Toda creación cultural debe entenderse y
explicarse en el contexto amplio de la vida histórica y social de los
pueblos. La arena de la política constituye, dentro de ese contexto, el
terreno inmediato sobre el cual se llevan a cabo las luchas que
redundarán en la creación de los pueblos y de su producción cultural.
La figura del profesor Juan Bosch encarna un vivo y claro ejemplo de
la estrecha conexión entre literatura y política. En la obra que nos
ocupa, merecedora del Premio Anual de Literatura (1996) de Santo Domingo
en el género de ensayo, Eugenio de J. García Cuevas, crítico literario
dominicano radicado en Puerto Rico, se lanza a la tarea de examinar esta
relación concentrando su atención en el estudio de la obra, La
Mañosa (novela de las revoluciones), publicada por Bosch en el
año de 1936.
El autor está firmemente convencido de que leer o investigar una obra
literaria sin tomar como fundamento lo que sucede dentro del ámbito
social, político y económico, constituye un acercamiento muy pobre y
parcial que le resta validez al examen de la misma. Por eso nos plantea
que cualquier intento de explicar la producción intelectual de Juan
Bosch debe tomar en cuenta el devenir histórico, político y social de la
República Dominicana, del Caribe y de Hispanoamérica, en el marco de la
historia universal. García Cuevas recalca que aún en la primera etapa
creativa de Bosch, en la que su empeño consciente se dirigía sólo a las
letras, su escritura no pudo escapar de la política. De ahí que se
comprometa a realizar un estudio de conjunto, sin separar un ámbito del
otro.
Para llevar a cabo la tarea propuesta, el autor divide su obra en
seis capítulos, tres apéndices y una bibliografía. En el primer
capítulo, se ofrece una visión general del contexto histórico, político
e intelectual en que se escribió y publicó La mañosa. El
segundo presenta el panorama literario de la República Dominicana entre
1912 y 1936, y el lugar de Juan Bosch dentro del mismo. El tercer
capítulo pinta el cuadro de la trayectoria evolutiva del pensamiento
político y literario de Bosch. Con ello, el autor pretende abrir el
camino y sentar las bases para futuras investigaciones que tomen como
norte la correlación entre literatura y praxis política. El cuarto
capítulo considera las ediciones que se han hecho de la novela en
cuestión y la crítica de que ha sido objeto. El quinto capítulo se
dedica propiamente al estudio de La mañosa. El autor
examina cada uno de los veinte capítulos de la obra, mostrando cómo se
presenta y se refleja en ésta la visión de mundo de la pequeña burguesía
con sus correspondientes percepciones sociales, económicas y políticas.
El sexto y último capítulo traza la estructuración de esa visión de
mundo en la historia dominicana.
Los primeros dos apéndices cumplen la función de presentarnos una
esquematización del texto, mediante su reducción a breves unidades
narrativas, discursivas y descriptivas. Por su parte, el tercer apéndice
nos proporciona un breve cuadro general sobre la figura del caudillo en
la historia dominicana, desde mediados del siglo XIX hasta el
advenimiento de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
La extensa bibliografía contiene, en primer lugar, las obras de Bosch,
dividiéndolas en novelas, cuentos, ensayos, artículos, prólogos y
folletos. En segundo lugar, se presentan las críticas a la obra de Bosch
y las entrevistas que se le han realizado. Por último, se incluyen obras
sobre la historia, la política, la economía y la literatura, tanto de la
República Dominicana, como de América y del mundo.
García Cuevas clasifica la obra literaria de Juan Bosch de la
siguiente forma: 1. Obras de ficción: poemas de juventud, cuentos y
novelas. 2. Estudios sociohistóricos: Ensayos sociológicos, históricos y
económicos. 3. Biografías: Eugenio María de Hostos, Simón Bolívar,
Máximo Gómez, Pedro Santana, etc. 4. Ensayos políticos y teóricos:
escritos sobre teoría y práctica política. 5. Testimonios y crónicas:
notas sobre viajes y vivencias personales. 6. Propaganda política:
escritos con fines proselitistas. 7. Escritos coyunturales: artículos
aparecidos en periódicos y revistas, principalmente, donde polemiza u
opina sobre acontecimientos coyunturales inmediatos. 8. Obras
teológicas: escritos sobres personajes bíblicos como Judas y David.
