Marianela
Jiménez es una pintora
de tremenda vivacidad cromática. Ningún color le es ajeno, podría
decirse (emulando la frase clásica) de esta pintora dominicana
cuyo trabajo sorprende de inmediato al espectador.
Uno
ve estas pinturas y se imagina detrás de ellas a una persona plena
de juventud y de arrojo, que no teme al color y que lo maneja con
envidiable libertad. Y sin embargo,
Marianela
Jiménez no es ya
aquella niña que frecuentaba la Escuela Nacional de Bellas Artes
de los años 50.
Su madurez vital ha
corrido paralela a su madurez pictórica. Gruesos y fluidos
empastes van conformando la imagen, moldeándola como si se tratara
de otra realidad palpable.
Los recursos plásticos
y los temas que aborda esta pintora, educada bajo la guía de
pintores como Josep Gausachs y de escultores como Manolo Pascual,
son de una gran variedad y sin embargo, toda su obra es contentiva
de esa unicidad propia del artista ya cultivado y maduro, cuyo
hilo es posible seguir a través de las distintas épocas y series
que le ocuparon.
Además
de excelente pintora,
Marianela
Jiménez es un pilar de
las artes plásticas dominicanas. Muy activa en la pedagogía
artística,
Marianela
Jimenez, participa en
numerosos encuentros culturales y ha estado ligada desde siempre
al CODAP, el gremio que agrupa a los artistas dominicanos y a la
Escuela Nacional de Bellas Artes.
Su influencia, en las
nuevas generaciones, se ha dejado sentir. Los años en nada han
opacado la tremenda vitalidad, la fuerza expresiva y la libertad
que revelan sus lienzos.
FERNANDO UREÑA RIB
