En su
trabajo Fernando Ureña Rib explora la estructura secreta de
las formas de la naturaleza. Fernando Ureña Rib y la unidad
de esa relación con el cuerpo humano. Esta exploración es
muy intensa. Sus pinturas son simultáneamente apacibles e
inquietantes. Tienen el poder de seducirnos.
Beatrice M. Ingram.
Boston, 1984
Los desnudos femeninos
de Fernando Ureña Rib (desde hace muchos años un virtuoso de la
anatomía) sugieren un florecimiento del equilibro. Proyectan la
belleza física con una perfecta naturalidad y a menudo se convierten
en ejemplos de la arquitectura corporal.
A la vez entidades
formales y cromáticas, espontáneamente sensuales, más que lúdicamente
eróticas, brindan la iconografía de un organismo vivo, de la vida en
La estilística del pintor, tan suelta y amaestrada al compás de
conocimientos y de oficios se pasea, alternando e integrando elementos
del pos impresionismo, del expresionismo y del futurismo con un
trasfondo de sólido realismo.
Ello propicia un ritmo
interior de toques y de tonos, que suscita la vitalidad, percibida,
leída, disfrutada por el contemplador. El desnudo, magistralmente
interpretado, de Fernando Ureña, sugiere y requiere distintas miradas.
En la pintura italiana reciente, hay dos corrientes, la
transvanguardia y la "pittura colta". Ese deslinde conviene también a
otras latitudes como la nuestra, donde el desnudo de Fernando Ureña
Rib pertenecería entonces a la "pintura culta". clímax de la armonía y
la animación.
Marianne de Tolentino
A l
examinar el trabajo de Fernando Ureña Rib uno percibe que sus imágenes
son solo en apariencia simples. La yuxtaposición de ciertos elementos
visuales produce poderosos o sutiles campos magnéticos. Por un lado
hay una gentileza y sensualidad en las formas que hace que el
espectador suspire quedamente. Pero es mucho más que eso: para
Fernando Ureña Rib el arte ha de ser visto como un medio para la
iluminación del hombre en sus órdenes físicos y espirituales. El grado
de iluminación del espectador determinaría el impacto que su obra
ejercería. Uno llega a tener conciencia de que aunque la obra de Ureña
Rib encierra miríadas de paradojas su empresa mayor consiste en el
viejo anhelo del hombre de armonizar esos dos mundos.
Scott Duperon.
Presidente Attaché Data Link,
Shell Aero Space Centre. Ottawa, Canada.
La
curva, el lustre, la vítrea transparencia y la pátina nos invitan a
tocar, a acariciar, a penetrar en los gratos submundos de Ureña Rib.
Las imágenes en movimiento incesante de Fernando Ureña Rib nos turban
profundamente. Son esculturas perpetuas del espacio. Espacios
abiertos, desdoblados, contorneados, proyectados, que se esfuman o se
transparentan.
Un mundo de formas
rondas, pulidas, finitas e infinitas, abiertas que se traslapan sobre
una multiplicidad de dimensiones, pero todas moviéndose en torno a un
sentido: el tacto. Un mundo onírico siempre fluido, refrescante, libre
de ataduras y fronteras, más allá de los límites y de los cánones.
Sus figuras se enlazan
y se alzan como una pareja desnuda que volara a cielo abierto sobre
los lomos de un caballo alado. Los colores se despojan
imperceptiblemente de sus gamas. Como en el tiempo, la transición es
permanente.
Danielle DeGarie, Escritora. Montreal, Julio de 1990
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