Para adentrarnos en el cuerpo de la obra de García Cuevas,
prestaremos atención a su descripción y explicación de la evolución
política y literaria del autor de La mañosa. El doctor
Juan Bosch nace en La Vega, República Dominicana, en el 1909. Su padre,
José Bosch Subirats, de origen catalán, llegó a Santo Domingo en el 1900
y en el 1906 se casó, en La Vega, con la puertorriqueña Angela Gaviño.
El autor divide la trayectoria literaria y política de Bosch en
cuatro etapas. La primera etapa transcurre desde 1929 hasta 1938. Como
antecedente de la misma, hay que señalar que la invasión militar
norteamericana de 1916 sirvió de telón de fondo a su niñez y despertó en
él cierto sentido nacionalista y patriótico. Haber visto bajar de los
edificios públicos la bandera dominicana para izar la bandera de los
Estados Unidos de Norteamérica, provocó una fuerte impresión en el niño
de apenas siete años de edad. Los frecuentes viajes por las zonas
agrícolas del país despertaron en el niño admiración por la gente del
campo. Es así como a la edad de ocho años comienza a escribir y a
ilustrar sus primeros cuentos.
En 1929, contando solamente con veinte años de edad, dejó registrado
su temor de que los intentos reeleccionistas de Horacio Vásquez
desembocaran en un golpe de Estado. Bosch sospechaba que el panorama
político del país era favorable para que emergiera un dictador. El
artículo, publicado en el periódico El Mundo del 16 de
septiembre de 1929, es indicativo de la temprana sensibilidad política
de éste. En el 1933, en plena dictadura trujillista, publica Camino Real, libro que de acuerdo con varios críticos, inicia el
cuento moderno en la República Dominicana. En ese texto hay un
cuestionamiento implícito de las condiciones de vida de los campesinos
bajo la dictadura trujillista.
Su segundo libro, Indios, apuntes históricos y leyendas
(1935), es un ensayo acompañado de tres leyendas sobre la vida de los
aborígenes antes de la llegada de los españoles. García Cuevas advierte
que algunos historiadores de la literatura han catalogado
incorrectamente este libro como uno de cuentos. El texto de esta obra
está revestido de gran lirismo metafórico. El autor piensa que la
situación tensa ante el régimen trujillista es el motivo por el cual
Bosch abandona el tema campesino en 1935 y escribe sobre un tema que
puede parecer un intento de evasión. Recuperar el pasado indígena y
presentarlo como una utopía era subvertir el estado de cosas de la
dictadura.
Con la publicación de La mañosa en 1936 y su salida del
país en enero de 1938, se cierra la primera etapa de Juan Bosch. En esta
novela se recrea el pasado caudillista previo a 1930, el cual constituye
la raíz histórica de la dictadura trujillista. Para salir del país en
1938, Bosch se vale de la excusa de que debía llevar a su esposa a
Puerto Rico a recibir tratamiento médico. El tirano lo dejó salir,
porque ocupaba un cargo en el Departamento de Estadística y, además, le
había ofrecido el puesto de Diputado en el Congreso. El dictador pensó
que Bosch no rechazaría tal ofrecimiento. Cuando Bosch sale del país, se
enfrenta a la disyuntiva de dedicarse a la literatura o a la política,
pero Eugenio María de Hostos (1839-1903) le brindaría las claves para
ocuparse de la política sin abandonar la literatura.
La segunda etapa de la trayectoria de Bosch se extiende desde 1939
hasta 1962. En el exilio entró en contacto directo con la obra de
Hostos, conjugó su oficio de escritor con la actividad política, se
convirtió en uno de los dirigentes más importantes de la resistencia
antitrujillista en el exilio, y recorrió varios países latinoamericanos.
Tras el asesinato de Trujillo en 1961, Bosch regresó a la República
Dominicana y ganó las elecciones de 1962, como candidato del Partido
Revolucionario Dominicano que él había fundado en 1939.
Su encuentro con el pensamiento de Hostos, llevará a Bosch a adoptar
un idealismo moral que se traducirá en la lucha por liberar a su país de
la dictadura que lo oprimía. Según Bosch, el ascenso de Franco en España
y el inicio de la Segunda Guerra Mundial fueron acontecimientos
decisivos para que él decidiera unirse a la oposición antitrujillista en
el exilio.
