FÁBULAS URBANAS

FERNANDO UREÑA RIB

LA ABSTRACCIÓN CEDE EL PASO

A DESNUDOS ESTILIZADOS

 

 
 

 

 

 

LA ABSTRACCIÓN CEDE EL PASO A DESNUDOS ESTILIZADOS

Dorota Kozinska

Si pareciera que Fernando Ureña Rib se siente demasiado cómodo frente a sus lienzos, es porque él ha venido trabajando en ellos desde muy temprana edad. Nacido en La Romana, República Dominicana, en 1951, este artista internacional comenzó su entrenamiento a la edad de 12 años, recibiéndose en 1968, como Profesor de Dibujo de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Santo Domingo, e inmediatamente continuó estudios en Europa y Estados Unidos.


Aunque Ureña Rib ha visto exhibir su obra en museos al rededor del mundo y mantiene una posición preponderante en la escena artística de su propio país, él admite su fascinación con Montreal, una ciudad que visita anualmente. (Aunque casado con una canadiense, nos confiesa que su amor por Montreal fue primero). Cuando el artista llega, alquila un taller que reserva en el Edificio Belgo, en el centro de la ciudad, y se sumerge con entusiasmo en la atmósfera creativa y en la diversidad cultural de Montreal, lo que le permite producir sus obras con sorprendente fluidez. El resultado de la impronta de su energía creativa es una serie de pinturas que bajo el título de Carnavalia presenta actualmente en la galería de la Oficina de Turismo de la República Dominicana de la calle Crescent.


Las vertientes creativas de Ureña Rib se ramifican en dos corrientes poderosas cada una distinta en su arrastre y ambas marcadas con estéticas visuales propias. Hace algunos años me llamaron poderosamente la atención sus pinturas de formas orgánicas, de una belleza y sensibilidad únicas que germinaban, destacándose, sobre el telón de fondo de las galerías de arte contemporáneo de Montreal, con sus exultantes explosiones de color y de formas.
Pero Ureña Rib es primero y ante todo un admirador del cuerpo humano y en particular del desnudo femenino. El desnudo ha sido un tema recurrente de su creación pictórica desde siempre. El foco de su última serie es una exploración continua de las numerosas facetas de la anatomía humana. "Me he sentido atraído a la figura femenina desde que puedo recordar"— nos dice él artista —" Pero no es simplemente el cuerpo femenino lo que me interesa sino adentrarme en el estudio de las casi infinitas posibilidades de movimiento de la anatomía humana."


En sus lienzos las figuras femeninas se sobreponen unas a otras en una interminable secuencia de danzas. La imagen es fragmentada en ese discurrir del tiempo y del espacio. Líneas sobre líneas, fusión de muslos, de piernas y de rostros se agrupan en un resplandeciente mosaico de planos de color. Ureña Rib basa su exploración pictórica en la aseveración del filósofo griego Heráclito de que todas las cosas ocurren al mismo tiempo y él intenta recrear esta visión aparentemente imposible de la simultaneidad de una acción en estos lienzos. Dicho a su modo —" Esta continua sobreposición de figuras que se mueven permite a la imagen atravesar el espacio físico y adentrarse en las dimensiones de lo trascendente y de lo espiritual."


El resultado es una serie de figuras rítmicas en la que hermosos cuerpos desnudos de mujeres se idealizan serenas, como existencias míticas. Inspiradas en las Ninfas, estas figuras estilizadas simbolizan las fuerzas de la naturaleza y el poder de la mujer. "Quiero mostrar la mujer como un ente poderoso. No simplemente en sentido político sino en todas las otras connotaciones de ese poder."

Tal y como en el Budismo Tántrico, Ureña busca la elusiva unión entre la espiritualidad y la sensualidad.
La idealización de las formas (Las figuras en las pinturas de Ureña Rib son de proporciones perfectas) persigue el placer de la contemplación. Sus modelos son invariablemente elegidas entre jóvenes esbeltas y bien formadas. Aprovechando la proximidad de su estudio al de los varios talleres de danza contemporánea que alberga el Edificio Belgo, Ureña Rib trabaja a menudo con bailarinas que posan para él como modelos. Sus cuerpos bien labrados y musculosos se ajustan perfectamente a la misión de transmitir la estética de su mensaje visual.


Las participantes de este carnaval mágico aparecen adornadas con tocados fantásticos y en composiciones diversas, en grupos de tres o más, o como si la misma figura se reflejara de maneras distintas en un caleidoscopio que gira. En ocasiones parecería que se trata de un alegre grupo que participa de ceremonias sagradas.


