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ARTE IBEROAMERICANO |
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RETROSPECTIVA DE
EUGENIO
FERNÁNDEZ GRANELL
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Treinta gotas de la
historia de Granell
El MAM abrió la muestra retrospectiva de este gran artista gallego,
donde se explora los diversos espacios en su carrera artística
Por Mijaíl Peralta / El Caribe
Jueves 1 de abril del 2004 actualizado a las 1:58 AM
Una puerta ha sido abierta para entrar al mundo de Eugenio Fernández Granell. Abierta y de par en par. El Museo de Arte Moderno (MAM)
inauguró hace poco una interesante muestra retrospectiva sobre la obra
de este enorme artista gallego, que incluye varias etapas de la
producción pictórica y escultórica del creador surrealista.
Más de treinta piezas –entre pinturas, dibujos, esculturas y
arte-objetos– conforman esta gran muestra itinerante, que además es el
detonante de una serie de actividades que acerca del movimiento
surrealista se efectuarán en la ciudad y en los puntos donde la
exposición se presente.
Los trabajos de Fernández Granell (La Coruña, 1912 – Madrid, 2001)
tienen un significado especial para las artes criollas, ya que, entre
otras cosas, algunos fueron creados durante la estancia del artista en
República Dominicana y en suelo criollo fue donde el artista abrió su
primera gran exposición, en la entonces Galería Nacional de Bellas
Artes, entidad que, junto a otros grandes nombres del arte local,
fundó a principios de la década de los años cuarenta.
Y es esta muestra, entonces, verás un ligero extracto de aquella época
y de tiempos posteriores. Los trabajos presentados en el MAM hablan de
los pasos que dio Granell por este movimiento francés que tanto acuñó,
en todas las disciplinas que cultivó. Así se ve como en momentos
tempranos de sus trabajos, Granell muestra más influencias de Picasso
o del dadaísmo para luego moverse hacia los entornos de una
abstracción formal, siempre en lo surrealista.
Otro factor notable en todos los trabajos expuestos en esta exhibición
es la gran presencia del color (los tonos rojos y amarillos imperan en
las piezas), sobre todo en los pequeño objetos, de influencia
amerindia, incluidos en esta retrospectiva de Granell.
Una intención
Los organizadores de esta muestra han visto en ella una manera de
emular la obra y la figura de un artista significativo para las artes
criollas, que además de que inauguró la escuela de Bellas Artes y de
introducir el surrealismo en el país, perteneció a la Orquesta
Sinfónica Nacional y fue uno de los fundadores de la emblemática
revista literaria La Poesía Sorprendida, órgano medular de las letras
dominicanas.
Así que del MAM, la muestra también tocará el suelo santiaguero, para
presentarse en el Centro León, con una agenda similar a la que desde
el jueves pasado se está exhibiendo en las salas del Museo.
Pero antes de que Granell se vaya a Santiago, hay mucho para ver en la
capital. Todos estos días, hasta el 27 de abril, el ambiente plástico
de Santo Domingo estará comandado por el surrealismo de esta gallego,
que junto a una serie de charlas y conferencias, complementan esta
agenda en torno este movimiento.
UNPLUS
Programa surrealista
El Museo ha preparado el ambiente para esta gran muestra.
Conferencias, charlas y talleres sobre la obra de Granell y el
surrealismo en general son algunos de los tópicos que componen el
programa. Para mañana, la crítico Laura Gil disertará acerca del
movimiento francés, mientras que el día 16 de abril se desarrollarán
paneles acerca del surrealismo y su impronta en el país, a cargo de
artistas criollos enmarcados en este movimiento. Para el final de la
muestra, el curador de la actividad, Aurelio Torrente, hablará acerca
de la obra del artista. Todos estos talleres se desarrollarán en el
Museo, siempre a las 6:30 de la tarde.
Biografía
Granell fue miembro destacado, junto a Lam y Matta, del movimiento
surrealista internacional, a partir de su primer encuentro con André
Breton, en 1941 en República Dominicana. Este artista llegó al país a
finales del 1939, tras el triunfo del fascismo en su España natal y
abandonó la isla para mediados de 1946 por desavenencias con el
régimen trujillista. Sin embargo este tiempo fue suficiente para hacer
una carrera en el mundo de las artes en el país.
