Las nuevas pinturas del dominicano
Hilario Olivo se caracterizan por una equilibrada y a la vez
vibrante selección cromática y por intrincados juegos visuales
que inducen al espectador a reconstruir la imagen desde
diversas vertientes, combinaciones y perspectivas.
Olivo pertenece a una nueva generación de inquietos
artistas que trabajan continuamente sus referencias
culturales, renovándolas y escudriñándolas hasta
transformarlas en auténticas piezas de discusión y admiración.
Hilario Olivo no se detiene. Luego de un hallazgo persigue
con asiduidad el siguiente y en ese orden trabaja
transparencias, superposiciones, disolvencias y
yuxtaposiciones de modo que una intrincada urdimbre de
imágenes ocupa sucesivamente el primer plano, frente a
imágenes subordinadas y subordinantes que requieren del
observador no solo el uso pleno de su percepción, sino de su
imaginación.