ARTE DOMINICANO

LÚDICA, DELIRIO DE LOS CUERPOS EN

FERNANDO UREÑA RIB

GINA FRANCO

 

 

Fernando Ureña Rib, crea sus corporeidades y estructuras refiriéndonos a la naturaleza vegetal y frutal, tanto o más que zoomorfa. Pese a que las crisálidas, por su misma definición van transitando del estado linfal al de la mariposa. El artista pluraliza sus envolturas, sus "anatomías", sus mutaciones. Juega literal y literariamente. Hay poesía visual en estas Crisálidas que él propone en unos cincuenta estados y variaciones de dinamismo cambiante. El espectador juega interviniendo una segunda mirada que vincula y desvincula títulos y metamorfosis.

 

 

LUDICA, DELIRIO DE LOS CUERPOS

 

Lúdica trata sobre la verdad y su comunicación. Con un ritual pictórico deliberadamente reducido, Fernando Ureña Rib se propone establecer un vínculo con el espectador, que no dé por sentado la legibilidad de la imagen. O, lo que es lo mismo, que acepte que no se puede decir la verdad sobre la verdad. Si con el arte se corre el riesgo de la incomunicabilidad, para Ureña Rib, sin embargo, solo el arte puede establecer una inter subjetividad.

 

Cada imagen tiene la sustancialidad del cuerpo y a su vez debe hacerse insustancial, esquiva, para no caer en una interpretación estrictamente figurativa. La obra de Ureña Rib, entonces ya no puede mirarse con una ordenación intemporal. La visión de estos cuadros no puede basarse en un sentido lineal del tiempo: o, mejor aún, en un presente continuo. Así el cuadro, sin perder su distanciamiento frente al observador, va adquiriendo la intimidad de la figura y la superficie del lienzo se puebla de monólogos exteriores, efectos del vaivén entre lo más cercano y lo más remoto, que constituye la relación de un cuerpo consigo mismo.

 

Esos monólogos pictóricos son momentos que retornan siempre iguales a distintas alturas; no del tiempo, sino del cuerpo mismo. El movimiento de la figura con la repetición zafa la imagen de su subordinación a la anécdota. El espacio no sustancial que circunda los cuerpos parece rodear a su vez un vacío eficaz, logrado, porque remite al único sentir del que nada puede decirse: El goce. De allí recoge la obra sus acertados silencios.

 

Por supuesto no es lo inefable el asunto de Ureña Rib. No hay un agnosticismo en su pintura. Sí un agudo realismo en que toca la verdad y los modos que toma lo poco que de ella pueda decirse. Se trata entonces de no saber lo que ya se sabe par llegar a saber. Lúdica es la figura humana pintada sin identidad, sin historias, sin tiempo. Una figuración despojada de memoria.

 

Es el juego de los cuerpos en el espacio de una identidad totalizadora y una a crítica fusión entre los cuerpos y el espacio. Cada cuadro es contingente. Cada lienzo que Fernando Ureña Rib pinta es una de las muchas maneras en que la naturaleza humana tiende a ocultar las faltas, las fallas, el hueco entre lo que vemos y lo que está ahí. Lúdica nos brinda esa cosa ensimismada que recubre los cuerpos y las formas, que siempre retorna intacta, que es producto del oficio.

La sensualidad no es trágica, por el contrario es fructífera y fecunda. Y así quedan estas telas, oponiéndose a sí mismas. En una ronda conmovida, estallante, de cuerpos que se mueven sin contraponerse a nada que esté fuera o adentro. Infinitamente libres, infinitamente lúdicos. Creados a propósito de sí mismos. Con tanta intensidad y de manera tan plena que no intuimos su creación como un jubiloso juego proveniente no del rapto ni del frenesí, sino de un extremado control frente al caos.

GINA FRANCO. SANTO DOMINGO.1997

 

 

 

 

 

 

FERNANDO URENA RIB

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Orgánica

UREÑA RIB

Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

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Revisado: January 10, 2012
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