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ARTE digital EN
ARGENTINA
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the arad biennale
EDUARDO PLA
JORGE GLUSBERG Y PIERRE RESTANY
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Eduardo Pla: La creación de arte por computadora
por Jorge Glusberg
La obra del argentino Eduardo Pla (n. 1952; reside
en Italia desde 1980) es una destacada evidencia de las posibilidades
incontables del infoarte, pero también (y por consiguiente) de la
validez y trascendencia de esta vía contemporánea de la creación
estética.
Como es sabido, las tecnologías de la computadora operan dos efectos
máximos en la producción del arte. Por un lado, ellas permiten generar
nuevas formas; por otro lado inciden en las formas anteriores, tanto las
inmóviles/espaciales (pintura, escultura, fotografía, dibujo), como las
móviles/temporales (cinetismo, cine, video). En el primer caso, la
computadora es un medio autónomo de creación; en el segundo caso, un
sistema dependiente, utilizado con el objeto de ultimar y perfeccionar
ciertos aspectos de la obra de arte, y para obtener variaciones de una
pintura o de un dibujo.
Dese luego, las aplicaciones de la computadora alcanzan también a la
música, la danza, el cine y la televisión comerciales, la publicidad, el
libro y las representaciones de teatro, el diseño y la arquitectura.
Pero lo cierto es que el único infoarte digno de este nombre (o de sus
sinónimos: arte digital, arte por computadora) es aquel que no puede ser
elaborado sin la computadora. Entonces, arte y tecnología, informática y
creatividad, establecen una alianza indisoluble. Sobre la base de esta
alianza se desarrolla la actividad de Pla, cuya experiencia ha incluido
la radiofonía, el cine, el video y, a partir de su instalación en Milán
(1985), el infoarte. Por lo demás, Pla cursó estudios de arquitectura y
diseño, de comunicación audiovisual y de dirección de teatro en Buenos
Aires, así como de realización cinematográfica, videografía, infoarte y
animación por computadora en Los Ángeles, y de escenografía, multimedia
y realidad virtual en Milán, donde abrió estudio propio en 1991.
La obra de Pla, exhibida en América y Europa, y ganadora de cuatro
premios internacionales, entre ellos el Award of Excellence in Computer
Art de Nueva York (1987) se desenvuelve, así, en la profundización del
lenguaje informático, con creaciones de alta definición bi y
tridimensional, vertidas en cuadros, diapositivas y videos. Un resumen
de esta producción fue su aporte a "Mundos Nuevos", a la muestra
Instalaciones III, organizada por el autor de esta reseña en el Centro
Cultural Recoleta, en la primavera de 1994, y esta "Diez años de arte
virtual" que se exhibe en el Palais de Glace. Una de las metas del
infoartista es el desarrollo de un Otro creativo, que suscite en él
experiencias estéticas. Buscará así la manera de romper la alineación
del individuo en la sociedad contemporánea, para urdir y establecer
nuevas relaciones entre ambos. Fue Rimbaud quien definió al vidente, al
poeta, con estas palabras: "Yo es otro".
Acaso la informática sea la tecnología de efectivizar, en nuestra poca,
la aventura preconizada de Rimbaud. Es algo que asoma en las obras,
sorprendentes y audaces, de Eduardo Pla.
Jorge Glusberg, Ex Director Museo Nacional de Bellas Artes
Eduardo Pla: un perfecto operador visual del futuro
inmediato
por Pierre Restany
La doble globalización, económica y cultural, que acompaña nuestra
entrada en el tercer mileño marca de manera inexorable el destino
electrónico de la imagen, en la fundamental fluidez del flujo de la
comunicación. Indisolublemente ligado al incesante desarrollo de la
tecnología de la información y a su vocación globalizante, la imagen
electrónica afirma su supremacía en el campo visual asumiendo la
plenitud de la fluidez de su condición a través del carácter evanescente
y efímero de su soporte, la pantalla de televisión.
Estamos al final de un largo proceso que afectara radicalmente nuestras
estructuras perceptivas y nuestra entera condición existencial. Estamos
viendo consolidarse el perfil de una nueva civilización basada en la
electrónica y la bio tecnología, la civilización de la realidad virtual,
de la mundialización de una condición híbrida entre la vida natural y la
vida artificial. La omnipotencia de los Medios, determinante en esta
revolución, se basa en la superioridad del poder de relacionar de la
imagen en movimiento con respecto a los soportes estáticos tradicionales
de la información.
La preeminencia de la imagen en movimiento viene a poner fin al
monopolio inmemorial de la imagen estática. La noción "de arte" apareció
con las primeras pinturas rupestres de las cavernas, y quedo ligada a la
noción "de información" a través de los diferentes cambios de soporte,
de los muros de los templos a los retablos de las iglesias, pasando por
los palacios de los nobles. La Imprenta y la pintura en caballete,
crearon la diversidad y la jerarquía entre los soportes y la creación de
un arte gráfico, considerado como superior a los productos de
información general e inferior a la gran pintura. De Gutemberg a Niepce
el estatus estático de la imagen, su monopolio de información y la
diferenciación cultural de los soportes quedaran sin cambios. Con la
aparición de la fotografía el destino de la imagen moderna cambia, se
acerca al flujo global de la comunicación y arrastra junto con ella al
arte . La invención de la imagen en movimiento, luego de la imagen
parlante, de la película sonora luego de la película muda, la televisión
y el video después del cine, acentúan la evolución hacia una amalgama
cultural del arte y la información, la potencia globalizante de los
medias creados al ritmo de la tecnología electrónica de la información.