Ureña Rib ha renunciado conscientemente a las preocupaciones intelectuales del arte contemporáneo y a su angustia existencial (Angst) que el artista atribuye a residuos de la guerra de nervios de la guerra fría. En cambio Ureña Rib aspira re encontrar la belleza de la imagen. Como colorista formidable él construye una rica superficie de patrones cromáticos que se trasparentan en armonías visuales perfectas.
"Yo no creo que deba haber un divorcio entre el arte y la belleza.", —afirma el pintor— "En nuestro siglo el concepto de belleza se ha considerado como algo venenoso, pero creo que ha llegado el momento de cambiar esa opinión." "No existe ya la misma aflicción y angustia que resultó en que el arte fuera una expresión angustiosa. Creo que podemos afrontar el futuro de manera más positiva."


Innegablemente resulta placentero y hechizante contemplar las Ninfas de Ureña Rib, pero la maestría y el virtuosismo con que las ha producido podría parecer desconcertante para algunos, haciéndoles pensar que el artista ha caído en las trampas del mercado del arte. Además de su destreza, estas obras están marcadas por una gran originalidad y sensualidad de las que emergen líricas las figuras femeninas, como de un plácido y etéreo panteón. Fueron los desafíos de representar con exactitud la figura humana los que alejaron a Ureña Rib de sus formas orgánicas anteriores. Ahora es capaz de pintar el cuerpo de una mujer con los ojos cerrados. Y no solo eso, puede hacer que sus líneas fluyan con gracia, sin encontrar obstáculos.


Pero hay todavía otra manera de contemplar sus obras. Las formas idealizadas en las composiciones de Ureña Rib reflejan un subyacente plan maestro, el punto de inicio de un mapa de múltiples caminos que recorrer y a través de los cuales es posible internarse en una travesía visual e imaginaria que va mucho más allá, mucho más lejos, de las líneas ondulantes que aparecen a primera vista.

 

 

 

 

 

 

 
POESÍA DOMINICANA

 

franklin mieses burgos

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

 

 

 

 

 

La poesía del dominicano Franklin Mieses Burgos sobresale en el ámbito de la poesía hispanoamericana por las sutilezas de su musicalidad, la rica profundidad de sus imágenes y la identificación plena entre los mundos físico y espiritual, que coinciden y se transubstancian creando hilos finísimos, vasos comunicantes que conducen a una eclosión etérea y al mismo tiempo apasionada. Esa conjunción abre espacios, sin embargo, para innumeras posibilidades expresivas. El asombro del poeta de ojos ardientes se pasea sobre su propia voz, que personifica y transforma en árbol o en llanto o en canción. Franklin Mieses Burgos es uno de los poetas más sólidos y conmovedores de toda la poética latinoamericana.

 

Fernando Ureña Rib


 

 

 

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

Yo sembraré mi voz en la carne del viento
para que nazca un árbol de canciones;
después me iré soñando músicas inaudibles
por los ojos sin párpados del llanto.

Colgada sobre el cielo dolido de la tarde
habrá una pena blanca, que no será la luna.

Será una fruta alta, recién amanecida,
una fruta redonda de palabras
sonoras, como un canto:

maravilla sonámbula de un árbol
crecido de canciones, semilla estremecida
en la carne florecida del viento:
-mi voz.




ESTA CANCIÓN ESTABA TIRADA POR EL SUELO

Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
la hallaron unos hombres que luego me la dieron
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas caían de los árboles;
no sabia que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajo el cristal del agua,
ni que comían los peces pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles en la tierra del viento,
en donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas, sino un árbol de voces
con las cuales dialogan las sombras y las piedras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción que estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo de la carne que mira,
y hasta puedo decir por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas que circundan la noche,
las diluidas sombras de los pájaros.




 

Franklin Mieses Burgos

 

 

Franklin Mieses Burgos
(1907 – 1976)



Nació y murió en la ciudad de Santo Domingo. Autor de una breve e intensa producción poética. Resalta por su exactitud a la técnica, su profundo lirismo y conceptos filosóficos de tinte existencial. Mieses Brugos fue uno de los iniciadores del movimiento literario de su país llamado "Poesía Sorprendida". Se determina por el acendrado Surrealismo y por su posición antidictatorial, en este caso, contra el gobierno del dictador Rafael Trujillo. Otros poetas que formaron parte de este grupo otros autores como Freddy Gastón Arce, Aída Cartagena y Gilberto Hernández Ortega, entre otros.

Fue, con el crítico y poeta chileno Alberto Baeza Flores y los poetas dominicanos Mariano Lebrón Saviñón y Freddy Gatón Arce, uno de los fundadores de La Poesía Sorprendida (1943-1947). Como anunció Alberto Baeza Flores en el primer número de la revista, “No sabemos si la poesía nos sorprende con su deslumbrante destino, si nosotros la sorprendemos a ella en su silenciosa y verdadera hermosura”. Ya en la contracubierta, se anuncia “estamos por una poesía nacional nutrida en lo universal, única forma de ser propia; con lo clásico de ayer, de hoy y de mañana; con la creación sin límites, sin fronteras y permanente; y con el mundo misterioso del hombre, universal, secreto, solitario e íntimo, creador siempre”. Así, por las páginas de la revista, pasaron Jules Supervielle, Paul Eluard, Robert Desnos, Pierre Reverdy, André Gide, Paul Claudel, James Joyce, George Santayana... para sólo mencionar los autores que aparecieron en los primeros tres números.