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FICHA DEL MUSEO

EUGENIO FERNÁNDEZ GRANELL |
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Eugenio Fernández Granell nace en A Coruña en 1912. Estudia
Bachillerato y música en Santiago de Compostela, y continúa
sus estudios en el Consevatorio de Madrid, siendo discípulo
de Antonio Fernández Bordas y Conrado del Campo. Mantuvo
estrecha amistad con Enrique Casal Chapí.
En 1939, tras la derrota del ejército Republicano se exilia
a la República Dominicana, allí conoce a André Bretón
iniciando así su relación con el surrealismo. Pronto salen a
la luz sus primeros dibujos junto con cuentos y poesías que
publica en la Poesía Sorprendida, que reunía colaboraciones
de exiliados como Juan Ramón Jiménez, Guillén o Salinas.
Posteriormente vive en Guatemala, Puerto Rico, Los Ángeles y
Nueva York. Se doctora en Sociología y Antropología en la
New School for Social Research de Nueva York, y es nombrado
profesor Emeritus por la City University of New York (CUNY).
En esta ciudad reside desde 1957 hasta 1985, momento en el
que vuelve a España, instalándose en Madrid.
A lo largo de su vida fue profesor en diversas universidades
americanas, colaborador en revistas europeas y americanas,
escritor e ilustrador. Publica libros de ensayos como
Estudio Preliminar a la obra Asi que pasen cinco años de
Federico García Lorca, novelas: La novela del Indio
Tupinamba, que retrata una particular visión surrealista de
la Guerra Civil española; libros de cuentos: Federica no era
tonta y de poesía: Estela de presagios.
Llegó al país en 1939. Fue uno de los más importantes
pintores surrealistas de todos los tiempos.
Nació en La Coruña el 28 de noviembre de 1912 y murió en
Madrid en noviembre de1 2001. Estudió el bachillerato en
Santiago de Compostela y música con Manuel Valverde, pasando
luego al Conservatorio de Madrid, siendo discípulo de
Antonio Fernández Bordas y Conrado del Campo. Sus
conocimientos musicales los acrecentó su estrecha amistad
con Enrique Casal Chapí, primer director de la Orquesta
Sinfónica Nacional, quien lo conquistó para que
formara parte del elenco, como uno de los primeros
violines y con quien compartió el exilio en Santo Domingo.
Se exilió en 1939 tras la derrota del ejército republicano
antifascista en el cual participó. Vivió en Francia,
República Dominicana, Guatemala, Puerto Rico, Los Ángeles, y
Nueva York. Recibió doctorados en Sociología y Antropología
en la New School for Social Research, Nueva York, donde
vivió desde 1957 hasta 1985, cuando regresó a España.
No es sino hasta 1941 cuando descubrió su verdadera vocación
artística la pintura. Su formación es autodidacta. En 1943
realiza su primera exposición (44 obras). Su fecundidad es
tan grande, que en la exposición que realizo en 1945, entre
oleos, dibujos, acuarelas y guaches, mostró no menos de 200
trabajos. Fue un firme colaborador, tanto en lo pictórico
como en lo literario de la revista del movimiento "Poesía
Sorprendida" ocasionalmente ejercitaba también la crítica de
artes plásticas.
Fue profesor en diversas universidades americanas. Colaboró
en revistas de ambos continentes como escritor e ilustrador.
Publicó libros de ensayo, novelas, cuentos y poesía. Obtuvo
el Premio de Novela Don Quijote, México por su novela "Lo
que sucedió...". Obtuvo también el Premio Internacional de
Pintura de la Fundación Copley, Nueva York cuyo jurado lo
constituían: Max Ernst, Jean Arp, Marcel Duchamp, Roberto
Matta, Julien Levy, Roland Penrose, Alfred H. Barr y Sir
Herbert Read. Su obra figura en los museos de Arte Moderno
de Nueva York, el Reina Sofía de Madrid, y en otros museos y
colecciones europeos y americanos.
Según su hija Natalia Fernández Segarra: "Quizás unas
palabras claves para definir a Granell y al surrealismo son
palabras del propio pintor: 'La única condición para ser
surrealista es la integridad moral del individuo, que no se
vende, que no traiciona'. Pintó desde niño, como hacen todos
los niños españoles, pero nunca tuvo la inclinación de
pintar 'manzanas o una mujer sentada... antes de conocer al
surrealismo, lo que pintaba eran invenciones mías, y por esa
época eran castillos, mas o menos fantásticos como los que
aparecen en la novelística gótica inglesa, por ejemplo... EI
surrealismo cambió mi rumbo por completo y traté de hacer
cosas más personales, dejé libre mi fantasía hasta donde me
resultaba posible'.
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