En la obra actual de Fernando Ureña Rib
expuesta en el Museo de Arte Moderno el derecho al orden de los
sentidos, después de las clarinadas conceptualistas de movimientos
abstractos y simbolistas, es asumido rotunda y desenfadadamente.
Se trata de un retorno a la figuración y de
una vindicación de sus atributos esenciales. Esta figuración
contiene en sí un discurso actual porque se erige sobre la
utilización de recursos tomados de la abstracción. Ambos niveles
se ínter relacionan en un dualismo que borra las diferencias de
sus integraciones para fomentar los sentimientos, desencadenar lo
lúdico y establecer la comunicación a través del ejercicio intenso
de ¨ percibir como acto de placer.
Esa poderosa sensualidad que destilan las
imágenes de Ureña Rib con sus carnosidades luminosas e intensas,
con sus rítmicos acentos multitonales o sus desplazamientos
cadenciosos, se resuelven en una dimensión ideal, en la búsqueda y
expresión de un orden sublime.
Difícilmente se pueda escapar a este poder
de atracción y seducción de Lúdica, por varias razones: Aunque la
calidad es evidente, su mayor mérito es que en ella se expresa un
concepto sobre la vida y lo nacional que pictóricamente se
potencia en los atributos de la misma obra.
Gracias a su destreza de pintor, el artista
libera y logra establecer la necesaria correspondencia entre
propósito y ejecución. Ureña se nos revela musical y sutil,
colorido pero sin estridencias, luminoso pero no enceguecedor. Una
exposición magnífica sin dudas, de un artista sólido y estelar
tanto en su capacidad como en sus innegables virtudes, que se
imponen con la fuerza del oficio. Fernando Ureña Rib debe ser
incluido, desde Lúdica, entre los mejores artistas dominicanos.
IGNACIO NOVA
Periódico Hoy
Santo Domingo,República Dominicana