Los aspectos histriónicos
sobresalen en la depurada obra del pintor chileno Mario Toral, nacido
en Santiago en 1934. El drama humano, como protagonista, se manifiesta
aún en imágenes donde la figura no está presente físicamente pero está
esa dicotomía orden - caos, y donde alternan sus fuerzas vectoriales.
Así la obra de Mario Toral es estremecida por todo aquello que de
razón y de locura existe en el mundo.
A veces la imagen es
sacudida, estremecida, zarandeada por emociones encontradas, por
súbitos espantos, por estertores y otras, una paz tensa se adueña de
la escena y propone un hálito de confianza, de esperanza y hace que
pensemos que el mundo es aún, un lugar hermoso, posible.
Fernando Ureña
Rib
En un amplio y luminoso taller lleno de pinceles,
óleos y enormes telas, Mario Toral, destacado pintor nacional, crea
cuidadosamente cada una de sus obras. Aquí, además de hablar acerca
del arte y de su misión en la sociedad, contó cuál es el motivo que
inspira sus obras, y cómo es su proceso de trabajo.
El arte: un reflejo de la vida
Para Mario Toral, el arte es una ilusión, "son pigmentos, son cosas
táctiles, materiales, que están muertas, inertes, pero es la persona
que contempla la que va a ver cuál de estas formas, colores, modos
eléctricos con que se puso el pigmento en la tela o en el papel, que
va a encontrar similitud con sus propios pensamientos y
sensibilidades, y va a encontrar que hay comunicación".
El arte es también el reflejo de la vida. "Las experiencias que tienen
los seres humanos se expresan de distintas formas, que por un lado se
relacionan con el material, con la piedra, la arcilla, la tela, el
óleo, etc., pero que en el fondo son motivadas por las experiencias
vivenciales".
¿Es una forma de expresar el mundo interno y compartirlo con el
resto de la gente?
Yo diría que el arte - haciendo una imagen visual - es como un embudo
donde por la parte grande uno mete todo lo que sucede en el mundo, lo
que le pasa a los amigos, en las relaciones afectivas más cercanas, y
eso se destila, concentrado por el orificio del embudo, y sale algo
que tiene todo eso que sucede, en una forma concentrada. El artista
tiene que darse mucho a las cosas que suceden para interpretar al
mundo, a las revoluciones políticas, a la moda, al amor, al SIDA, a
todas estas cosas positivas y negativas, para elaborar la quinta
esencia de eso.
¿Entonces es interpretar lo que está sucediendo para poder
traducirlo en algo tangible para el público?
Claro, esa es la interpretación que da la sensibilidad. Todos nosotros
tenemos sensibilidades distintas. Lo que le agrada a uno, le desagrada
a otro, a veces sorprende. No hay una realidad, la única realidad es
la que nosotros elaboramos, por eso yo digo que el arte está en la
persona que mira, uno es un promotor para que eso despierte, pero es
la persona que mira la que crea el diálogo al darle vida a las formas
muertas.
La misión del arte en la sociedad
¿Cuál es el rol del arte en la sociedad: reflexión, denuncia,
memoria anticipación o entretención?
Un poco de todo, incluso entretención, porque no puede haber un cuadro
"fome", un cuadro que sea bueno pero que no quieras meterte dentro de
él. Una obra debe tener un nivel que cautive.
¿Cuál es la misión del artista?
El artista tiene que conservar su independencia. Creo que un artista
nunca debe servir a ningún poder político, ni alabar posiciones. Debe
desligarse de todo lo que le impide ser libre, porque sólo la libertad
es lo que hace que él pueda sacar en forma fraternal, universal, lo
que tiene dentro.
¿Y la del museo?
El museo es la memoria conservada. Yo no si tengo el defecto o la
cualidad de conocer las ciudades por sus museos. Si el museo es bueno,
está la memoria a través del tiempo de esa ciudad, incluso antes de
que fuera ciudad, cuando era el establecimiento de una tribu. Y cuando
uno puede ver el crecimiento de la civilización en el museo, y después
salir a la calle en la actualidad, uno crea un círculo.
Su fuente de inspiración
¿Cuál es el motivo que inspira su obra?
Lo que siempre me ha inspirado es el cuerpo. Encuentro que es
múltiple, inagotable y puede inspirar cualquier movimiento, en
especial el desnudo, porque el tener ropa crea un sentido de tiempo en
que sucede. En cambio, el ser humano desnudo es intemporal, desde que
fuimos creados no hemos cambiado mucho.
Ahora con ese cuerpo tú lo puedes poner en situaciones de angustia, de
éxtasis, sensualidad, alegría, dolor… es como una arcilla. Tú puedes
manipularlo, y depende de cómo levante un hombro, cómo pongas el
brazo, el movimiento del cuello, una ligera torsión, para que cambie
totalmente la expresión. Ahora, eso es el principio, porque lo que va
a importar es también la técnica que va a usar, que va a manifestar
mejor ese sentimiento que tú quieres expresar.
Su proceso de trabajo
¿Cómo es su proceso de trabajo primero la idea y luego la forma?
Es un poco errático, a veces trato de encontrarle un programa, y digo
mañana voy a pintar esto a las 9 de la mañana… nunca resulta. Uno de
repente dice voy a pintar este cuadro, pero no, recuerdas que tienes
un dibujo que empezaste hace diez años y que no lo has terminado. En
ese sentido soy indisciplinado, por eso tengo cientos de cuadros sin
terminar. A veces los termino, otras veces no. Por lo demás, a muchos
pintores les pasa esto. Cada uno tiene un método distinto para
trabajar.
Su mensaje para los jóvenes
Con toda la experiencia que tiene, ¿Qué mensaje le daría a los
jóvenes que se quieren dedicar al arte?
Que vivan, porque lo que se da, es lo que uno tiene. Nadie puede ser
más grande que el origen, el caudal nunca puede ser más grande que la
fuente. Es decir, el arte de una persona es rico, si esa persona es
rica, en sentimientos, en cultura, en sentir las luchas sociales… El
enriquecerse a sí mismo, el ser fraternal, el enamorarse, el ser
generoso, va a dar un arte que corresponde a tu personalidad. Lo que
yo le podría decir a un joven es que mientras más viva, más se
entregue a las cosas importantes su arte va a ser mejor, lo demás es
una cosa técnica que se aprende, el aprender a dibujar o pintar
cualquiera lo puede hacer, lo importante es tener algo que decir.