De su descubrimiento de Hostos, nacen dos libros: Mujeres en la
vida de Hostos (1938 y 1988) y Hostos, el sembrador
(1939 y 1976). Además de sus ensayos, publicó en 1941 los cuentos: El
socio, Dos pesos de agua, El río y su enemigo y Luis Pie. En el 1947, publicó
Ocho cuentos. En 1955,
en Chile, aparecen Judas Iscariote, el calumniado, La muchacha de la guaira y Cuba, la isla fascinante.
Cuento de Navidad es de 1956. En el 1958 publicó en
Venezuela sus ensayos El arte de escribir cuentos. Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplos, data de 1959. En
1960 publica su famoso cuento La mancha indeleble y
Bolívar, biografía para escolares. En 1962, año de su triunfo
electoral, recopiló sus cuentos, para los lectores dominicanos que
desconocían su obra, en los volúmenes: Cuentos escritos en el
exilio y Más cuentos escritos en el exilio.
Para Juan Bosch, la llegada a la presidencia de su país significó la
posibilidad real de iniciar el proyecto liberal que se remontaba al
ideal de los trinitarios de 1844, los restauradores de 1865, los
nacionalistas de principio de siglo y de los antitrujillistas del
exilio. Desde el poder, creyó que por fin su país podría encarrilarse
por el camino de la democracia representativa y liberal. Pensó que era
posible la revolución pacífica por medio de la educación que Hostos
había predicado. Su esquema mental se desplomó cuando el 25 de
septiembre de 1963 fue derrocado por un sector de las fuerzas armadas
dominicanas, la oligarquía y la colaboración del Pentágono
norteamericano.
A raíz de lo anterior, García Cuevas describe la tercera etapa de la
trayectoria de Bosch como una de desilusión y de búsqueda. Esta etapa
comienza en 1963 y finaliza en 1966. La crisis en que había entrado el
pensamiento de Bosch tras el golpe de 1963 se agudizaría en 1965 con la
segunda intervención militar norteame-ricana en suelo dominicano en el
presente siglo. El modelo político de la democracia representativa y
liberal, que le había dado sentido a sus acciones desde 1939 hasta 1963,
no había funcionado en su país. La invasión militar norteamericana de
abril de 1965 haría a Bosch dar un salto radical hacia el marxismo.
Según García Cuevas, el camino recorrido por Bosch para llegar al
marxismo siguió tres etapas. Primero, cuestionó el sistema democrático
representativo. Segundo, estudió a fondo la política internacional
norteamericana en América Latina. Tercero, inició el estudio de los
clásicos del marxismo y, simultá-neamente, viajó por varios países
socialistas de Europa y del continente asiático.
A partir de 1967, se inicia la cuarta etapa en el pensamiento de
Bosch. Esta etapa se extiende hasta el presente. Bosch abandona la
defensa de la democracia representativa y se convierte en un crítico de
este sistema político y en un proponente de cambios revolucionarios.
Como parte de su nuevo proyecto, se propuso entender para sí y explicar
a la militancia de su partido, desde la perspectiva del materialismo
histórico, cómo funcionaba el capitalismo. A la misma vez, estudió el
desarrollo histórico de la sociedad dominicana, empleando el instrumento
conceptual de la lucha de clases. Sus primeros libros en esta línea
ideológica fueron: El pentagonismo, sustituto del imperialismo
(1967), Tesis de la dictadura con respaldo popular (1969),
De Cristóbal Colón a Fidel Castro (1969), Breve
historia de la oligarquía (1970), y Composición social
dominicana (1970).
En el año 1973, convencido de que el partido fundado por él y otros
compatriotas no admitiría transformaciones, Bosch fundó junto con un
reducido grupo de seguidores, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD),
del cual fue su candidato presidencial hasta las elecciones de 1994. Su
principal consigna fue la de liberar al país de cualquier tipo de
opresión, teniendo como aspiración final completar la tarea iniciada por
el liberalismo revolucionario desde mediados del siglo XIX. El hecho de
que Bosch no fundara un partido exclusivamente obrero o no se afiliara
al Partido Comunista se debió a que, desde su incursión en el marxismo,
mantuvo cierta distancia y autonomía frente a la ortodoxia oficial.
