ARTE COLOMBIANO

 

la refinada presencia escénica DE

Enrique Grau

Fernando Ureña Rib

 

 

Enrique Grau no solo domina con virtuosismo las técnicas pictóricas, sino que nos presenta un modo de ver, agudo, de la sociedad contemporánea

 

 

Enrique Grau  (-1920)  

Junto a Fernando Botero, Obregon y David Manzur,  Enrique Grau forma parte de ese manantial abundante de imágenes desde donde fluye y se nutre la pintura colombiana de hoy. 

De un dibujo refinado y preciso y de una aguda percepción sicológica, la pintura de Enrique Grau se sostiene sobre bases muy sólidas. Y entre ellas cabe mencionar su comprensión de la anatomía, de las sutilezas del claroscuro, su vitalidad luminosa y su hábil manejo del contraste cromático. Así lo europeo se funde con lo americano y el sabor local permea las imágenes con donosura y gracia, pero también con destreza y fuerza.

En Enrique Grau, el arte de pintar cobra sentido, al traspasar los exigentes requerimientos de la academia y llegar mucho más lejos hasta del manejo de la anatomía, y la expresión plástica, para adentrarnos en escenas de gran verismo que no están exentas ni de humor ni de poesía. 

Pero las escenas de Grau ocurren como en un teatro sagrado, de manera ritual, como si se tratara de una dantesca divina comedia o de un dramático cuadro de Balzac o de Moliere, donde es posible descubrir los perfiles inacabados e inquietantes de la conspicua existencia humana.

 

Fernando Ureña Rib

ENRIQUE GRAU
 

Iguanas de las Galápagos es el nombre de la muestra del artista colombiano Enrique Grau, que comprende 18 dibujos a carboncillo y pastel sobre papel. La exposición, que se mantendrá hasta el próximo domingo,  se efectúa en la planta alta de la Urna Norte del renovado Mercado Sur. Puede visitarse a partir de las 10h00. La entrada es gratuita.

 

 

 

Enrique Grau

 

El maestro Enrique Grau, nacido en Cartagena, ha hecho historia en el mundo de la pintura y el bronce. El siempre fue consciente de su proceso como artista y ha estado atento a su propia evolución. Hoy, es uno de los grandes de la pintura latinoamericana y después del maestro Fernando Botero, el mejor de Colombia.

Está radicado en Nueva York, en los últimos 8 años ha estado yendo y viniendo. En esa ciudad fue su encuentro con la escultura y el bronce.
Vive en el Village, su taller queda a diez cuadras de su casa, cerca del Parque Washington.

Su historia en Nueva York no es de ahora, comenzó a los 20 años. Entre 1940 y 1943 asistió a la Escuela Art Students League, que era por entonces un excelente centro teórico y práctico de la pintura y el arte.

Enrique Grau -entre 1955 y 1956- asistió a la Academia San Marcos de Florencia; allí sacó el gusto por destacar partes de la anatomía humana. El ha plasmado distintas alternativas, desde el expresionismo y lo abstracto, hasta el realismo rotundo, alternando siempre con su brillante humor.

El maestro Grau regresó a Cartagena con el conocimiento adquirido en los Estados Unidos y se lanzó a una nueva visión pictórica, más libre y más audaz. Y empezó a formar su propio lenguaje: Figuras humanas, cultura magdalenense, trajes viejos, sombreros, cometas, teléfonos, monteras. Seres humanos, niños y niñas cabezonas, máscaras, manos de cera; un amplio repertorio de imágenes
mezclados con una luminosidad muy tropical.

Enrique Grau fue profesor de Bellas Artes en Bogotá, participó en 1943 en la "Exposición de Artistas de las Naciones Unidas", en Nueva York; en la "Exposición de Artistas Latinoamericanos del Instituto Americano de Decoradores"; también en Nueva York; en el "Arts and Memorial Grafts of Latin America"; en el "Books Memorial Gallery de Memphis"; en la "Unión Panamericana", de Washington; en la "Galería Roland", de Nueva York; en varios salones de Artistas Nacionales de Colombia; en la "Exposición de Arte en América" del Instituto Americano de Washington; en varias exposiciones colectivas en los Estados Unidos, Colombia y en otros países de América y Europa.

El maestro Grau, se mantuvo dentro del figurativismo; utiliza numerosos elementos simbólicos a veces con minuciosidad decorativa. También ha pintado diferentes murales y ha realizado diversas escenografías para cine, e ilustrado y escrito libros.
 

 

 

 

 

 

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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