M
ontreal es una ciudad hermosa y rica en
ofertas culturales, pero de invierno terrible. Sus paisajes y sus
habitantes nada tienen que ver con el trópico. Allí vive y trabaja durante
tres estaciones el pintor dominicano Fernando Ureña Rib. Cuando llega el
invierno regresa a su país buscando tanto sus imágenes como su amable
temperatura.
El artista ha encontrado en Montreal un público para su
cálida obra, que también presenta en Italia y Alemania. En su
reconocimiento profesional quizás influya la presencia del trópico, sus
colores y formas exuberantes. Con un largo curriculum y una formación que
no cesa (actualmente cursa estudios avanzados de técnicas de la pintura la
óleo con el maestro Joseph Mejsner) Ureña Rib es uno de los más jóvenes y
distinguidos pintores dominicanos de esta hora.
La colección de pinturas recientes que presenta desde
hoy en Picasso Art Gallery, se destaca por su sentido de la forma, que
debe a su formación como escultor.
El tema central de estos óleos es la Crisálida que se
presenta como un enigma del que surgirá una inesperada belleza. Una
mariposa que no es preciso ver, pero que puede imaginarse de infinitas
maneras.
Las formas parecen surgir del color pleno de matices.
Testimonian su meticulosa observación de la naturaleza como algo vivo, en
constante transformación. Exaltan una vida que rechaza la inmovilidad, que
desemboca en lo prodigioso. Estos lienzos son una historia de
transformaciones que reconocen a la realidad como maravillosa. Son
exponentes de la sensualidad del trópico que bulle en la imaginación y
sensibilidad del artista.