Bosch negó la existencia y conciencia de clase del pro-letariado
dominicano, porque pensó que la pequeña burguesía era el componente
principal de la sociedad dominicana y que, en alianza con los
trabajadores y campesinos, era la clase que debía organizar y dirigir
cual-quier proceso revolucionario.
El PLD, con los métodos de trabajo impulsados por Bosch, se
desarrolló y creció de tal forma, que ya para 1990 era la principal
fuerza política del país. Dos años antes, el Comité Central de esta
organización había sometido un documento a la base del partido, donde
afirmaba el «boschismo» como teoría política y oficial de la
organización. La propuesta declaraba que la aportación de Bosch en el
campo de la historia, la economía y la política, entre otras, había
permitido que su análisis de la sociedad dominicana se constituyera en
una guía para la lucha efectiva en pro del ideal de liberación nacional.
Como habíamos apuntado al comienzo, García Cuevas monta su
investigación sobre la política y la literatura en la personalidad de
Juan Bosch, tomando la novela La mañosa como el centro de
su trabajo. Entre sus opciones tenía la copiosa obra cuentística de
Bosch, dos novelas y los en-sayos. Los cuentos ya habían sido estudiados
de forma considerable por la crítica y la obra ensayística aún no estaba
concluida. Le restaban dos opciones: La mañosa y El
oro y la paz (1964). El autor optó por la primera, por entender
que en ella es donde mejor se conjugan la literatura y la política.
La mañosa, según García Cuevas, es una novela más política
que histórica, en la cual la historia es un pretexto para la revisión
política.
La necesidad de explicar por qué Juan Bosch escribió una novela sobre
las luchas caudillistas en una época en que éstas eran consideradas como
asuntos del pasado, es el resorte inmediato que conduce a García Cuevas
a iniciar su investigación considerando las condiciones políticas y
económicas que perfilan la República Dominicana de los años treinta. El
autor establece que el ascenso de Trujillo al poder estuvo vinculado a
varios factores, a saber: 1. La ocupación militar nortea-mericana de
1916 a 1924. 2. El ejército policiaco que creó el gobierno de ocupación.
3. El favoritismo horacista que promovió su ascenso al poder. 4. El
acaudillamiento que consiguió en las filas del ejército. 5. Sus
características personales. 6. Su vinculación directa con el movimiento
cívico que, planteando la necesidad de un «hombre nuevo», produjo
el derroca-miento de Horacio Vásquez.
Rafael L. Trujillo ingresó al cuerpo militar norteame-ricano en 1919,
y ya para el 1928 era el militar más poderoso del país. El despil-farro
y la corrupción administrativa del régimen de Vásquez, más sus deseos
continuistas, abonaron el terreno para que éste apro-vechara la
coyuntura de 1930 y apoyara solapadamente la conspiración dirigida por
Rafael Estrella Ureña, que eventualmente lo llevaría al poder. Con la
renuncia del presidente Vásquez se produjo una crisis política y
Estrella Ureña pasó a ocupar provisionalmente la presidencia hasta que
se celebraran elecciones. Trujillo presidente y Estrella Ureña
vicepresidente: ésta sería la consigna. La fórmula Trujillo-Estrella
Ureña resultó ganadora y el 16 de agosto de 1930 tomaron pose-sión de
sus cargos, iniciando lo que maquiavélicamente llamarían la «Era
gloriosa», «Era del progreso» y «Era de la paz», entre
otros epítetos.
El autor señala que el surgimiento de la dictadura de Trujillo está
estrechamente vinculado a la caída de la bolsa de valores acaecida en
1929, ya que a raíz de ésta se produjo una drástica reducción en los
ingresos por exportaciones. La baja de los ingresos fiscales, combinada
con las presiones internacionales al país para que pagara su deuda
externa, más la parálisis casi total del sistema agroexportador, exigía
un esquema de poder que enfrentara la situación mediante una institución
sólida y estable. Lamentablemente, la única institución que cumplía con
tales características era el ejército policiaco de Trujillo. Por su
parte, los nortea-mericanos comprendieron que la protección de sus
intereses globales de dominación requiría la instauración de un régimen
despótico que tuviese mayores poderes para contrarrestar las tendencias
caóticas de la economía.
