otros poemas más líricos. Su gran poema social “Hay un país en el mundo”por ser un poema antitrujillista no llegó al país sino hasta 1962, luego de la muerte de Trujillo.

Se podría decir que, en un sentido, Pedro Mir divide la poesía dominicana en un antes y un después. Él pertenecía a lo que se conoce como los llamados “poetas independientes del 40”; son cuatro: él, Héctor Incháustegui Cabral, Tomás Hernández Franco y Manuel del Cabral. Todos tienen de alguna manera inclinación por lo social, a diferencia de los poetas de la Poesía Sorprendida, en los que la presencia de lo social es mucho menor. Pero Pedro Mir es, sin lugar a dudas, el mayor poeta social de la República Dominicana.


F. G: ¿ Se podría decir que la palabra de Pedro Mir llegó realmente a la mayoría del pueblo dominicano, o solamente a un reducido círculo de lectores y críticos?

E.S: Con toda seguridad, Félix, llegó más allá de los críticos y lectores usuales de poesía. Su obra llegó a un grupo de lectores que no eran habituales lectores de poesía.

En el caso de Pedro Mir se puede señalar como significativo que, precisamente, logró romper ese estrecho círculo de lectores y llegó a considerables muchedumbres. Incluso uno de sus libros, publicado como una especie de antología en México, se llama “ Viaje a la muchedumbre” y si algo hizo Pedro Mir fue un viaje a la muchedumbre, pues su poesía fue mucho más allá del reducido círculo de las capillas literarias convencionales. Él encontró un eco particularísimo entre los dominicanos de varias generaciones, del 62 en adelante, y su poema fue convertido en una especie de emblema nacional. Por eso, fue designado por la Cámara de Diputados como Poeta Nacional, título que nadie osa regatear y todo el mundo reconoce como justo. Su obra poética produjo un impacto que la poesía dominicana no había conocido anteriormente.

F.G: ¿Calificaría la poesía de Mir como vanguardista?

E.S: Fue vanguardista en su momento histórico; estamos hablando de 1949, fecha en que aparece el primer gran poema de Pedro Mir, que es “Hay un país en el mundo”, y luego en 1954, su segundo gran poema, “ Contracanto a Walt Whitman”. En esos dos grandes poemas, que son los de mayor importancia que él escribió, sin la menor duda actuó como un poeta de vanguardia, dentro de los cánones de las letras dominicanas y, si se quiere, de las letras hispanoamericanas.

Hay que recordar que el gran poeta dominante en ese periodo histórico era Pablo Neruda, y Pedro Mir se adscribe a esa línea de poetas como Neruda, Guillén en Cuba..., y pertenece a ese grupo de grandes poetas latinoamericanos en el que hay que incluir también a un poeta como Manuel del Cabral, César Vallejo...

Estuvo muy influido inicialmente ( eso se lo he oído confesar y además es evidente en la lectura de su poesía ) por el Modernismo hispanoamericano que encabezó Rubén Darío, de Nicaragua, y era muy adicto a la poesía del uruguayo Julio Herrera y Reissig. Cultivaba con mucho esmero la forma poética, incluso ha sido catalogado como un preciosista. Él intentó una poesía de corte social sin romper con esas ataduras preciosistas y se propuso metas vanguardistas en su obra.

Lo que hay que entender, es que transcurridos ya más de 50 años de la escritura de “Hay un país en el mundo”, su poesía hoy día no es ya vanguardista. Ha habido otras líneas de trabajo a lo largo de todos estos años, y la obra de Pedro Mir está situada en la historia de la literatura para siempre.

F.G: ¿ Considera Usted que la poesía de Mir ha marcado a los poetas más jóvenes?

E.S: Marcó, sobre todo, a los poetas de los años 60. Había entonces mucha poesía redentora, mucha poesía de liberación, situada en lo político y en lo social, que se escribió al calor de los años 60 con la Revolución Cubana, la guerra de Abril de Santo Domingo, hasta que esa poesía fue diluyéndose, y poetas como, por ejemplo, René del Risco, que inicialmente escribió poesía social, empezaron a escribir una poesía urbana que comenzó a desplazar los valores propiamente políticos del poema.

