LOS DESNUDOS MITOLÓGICOS DE UREÑA RIB
Por José Saldaña
U na nueva serie de pinturas al óleo de Fernando Ureña Rib se
presentará en la Galería Umbrales, de María del Carmen Ossaye, a partir del
miércoles 5 de febrero. Esta muestra consta de veinte obras en pequeño
formato. Las pinturas de Fernando Ureña Rib se presentan ante los ojos
deslumbrados del espectador como un sueño extraído de las profundidades. La
música, la danza y las mujeres en movimiento parecen provenir de algún ritual
antiguo. El conjunto es una evocación onírica en la que el color natural de
las cosas, retoma una vigencia inusitada. Ureña Rib alcanza ese colorido de la
tierra y del cielo, fundiendo lo humano y lo divino.
Señalo aquí el colorido que emplea Ureña Rib en la construcción de sus
obras, porque éste llega a ser una síntesis de su caudal pictórico. Ureña
Rib pinta con naturalidad. Todo fluye como río sobre su cauce, de manera
aparentemente espontánea y suelta. Las imágenes surgen y se suceden como la
palabra misma y son ellas las que expresan, en sus carnalidades, el secreto
anhelo espiritual del hombre. Se trata de una pintura realizada con alegría,
sin el regusto amargo que contiene muchas de las pinturas que se producen hoy.
Esa alegría no es hueca, sin sentido. Es la alegría alta que nos llena y nos
deleita en lo más profundo de la contemplación estética.
Se destaca en Ureña Rib la maestría en el oficio y la precisión de la
pincelada que recoge y recorre con deleite la anatomía de las Ninfas, de las
Horas, de las Sílfides. Y en fin, de aquellas diosas danzantes de la India
llamadas las Apsaras, que regocijaban el cielo con sus cantares y su danzar
sagrados. Así Ureña Rib nos lleva a una dualidad sensual y anímica en la que
existe, como en el Nirvana, un equilibrio emocional pleno.
Ante su alma se sitúa un mundo pictórico rumoroso, pleno de paisajes
interiores, donde la luz y la materia se hacen una, como ocurre al amparo de
ciertos templos. La materia del hombre y de la mujer conduce a una definición
total del ser.
Y es que la obra de Ureña Rib encierra una enorme pluralidad de misterios.
Es en apariencia agua, en apariencia fuego, en apariencia viento. Es decir, es
vida, es creación, es poesía. Se mezclan el amor, la belleza y el color. Sus
musas son de aspecto sencillo y nos dan la sensación de estar en perpetuo
movimiento, traspasando los linderos luminosos del arte.
JOSÉ SALDAÑA
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