Para Bosch, la dictadura trujillista fue consecuencia directa del
atraso histórico de la sociedad dominicana y de la inexistencia de una
burguesía nacional que impulsara el capitalismo. De acuerdo con Bosch,
Trujillo aprovechó la infraestructura que iniciaron los norteamericanos
y se convirtió en el principal propulsor de la modernización capitalista
en la república y, al igual que otros autores, relaciona su ascenso
político a la gran crisis de 1929 y a las intenciones reeleccionistas de
Horacio Vásquez.
En cuanto a la acusación del historiador y sociólogo, Franklin
Franco, en el sentido de que la novela La mañosa es
apologética del régimen trujillista, García Cuevas refuta la misma
señalando que esta acusación es el resultado de leer la novela como un
artículo periodístico más de los que escribió su autor, olvidando que la
novela es una producción simbólica con carácter estético y que exige
otro tipo de lectura. García Cuevas asegura que su lectura crítica del
texto demuestra, entre otros hallazgos, que la recreación del pasado
caudillista desde el presente trujillista, tiene su génesis en una
estructura nostálgica que genera a su vez otra estructura irónica y que
ambas explican indirectamente el por qué del trujillismo. Si el juego de
voces propicia, por momentos, identificar pasajes que permitan pensar
que la novela es pro trujillista, también hay otros que apuntan que no .
El autor concluye que, aunque Bosch no se propusiera escribir de
forma consciente un texto irónico que pudiera interpretarse como un
conflicto directo de él con la dictadura, por el peligro que esto
representaba para sí y su familia, pudo reproducir una ironía hacia la
dictadura de forma inconsciente, pero mediatizada por la nostalgia y la
frustración de la clase social de la cual provenía: la mediana pequeña
burguesía.
Sobre la relación entre el proyecto trujillista y los intelectuales,
el autor plantea que, dado que la idea y creación de una sociedad
democrática al estilo liberal fue la mayor aspiración de los
intelectuales liberales domini-canos desde mediados del siglo XIX, el
mínimo acercamiento para explicar la relación de Trujillo con la
intelectualidad de tendencia liberal que lo apoyó debe tomar en cuenta
los intentos fallidos de ese objetivo hasta 1930. Trujillo logró seducir
a muchos de estos intelectuales, porque al princi-pio de la dictadura
incorporó a su sistema discursivo parte de los preceptos que el
liberalismo venía repitiendo desde mitad del siglo XIX. Fue de una
concepción fatalista sobre el pasado y el futuro dominicanos que,
intelectuales que incluso habían entrado en contacto con el pensamiento
socialista, ter-minaron apoyando al régimen. En el año 1955, a los 25
años de la dictadura, Joaquín Balaguer, pilar orgánico del aparato
ideo-lógico del régimen, afirmaba que Dios y Trujillo, siendo Trujillo
tocado desde el princi-pio por una especie de predesti-nación divina,
eran la explica-ción de la supervivencia del país y de la actual
prosperidad de la vida dominicana.
Las ideas de José Enrique Rodó y su obra Ariel (1900),
tuvieron un gran impacto sobre la intelectualidad dominicana y la
encaminaron al apoyo del trujillismo. En Ariel se hacía un
llamado a la juventud hispanoamericana para hacer frente al utilitarismo
norteame-ricano. Estas ideas encontraron en la República Dominicana las
condiciones propicias para su fructificación debido a que, desde la
caída de Ulises Heureaux en 1899, el pueblo dominicano se desangraba en
una constante lucha política que por un lado, favorecía la ingerencia
norteamericana, mientras por el otro, hundía a las nuevas generaciones
en el más oscuro pesimismo. Años más tarde, Trujillo tendría la astucia
para atraer a los jóvenes intelectuales e integrarlos a su gabinete. A
la mayoría de éstos le tocaría la misión de encubrir, encontrándole a
cada situación su correspondiente explicación para la historia. Y, como
es natural al momento de elaborar lo que pudiera considerarse como la
filosofía del régimen, ellos dieron nueva formulación a esas mismas
teorías.
