PINTURA ARGENTINA

HUMOR y DRAMA EN

JORGE DE LA VEGA

RAÚL MANRUPE

 

 

JORGE DE LA VEGA, PINTURA ARGENTINA DE LA NUEVA FIGURACIÓN

 

 

 

NUEVA FIGURACIÓN

 

 

Por Raúl Manrupe

Coincidiendo con la exposición de obras de Jorge de la Vega del periodo 1966-71, en Florida 1000 hasta el 14 de octubre, la Galería de arte Ruth Benzacar ha reeditado el viejo álbum que el artista grabara en 1968 para el sello Olympia.

Se trata de El gusanito en persona y aquí efectivamente lo tenemos, volviendo a aparecer en la superficie a casi treinta años de la muerte de su creador e intérprete. Que de la Vega fue integrante de la nueva figuración (perdón, otra figuración) de la pintura argentina de comienzos de los ´60 (para algunos el más creativo) es sabido.

Lo que pocos recuerdan  hoy es su participación juglaresca dentro de la tendencia, esta vez musical, que a fines de esa década fue llamada La nueva canción.

De la Vega, como su contemporánea María Elena Walsh, exploró nuevos caminos en la poesía, mostrando que lo lúdico también podía ser para adultos y además, decir algo . Podríamos decir que era una especie rebelión creativa para los que por ese entonces ya se habían pasado de veinteañeros y quedaban out de iracundias pop: recordemos por ejemplo que hasta 1970 era obligatorio el saco y corbata para ir al cine.

Difícilmente recordada o revisada hoy, tal vez al quedar afuera de los géneros tradicionales, sería justicia recordar a esa nueva canción como el tronco de un árbol genealógico que derivó en retoños como la canción de protesta, y el café concert con ejemplos disímiles o no como Marikena Monti, Joge Schusseim , Nacha Guevara, la Walsh más combativa de 1971, Gasalla, Perciavale, Edda Diaz o el primer disco de Pedro y Pablo. Lanzado originalmente el mismo año que Juguemos en el Mundo, el primer disco de la Walsh para adultos, El gusanito en persona es un canto fresco de surrealismo y -hoy- inocencia.

Temas como Diamantes en almíbar, La gata Teresa o el clásico El gusanito nos muestran a un De la Vega ya regresado de Estados Unidos, con su voz no especialmente dotada para el canto, pero con un duende especial para decir sus canciones y sus metáforas con mucho encanto. Los arreglos y orquestaciones de Camaleón Rodríguez son particularmente similares a los de Oscar Cardozo Ocampo en Juguemos...juguetones y externos a la influencias del pop o el rock. El trabajo integral es especialmente disfrutable.
 

Desempolvarlo y volverlo a poner en la calle en formato CD, manteniendo el diseño original de la tapa y con un librito con letras, y notas , una excelente iniciativa que nos hace soñar con aquella época especial en que las distintas disciplinas artísticas tenían una relación extraordinaria. También, con poder escuchar alguna vez El viejo de la galera, (el tema fue un éxito de la Monti) el segundo álbum inconcluso del gran Jorge de la Vega.

CD, El gusanito en persona-Jorge de la Vega canta sus canciones.
Galería de Arte Ruth Benzacar, 2000.
 


JORGE DE LA VEGA

OBRAS 1961-1971
Del 14 de noviembre de 2003 al 3 de febrero de 2004


Malba – Colección Costantini inaugura al público Jorge de la Vega. Obras 1961–1971, una exposición que reúne alrededor de cien obras del artista argentino Jorge de la Vega (1930-1971) realizadas en Buenos Aires y Nueva York entre 1961 y 1971, incluyendo pinturas, collages, obras sobre papel y aspectos de su actividad como cantautor, dibujante de historietas y diseñador gráfico.

La exposición, que cuenta con Mercedes Casanegra como curadora invitada, reúne obras procedentes de colecciones públicas y privadas de Buenos Aires, Córdoba y Posadas. El espectador tendrá la posibilidad de recorrer las principales series realizadas por el pintor durante la década 1961–1971. 1961 es la fecha de la primera presentación pública en la Galería Peuser de Buenos Aires del grupo Nueva Figuración (Jorge de la Vega, Ernesto Deira, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé) y 1971 es el año de la muerte repentina del artista.

 

  

 

 

FICHA DEL MUSEO

 

 

JORGE DE LA VEGA


Cuando realizó su primera exposición, en 1951, Jorge de la Vega aún estudiaba arquitectura. Poco después, abandonó esa carrera para dedicarse por entero al arte, disciplina en la que era autodidacta. Pero su producción más valiosa, interrumpida por una muerte súbita, fue la ejecutada durante la última década de su vida: las obras de entonces hicieron de él uno de los creadores más destacados y originales de su época.