        Mieses Burgos fue, también, director ejecutivo del Instituto Dominicano de Cultura Hispánica y dirigió su revista, Hispaniola. Codirigió también la colección "La Isla Necesaria", la cual editó varios volúmenes de autores dominicanos.

        La poesía de Franklin Mieses Burgos, está caracterizada por un profundo lirismo: a veces existencial, otras veces política... y casi siempre surrealista. Su producción poética podía dividirse en tres categorías: la hermética, donde se manifiesta la influencia surrealista; la que sigue modelos clásicos (los sonetos); y la de temas populares. La primera, creemos, contiene quizás sus mejores poemas.
 

Podemos citar, entre sus múltiples obras poéticas, cronológicamente, las siguientes: Torre de voces (1929 –1936), Trópico íntimo (1930 –1946), Propiedad del recuerdo (1940 – 1942), Clima de eternidad (1944), 12 sonetos y una canción a la rosa (1945 – 1947), Seis cantos para una sola muerte (1947 – 1948), El ángel destruido (1950 –1952) y Al oído de Dios (1954 – 1960). Aquí presentamos un florilegio entresacado de varios de estos libros.

En cuanto a su poesía resumir algunas de las características que se encuentran en su poesía. Escribe al estilo tradicional con la misma facilidad con que escribe de acuerdo a la vena modernista y posmodernista. Al lado de una poesía sumamente elaborada y difícil encontramos poesía de formato popular, extremadamente musical y fácil. Puede seguir los moldes métricos de los antiguos como incurrir en los del momento vanguardista, etc.

Pero lo más admirable es que, bien escriba de una u otra manera, siempre se muestra auténtico en sus metros y temas. Emplea a veces metáforas sorprendentes, hasta llegar a lo audaz. Se nota con frecuencia mucho colorido sensual como substrato de lo onírico y psíquico y surrealista. Pero sobre todo ello, sobresale su apego al trópico: el sol, la vegetación exuberante y el mar. El mar es la marca común de casi todos los poetas isleños

Las nuevas formas de poesía tendrían en Franklin Mieses Burgos (1907-1976) a su figura puente. Mieses, autor de Sin mundo ya y herido por el cielo (1944), Clima de eternidad (1947) o Presencia de los días (1949), se caracterizó por su musicalidad lírica. Más sensual e imaginativo, casi lorquiano, fue Rafael Américo Henríquez (1899-1969), quien dirigió la revista La poesía sorprendida, editada de 1943 a 1947 y en torno a la cual se integraron importantes personalidades literarias dominicanas; además, escribió Rosa de tierra (1944).
 

 


LITERATURA

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

JOSÉ ALCANTARA ALMÁNZAR

JOSÉ MÁRMOL

JUAN BOSCH

MANUEL DEL CABRAL

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

EFRAIM CASTILLO

PEDRO MIR

JEANNETTE MILLER

ABIL PERALTA AGUERO

SALOMÉ UREÑA

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

HILMA CONTRERAS

FRANKLIN MIESES BURGOS

FERNANDO VALERIO HOLGUIN

ANDRES L. MATEO

AMADO NERVO

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

CARLOS FUENTES

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

JUAN JOSÉ ARREOLA

JULIA ÁLVAREZ

JULIO CORTÁZAR

JUAN BOSCH

FERNANDO UREÑA RIB

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

MANUEL RUEDA

MARIO VARGAS LLOSA

MARTA TRABA

PABLO NERUDA

PEDRO HERNRÍQUEZ UREÑA

HILMA CONTRERAS

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

OCTAVIO PAZ

PEDRO MIR

PEDRO PEIX

MANUEL DEL CABRAL

SALOME UREÑA 

 

 

LA OBRA DE UREÑA RIB

CUENTOS

LA INICIACIÓN

CELAJES

MALENANORADA

EL NAHUAL

PULPO A LA GALLEGA

LA PORTEÑA

LA TOSCANA

LA PUTANA DE PERPIGNAN

LA TORRE VIGILADA

LA SOLUCIÓN EN EL OMBLIGO

LA VENUS DE TABOGA

VIENTOS DEL NORTE

LA VINDICACIÓN DE OMAR

EL ABRAZO

DEL LIBRO FÁBULAS URBANAS

OBRA PICTÓRICA

ABSTRACCIONES

ALEGORÍAS

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

DESNUDOS

DIBUJOS

FIGURACIONES

FORTUNA

ONÍRICA

LÚDICA

ORÁCULOS

DADORAS

NINFAS

OCEÁNICA

ORGÁNICA

DEL LIBRO DECIR LA PIEL

 

 

LITERATURA

 

 

 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: January 01, 1901
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