Así, encontramos que el pensamiento de Rodó le sirvió a los jóvenes
intelectuales para racionalizar y justificar los valores y virtudes del
liberalismo, adjudicándoselos a la dictadura a la que servían. El arielismo se había transformado de ideología libresca en
praxis
política con la fundación del Partido Liberal Reformista, partido que
presentó fuerte oposición a la intervención norteamericana de 1916, con
Santiago Guzmán Espaillat a la cabeza. Los arielistas creyeron en la
posibilidad de lograr una transformación política, económica y social
por medio de la educación. Ante las circunstancias políticas y la
urgencia cotidiana bajo el régimen de Trujillo, tuvieron que rendirse y
sus valores e ideales fueron supeditados al utilitarismo del trujillismo.
Cuando la realidad empírica se impuso, ya era demasiado tarde para
volver atrás. Quedaron atrapados y no les quedó otro camino que cola-borar,
puesto que era cuestión de vida o muerte el volver atrás. Así quedaba
consumada la idea de Rodó de que son las inteligencias superiores las
que deben dirigir la sociedad.
Sobre el rol de Bosch dentro de esta coyuntura política, García
Cuevas sostiene que, independientemente de los artículos que escribiera
Bosch a favor de Trujillo, éste no simpatizaba ni política ni
ideológicamente con la dicta-dura y aunque no ofreció resis-tencia
inmediata al régimen, su rápida incorporación a la lucha antitrujillista,
ya en el exilio, era indicio de que su visión de mundo había superado
las limitaciones de la conciencia real de los intelectuales arielistas.
Esto, entre otros fac-tores, porque su pensamiento estaba influido por
una ten-dencia del liberalismo revolu-cionario que no era excluyente de
los sectores populares.
No debemos olvidar además, el artículo que Bosch había publicado en
1929, en el que advertía sobre el peligro de una nueva dictadura.
Notable es también el hecho de que en enero de 1934, Juan Bosch fue
apresado y encarcelado bajo la sospecha de conspiración contra el
régimen mediante la colocación de una bomba. Bosch relata que, mientras
se encontraba visitando a su novia, a fines de noviembre de 1933,
escuchó una fuerte explosión. Dos o tres días después, se enteró de que
ese estruendo había sido producido por una bomba que lanzaron al
cementerio de la capital. El día 3 de enero de 1934, Bosch fue apresado
en la casa de sus padres por la policía trujillista y llevado a la
cárcel de la fortaleza Ozama. Después de permanecer preso durante dos
semanas en el lugar, fue trasladado a Nigua, una de las peores cárceles
del régimen trujillista, donde contrajo la enfermedad del paludismo y
finalmente, por mediación del escritor César Herrera, fue dejado en
libertad. El argumento que Herrera dio a Trujillo para que lo dejaran en
libertad fue que Bosch podía morir en la cárcel y dado que éste era un
escritor conocido en el país y en el extranjero, su muerte perjudicaría
al gobierno.
Se infiere del incidente anterior que, ya en 1933, se desconfiaba de
Bosch y se le veía con potencialidad para convertirse en antitrujillista,
lo que lo colocaba evidentemente entre los escritores que no eran vistos
con simpatías por el régimen. Tras el exilio de Bosch en 1938, el tirano
ordenaría que el nombre del escritor y sus obras quedaran
terminantemente prohibidos en el país.
El estudio de García Cuevas demuestra, como balance final, que
La mañosa, a pesar de haber sido leída desde diversos ángulos,
no fue considerada seriamente como obra importante para entender y
explicar la temprana vinculación de su autor con el liberalismo
revolucionario dominicano que no era excluyente de los sectores
populares ni como novela de crisis histórica de la pequeña burguesía
nacionalista y liberal de los años treinta en la República Dominicana.
La mañosa aparece entonces, como un texto fundamental para
entender la rápida incorporación de Bosch al lado del pensamiento y la
praxis política dominicana que aspiraba a la modernización y a la
democracia liberal.
En conclusión, la obra de Eugenio de J. García Cuevas constituye un
aporte fundamental al entendimiento de una personalidad ejemplar de
nuestra América en el siglo XX, en la que la literatura y la política
constituyen una unidad complementaria. La lectura del texto es altamente
recomendable, puesto que le brinda al lector de manera muy clara, pero
sin perder ni un ápice de una rigurosidad fundamentada en rica evidencia
documental, una amplia y precisa visión de la historia política
dominicana desde mediados del siglo pasado hasta el presente.
García Cuevas, Eugenio. Juan Bosch: novela,
historia y sociedad. San Juan, P.R.: Isla Negra, 1995. 230 págs.