De la Vega, que había practicado la abstracción geométrica, se contó entre los fundadores del movimiento neofigurativo con Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Rómulo Macció (1961-65). Vivió dos años en los Estados Unidos (1965-67), entre la Universidad de Cornell, donde enseñaba, y Nueva York. Tras volver a Buenos Aires, abordó, en 1968, la canción popular crítica, como poeta e intérprete, y a esta nueva forma creativa se entregó de lleno, relegando en cierto modo a la pintura.

Si fuera preciso compendiar en una sola noción la rica y expresiva obra de Jorge de la Vega, habría que admitir que elaboró una especie de saga de la formación y deformación del ser humano, una "ontogonía". Pero ella tiene que ver con la época convulsa y transformadora en que fue creada. La "ontogonía" es, por lo tanto, una visión de seres en un tiempo y un espacio, establecida con burlesca y patética entonación, pero también con una animosa y esperanzada confianza en el destino del hombre: Urano en casa 4 es una muestra válida de sus creaciones.

Sin embargo, no se entenderá cabalmente la obra del artista si no se abarcan, además, las clave de su personalidad: la abrumadora ansia de vivir, el ínsito sentido del humor, el rechazo de las convenciones, una ingenuidad básica -que era el elemento de oposición al lugar común-, y el hecho de ser una autodidacta, que le permitía todas las audacias.

 

 

FERNANDO UREÑA RIB

 

 
POESÍA DOMINICANA

 

franklin mieses burgos

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

 

 

 

 

 

La poesía del dominicano Franklin Mieses Burgos sobresale en el ámbito de la poesía hispanoamericana por las sutilezas de su musicalidad, la rica profundidad de sus imágenes y la identificación plena entre los mundos físico y espiritual, que coinciden y se transubstancian creando hilos finísimos, vasos comunicantes que conducen a una eclosión etérea y al mismo tiempo apasionada. Esa conjunción abre espacios, sin embargo, para innumeras posibilidades expresivas. El asombro del poeta de ojos ardientes se pasea sobre su propia voz, que personifica y transforma en árbol o en llanto o en canción. Franklin Mieses Burgos es uno de los poetas más sólidos y conmovedores de toda la poética latinoamericana.

 

Fernando Ureña Rib


 

 

 

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

Yo sembraré mi voz en la carne del viento
para que nazca un árbol de canciones;
después me iré soñando músicas inaudibles
por los ojos sin párpados del llanto.

Colgada sobre el cielo dolido de la tarde
habrá una pena blanca, que no será la luna.

Será una fruta alta, recién amanecida,
una fruta redonda de palabras
sonoras, como un canto:

maravilla sonámbula de un árbol
crecido de canciones, semilla estremecida
en la carne florecida del viento:
-mi voz.




ESTA CANCIÓN ESTABA TIRADA POR EL SUELO

Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
la hallaron unos hombres que luego me la dieron
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas caían de los árboles;
no sabia que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajo el cristal del agua,
ni que comían los peces pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles en la tierra del viento,
en donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas, sino un árbol de voces
con las cuales dialogan las sombras y las piedras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción que estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo de la carne que mira,
y hasta puedo decir por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas que circundan la noche,
las diluidas sombras de los pájaros.




 

Franklin Mieses Burgos

 

 

Franklin Mieses Burgos
(1907 – 1976)



Nació y murió en la ciudad de Santo Domingo. Autor de una breve e intensa producción poética. Resalta por su exactitud a la técnica, su profundo lirismo y conceptos filosóficos de tinte existencial. Mieses Brugos fue uno de los iniciadores del movimiento literario de su país llamado "Poesía Sorprendida". Se determina por el acendrado Surrealismo y por su posición antidictatorial, en este caso, contra el gobierno del dictador Rafael Trujillo. Otros poetas que formaron parte de este grupo otros autores como Freddy Gastón Arce, Aída Cartagena y Gilberto Hernández Ortega, entre otros.

Fue, con el crítico y poeta chileno Alberto Baeza Flores y los poetas dominicanos Mariano Lebrón Saviñón y Freddy Gatón Arce, uno de los fundadores de La Poesía Sorprendida (1943-1947). Como anunció Alberto Baeza Flores en el primer número de la revista, “No sabemos si la poesía nos sorprende con su deslumbrante destino, si nosotros la sorprendemos a ella en su silenciosa y verdadera hermosura”. Ya en la contracubierta, se anuncia “estamos por una poesía nacional nutrida en lo universal, única forma de ser propia; con lo clásico de ayer, de hoy y de mañana; con la creación sin límites, sin fronteras y permanente; y con el mundo misterioso del hombre, universal, secreto, solitario e íntimo, creador siempre”. Así, por las páginas de la revista, pasaron Jules Supervielle, Paul Eluard, Robert Desnos, Pierre Reverdy, André Gide, Paul Claudel, James Joyce, George Santayana... para sólo mencionar los autores que aparecieron en los primeros tres números.

