ARTE DOMINICANO

 

Decir la piel  

O las discretas orgías del Silencio, DE

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

Fernando Ureña Rib’s work is living, breathing art of the most unusual kind. It is like the beginning of time, with organic shapes in the most beautiful color mosaic imaginable, swimming in a fantastic ecological landscape. It is art to be looked at and live with. It is as if Ureña Rib was handing us a living organism that he has created, and it was put up to us to appreciate its existence. Dorotha Kozinska. Art Critic. Radio Canada. Montreal.

GEISHA. PINTURA AL ÓLE DE FERNANDO UREÑA RIB. COLECCIÓN DEL ARTISTA

 

Para leer a Fernando Ureña Rib

Decir la piel, decir que la piel, decir que la piel es marina o que el piélago marino…

Las cinco, acaso de la tarde. El mar muere. Es un cementerio, el cementerio que dictó detenidamente Valéry. Brillan, invictos, sus oros. Fernando reúne los atabales, que callan. Congrega siringas y jabalíes, cítaras, tamboriles. Sin hablar, entrega las máscaras a los deliciosos cuerpos desnudos. Nadie dice una palabra, nadie toca el rumor de golondrina y estrella que allí hoza, nadie adivina la liturgia ni sus lenguas de miel y maravilla. No es un jardín. Es el sueño demorado de un jardín. Como será sueño, luego, la memoria del placer.

Ha comenzado la fiesta. Ureña Rib lanza los cuerpos al viento, a la luz, a la música. Danzan. Los lanza al deseo, al juego, a la mentira. Emigran. Los lanza al polvo, a la eternidad, a la lluvia. Gozan.

Ha concluido la travesía. De las vanguardias de principios de siglo, que enmascararon a seres pormenorizadamente desintegrados pasamos a estos íntegros enmascarados de la dicha, que Fernando Ureña Rib reúne en un carnaval postrimero. Son carnestolendas finiseculares. Fue el periplo de una centuria, que cesa.

Bojear es ahora una ceremonia, una procelosa ceremonia de tiempo y mesura. El bojea una mujer, que bojea una mujer, que bojea una isla. Nadie habla. Sólo dicen los cuerpos. Dicen muescas de luz, y papiros, y músicas, porque son lienzos sonoros, como las divinidades solitarias de Juan de la Cruz, el santo. Los cuerpos desaparecen. Navegan, dóciles, de regreso de la vendimia, del mar, de la fiesta. Cazan tanto la perversidad como la inocencia, tanto los fulgores como la rotunda, pero ágil, pesantez del placer. Viven en aquella isla feliz que entrevió Pedro Mártir de Anglería, cuando barruntaba un paraíso que no le fue permitido.

Mientras el erotismo es una sintaxis, una cierta sintaxis, la de Fernando Ureña Rib es la aventura esplendorosa y dorada de los gestos y de las formas. Eros baila. Saborea una flauta de agua. Viajan los cuerpos en el aire. Serpentean y claman, silentes. Estallan vítores callados. Aquí, en estos ámbitos serenos la sabiduría del silencio es la sapiencia oculta de placeres que apenas se nombras o apenas se dibujan o se rozan. El placer discurre enmascarado, desde luego, porque apetece más. Apetece siempre más. Las máscaras son eternas.

Undosas, las auras corren tras los cuerpos. Buscan, en secreto, sus ríos y sus bronces. Un antifaz las esconde de sí mismas.

A un cuerpo sólo lo dice otro cuerpo. Y a la luz, la luz. Y al mar, el mar.

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

 

FÁBULAS URBANAS

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: July 31, 2008
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