Fernando
Ureña Rib comenzó a muy temprana edad sus estudios de pintura y muy
pronto expandió su visión al mundo de la escultura. Hoy, su
experiencia en ambos medios anexa al tratamiento de complejos espacios
físicos una sobresaliente dimensión psicológica que revela su
conocimiento del ser humano.
Fernando
Ureña Rib a través de una intensa paleta de colores vibrantes conduce
al espectador hacia mundos oníricos y curvilíneos habitados por formas
vulvulares en los que ángulos y contornos en forma de capullo dan
origen a una crisálida que cambia de luz y de tono, que se estira y se
desdobla transformándose en encarnaciones sucesivas.
Al paso de
su vuelo, esta crisálida atraviesa zonas violáceas, azules,
nocturnales Se trata de corrientes luminosas de cromo, cadmio y azules
aguamarinas que coligen en remolinos de luz donde lluvias
resplandecientes y áulicas estallan en explosiva libertad. Las formas
se desdoblan desde dentro hacia afuera, escuchando el eco de sí
mismas, contrayéndose, abriéndose, eclosionándose. Las mutaciones son
enérgicas, poderosas, provocativas. Estas crisálidas a medida que
insinúan el rastro de su danza se sacuden y tiemblan. Describen
piruetas en el subconsciente del espectador. Este es el Reino de la
Imaginación de Fernando Ureña Rib.
Elisa Herr. Nueva York.1990.