Fernando
Ureña Rib presenta en la Casa Rodrigo de Bastidas, unos días antes de
iniciarse la estación, su exposición "Danzas de Primavera". Son formas
extrañas y sensuales, poseídas de un lento y placentero cinetismo que
se humaniza en el dibujo impecable en las carnalidades que brotan de
su pincel.
Ureña es un naturalista que capta todas las formas
visibles, los movimientos y las transformaciones que sufre la materia
y que él lleva a la tela por impulso intuitivo. Las formas de los
seres que habitan en el agua el aire, danzan en el proceso
reproductivo y se multiplican en un mundo subyacente y fantástico que
es captado por la retina de Ureña Rib como si poseyera un
microscopio. Formas insólitas, vibrantes y luminosas vistas como
imaginación plástica y poética, como las Ninfas de los bosques o como
la mujer transfigurada.
Consagrado
como un excelente dibujante, heredero del grafismo voluptuoso y sin
mácula de su maestro Jaime Colson, Ureña Rib presenta al espectador un
punto culminante de su trayectoria pictórica, la transición a un
estilo definitivo que es el resultado de su constante investigación y
de su sólida experiencia.
Sus dotes como pintor, , sus cualidades de escritor
y su maestría como dibujante y colorista están plasmadas aquí,
convirtiendo la "Alegoría de la Primavera" de Sandro Boticelli, en una
primavera onírica, visionaria y danzante. Atraído por la suave
energía y las vibraciones que comunican sus cuadros, me acerco
embelesado a uno titulado "Nudo Besado". La masa turgente se ha
transformado en bellas formas femeninas que se entrelazan y se besan a
sí mismas en prolongado nudo sensual. En toda su figuración es
predominante la curva, como privilegio que la naturaleza impone a la
sensualidad tropical. Su composición es tan rica que permite que las
formas mantengan su unidad y coherencia dentro del cuadro. Mientras la
gamas azules y las degradaciones del verde esmeralda crean ligeras
sombras que dejan atravesar la luz, iluminando las figuras y
acentuando el color. Sin juzgar el volumen de sus obras ni aquilatar
su destreza, su experiencia y su incuestionable estilo, el
conocimiento de sus obras me hace pensar que a Fernando Ureña Rib le
falta poco trecho para alcanzar el sitial que merece en la plástica
universal.