Hoy día ya nadie escribiría poesía como la escribió Pedro Mir, por lo tanto, no se puede decir que él influye a los jóvenes: los influyó en su momento, años 60, en los que muchos jóvenes poetas escribieron dentro de esa tradición.


F.G: Señor Sánchez, ¿ cree Usted que la muerte de Pedro Mir deja, entonces, un vacío en la poesía social dominicana?


E.S: Deja un vacío, pero sobre todo deja el gran espacio que él creó. El vacío no es tan sensible si partimos de la respuesta a la pregunta anterior, en el sentido de que otras poéticas han ocupado su lugar; estamos más ligados a corrientes universales que desbordan los límites de la lírica castellana por la influencia de poetas ingleses o franceses de este siglo.

De modo que ningún gran autor, por grande que sea su jerarquía, deja en realidad un vacío. Deja su obra que es un espacio lleno de sugerencias y significaciones.

Pedro Mir fue un poeta amado, y amada fue también su poesía; fue furiosamente defendido por la juventud que enarbolaba su poesía como arma de combate. Ya la poesía no es un arma de combate. Tiene una filiación más intelectual, trabaja con otras herramientas conceptuales. El sentido del poema como ”un arma cargada de futuro”, para usar las expresiones de la época, ha desaparecido con los tiempos.

No obstante, la poesía de Mir es una referencia obligada y eminentemente erudita. Estudiarla es una gran experiencia para cualquier joven poeta.

F.G: Si tuviera que recomendar una lectura a alguien que se inicia en el estudio de la obra de Mir, ¿ cuál o cuáles obras recomendaría Ud.?

E.S: En verso, yo recomendaría el “Contracanto a Walt Whitman”, porque es su poema más ambicioso. Es donde él intenta una poesía de tesis, no sólo de carácter poético, sino incluso de carácter político, social, histórico.

Aunque yo no comparta su tesis, y no la comparto porque entiendo que el “Yo” de Whitman abarca toda la amplitud que luego Pedro Mir proponía en el Contacanto, entiendo que este poema es una obra maestra en cuanto a lo que se refiere a desarrollar poéticamente una tesis, y desde el punto de vista de la orfebrería poética, es admirable su construcción.

Desde luego, para los dominicanos “ Hay un país en el mundo” es el poema nacional por excelencia, el que nos expresó en un momento a todos, pero la obra de mayor alcance conceptual y poético de Mir es el Contracanto.

En el terreno del ensayo, yo pienso que su libro inicial “Tres leyendas de colores” es una joya en el ensayo histórico, porque a pesar de que estaba adscrito a las tesis marxistas propias de los tiempos, es una obra escrita con donosura, libertad, riqueza imaginativa, que contrasta de manera increíble con el lenguaje hasta cierto punto adocenado que era propio de esa escuela de análisis histórico. Entonces yo pienso que “Tres leyendas de colores” en el área del ensayo, sus investigaciones sobre estética, que tienen una importancia considerable dentro de lo que es el acervo cultural dominicano, son de gran importancia en nuestra cultura que es muy introvertida si se quiere, donde sólo lo dominicano preocupa a los dominicanos. Pedro Mir se preocupó por asuntos que estaban más allá de nuestras fronteras, y aunque en poemas como “Hay un país en el mundo” es radicalmente nacional, ya en otros como “Contracanto a Walt Whitman” trata de situar su poesía en el contexto latinoamericano; y en sus ensayos nos vincula a todo el gran orbe del pensamiento universal. De modo que Pedro Mir iba siempre en camino de lo nacional a lo universal con pasos muy firmes. Y es por ello que logró la significación que tiene para las letras hispanoamericanas.


F.G: A nombre de la redacción de la revista Hispaniola online queremos

agradecerle por el valioso tiempo que nos ha concedido, así como por los interesantes puntos de vista expresados sobre el tema. Muchas gracias.


* Enriquillo Sánchez Mulet, nacido en 1947, profesor universitario, periodista y escritor. Ha publicado entre otros, “ Pájaro dentro de la lluvia” ( Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña; “ Para uso oficial solamente”, su más reciente libro que reúne una gran cantidad de artículos y ensayos breves escritos entre 1989 y 1991. Actualmente está trabajando en algunos proyectos de narrativa, además de su labor periodística.

TOMADO DE LA REVISTA HISPANIOLA ON LINE

 

 

 

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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