        Mieses Burgos fue, también, director ejecutivo del Instituto Dominicano de Cultura Hispánica y dirigió su revista, Hispaniola. Codirigió también la colección "La Isla Necesaria", la cual editó varios volúmenes de autores dominicanos.

        La poesía de Franklin Mieses Burgos, está caracterizada por un profundo lirismo: a veces existencial, otras veces política... y casi siempre surrealista. Su producción poética podía dividirse en tres categorías: la hermética, donde se manifiesta la influencia surrealista; la que sigue modelos clásicos (los sonetos); y la de temas populares. La primera, creemos, contiene quizás sus mejores poemas.
 

Podemos citar, entre sus múltiples obras poéticas, cronológicamente, las siguientes: Torre de voces (1929 –1936), Trópico íntimo (1930 –1946), Propiedad del recuerdo (1940 – 1942), Clima de eternidad (1944), 12 sonetos y una canción a la rosa (1945 – 1947), Seis cantos para una sola muerte (1947 – 1948), El ángel destruido (1950 –1952) y Al oído de Dios (1954 – 1960). Aquí presentamos un florilegio entresacado de varios de estos libros.

En cuanto a su poesía resumir algunas de las características que se encuentran en su poesía. Escribe al estilo tradicional con la misma facilidad con que escribe de acuerdo a la vena modernista y posmodernista. Al lado de una poesía sumamente elaborada y difícil encontramos poesía de formato popular, extremadamente musical y fácil. Puede seguir los moldes métricos de los antiguos como incurrir en los del momento vanguardista, etc.

Pero lo más admirable es que, bien escriba de una u otra manera, siempre se muestra auténtico en sus metros y temas. Emplea a veces metáforas sorprendentes, hasta llegar a lo audaz. Se nota con frecuencia mucho colorido sensual como substrato de lo onírico y psíquico y surrealista. Pero sobre todo ello, sobresale su apego al trópico: el sol, la vegetación exuberante y el mar. El mar es la marca común de casi todos los poetas isleños

Las nuevas formas de poesía tendrían en Franklin Mieses Burgos (1907-1976) a su figura puente. Mieses, autor de Sin mundo ya y herido por el cielo (1944), Clima de eternidad (1947) o Presencia de los días (1949), se caracterizó por su musicalidad lírica. Más sensual e imaginativo, casi lorquiano, fue Rafael Américo Henríquez (1899-1969), quien dirigió la revista La poesía sorprendida, editada de 1943 a 1947 y en torno a la cual se integraron importantes personalidades literarias dominicanas; además, escribió Rosa de tierra (1944).
 

 


LITERATURA

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

JOSÉ ALCANTARA ALMÁNZAR

JOSÉ MÁRMOL

JUAN BOSCH

MANUEL DEL CABRAL

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

EFRAIM CASTILLO

PEDRO MIR

JEANNETTE MILLER

ABIL PERALTA AGUERO

SALOMÉ UREÑA

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

HILMA CONTRERAS

FRANKLIN MIESES BURGOS

FERNANDO VALERIO HOLGUIN

ANDRES L. MATEO

AMADO NERVO

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

CARLOS FUENTES

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

JUAN JOSÉ ARREOLA

JULIA ÁLVAREZ

JULIO CORTÁZAR

JUAN BOSCH

FERNANDO UREÑA RIB

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

MANUEL RUEDA

MARIO VARGAS LLOSA

MARTA TRABA

PABLO NERUDA

PEDRO HERNRÍQUEZ UREÑA

HILMA CONTRERAS

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

OCTAVIO PAZ

PEDRO MIR

PEDRO PEIX

MANUEL DEL CABRAL

SALOME UREÑA 

 

 

LA OBRA DE UREÑA RIB

CUENTOS

LA INICIACIÓN

CELAJES

MALENANORADA

EL NAHUAL

PULPO A LA GALLEGA

LA PORTEÑA

LA TOSCANA

LA PUTANA DE PERPIGNAN

LA TORRE VIGILADA

LA SOLUCIÓN EN EL OMBLIGO

LA VENUS DE TABOGA

VIENTOS DEL NORTE

LA VINDICACIÓN DE OMAR

EL ABRAZO

DEL LIBRO FÁBULAS URBANAS

OBRA PICTÓRICA

ABSTRACCIONES

ALEGORÍAS

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

DESNUDOS

DIBUJOS

FIGURACIONES

FORTUNA

ONÍRICA

LÚDICA

ORÁCULOS

DADORAS

NINFAS

OCEÁNICA

ORGÁNICA

DEL LIBRO DECIR LA PIEL

 

 

LITERATURA

 

 

 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: January 01, 1901
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