El láser provee a la nueva imagen, de una tercera dimensión y de una
realidad virtual. La computadora sustituye, en una mano inteligente, al
lápiz o al pincel, internet se transforma en nuestra memoria planetaria.
Lo que llamamos, desde principios de los años sesenta las artes
electrónicas, el video, la holografía y las instalaciones de realidades
virtuales, hasta las inmensas posibilidades abiertas por la computadora
al arte digital, sin olvidar la fotografía numérica, no constituye, como
quisieron creer los espíritus vivos y conservadores al principio, el
folclore de la electrónica, sino el arte de hoy y todavía más el arte
del mañana, la forma más culturalmente acabada de la actual comunicación
global. El arte de hoy convertido en vector de la comunicación, debe
afrontar un desafío esencial: el de seguir siendo el vector humanista, a
fin de preservar la normalidad de la nueva condición humana en el seno
de su situación híbrido existencial, entre lo real y lo virtual.
Es, en este clima multimedia globalizante del arte de hoy, que se
destaca la personalidad polivalente del italo-argentino Eduardo Pla. De
manera ejemplar: podemos decir que representa el ejemplo perfecto de un
artista actual de la comunicación audiovisual. Nacido en 1952 en Buenos
Aires, tiene veinte años menos que Nam June Paix, el inventor del video
art en 1965. Se recibe en 1970 en Comunicación Electrónica, y hasta 1990
continuara su formación en este campo: arquitectura y diseño urbano,
comunicación audiovisual, teatro, cine, video Graphics y computer
Graphics, multimedia y realidad virtual, en Buenos Aires, en Los Angeles
y Milán. En paralelo emprende una carrera de organizador de
manifestaciones culturales muli-sectoriales y una producción abundante
de películas, videos, y de computer graphics.
Entre 1970 y 1978 realiza numerosos cortos, medio y largometrajes que
son reportajes (UP ART, POP ART, IMÁGENES DE BUENOS AIRES) o ficciones
(ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS).
"SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO" es su primera Video-color de 60 minutos,
al principio de los años ochenta, presenta una serie de videos en Italia
y especialmente en el Museo de Ferrara, que era en ese momento la
catedral del arte electrónico en Italia.
A partir de 1985 Pla se transformó en un verdadero hombre-orquesta de la
comunicación electrónica. Su primera computer painting tridimensional,
el Efecto Archimboldo, le otorga en Nueva York el premio a la excelencia
en Arte electrónico.
Su encuentro con Alessandro Mendini fue decisivo para la orientación de
Eduardo Pla hacia el diseño creativo en computadora. Mendini imagina
para Alessi una colección de 10.000 jarrones de flores: 100 jarrones
para 100 creadores, 100 para cada uno de ellos, todos al mismo precio. A
Eduardo Pla le fue encargado el diseño en computadora de uno de los
ejemplares y el catálogo en video de la obra coral. Siguieron dos otras
colecciones : La Colección Alquimia y la Colección Falstaff. La
colección Alquimia (1984), es una colección completa de muebles, tapices
y objetos, concebidos a partir de una estructura esférica, fue realizada
por la computadora en tres dimensiones, lo que permite su visualización
antes de la puesta en marcha de su producción industrial. La Colección
Alessi FALSTAFF (1994) consiste en un montaje de imágenes virtuales a
partir de fotografías trabajadas electrónicamente. El catalogo comienza
con un autoretratro-computarizado del gran diseñador italiano, sentado
en una variante pixelada de su sillón Proust, y presentando una de sus
cacerolas Alessi: "Mendini con su creación", una efigie coronada sobre
el packaging Falstaff Alessi. Eduardo Pla, el artista polivalente de la
electrónica pasa fácilmente del diseño industrial o textil a las
composiciones y a los retratos de arte digital donde consigue
extraordinarios efectos de fractalismo, de misterio dionisiaco o
cristico, de prerrafaelismo digital, de microcosmos floral. Ningún tema
se le escapa, desde la fascinación de la infancia y la magia de sus
juegos interactivos a el erotismo del tango. Es sin duda en sus
instalaciones que el artista, genial director, obtiene los más potentes
efectos, como con el Video-mundo (Centro Cultural Recoleta, 1995, Buenos
Aires), La Cascada de Estrellas (Buenos Aires, 1996), o con los Mil
Rostros de Cristo y María (Villa Meda Milan, 2000).
Yo hice, personalmente, una experiencia particularmente interesante con
una instalación de Pla en Venecia en 1998. En ocasión a la primera
edición del Open, una exposición anual de esculturas al aire libre que
tuvo lugar en el Lido al momento de la Apertura de festival de Cine, su
fundador Paolo de Grandis me había llamado para presidir el Comité
Científico, y decidimos invitar a Eduardo Pla a representar a la
Argentina en el Open. Vimos llegar "ESCHERMANIA", un octaedro gigante de
216 metros cuadrados. Una estructura en aluminio recubierta de una
composición de peces voladores de colores amarillos, rojos y azules,
impresos sobre tela vinílica. "ESCHERMANIA" en homenaje al artista
holandés por el centenario de su muerte. El gigantesco objeto fue
depositado sobre uno de sus lados, en la terraza que domina el
embarcadero del Hotel Excélsior en dirección a la laguna. Suscitó la
sorpresa primero y luego el deleite del público, que hizo la señal-faro
de la manifestación OPEN 1. Para el OPEN 4 en 2001, pensamos nuevamente
en Pla para que represente a su país en Venecia. Pedimos su espectacular
Tango Fractal, pero que no está disponible. Open 4 recibirá otra
instalación de computer design, dos esferas de material plástico sobre
cuyas superficies están pintados los diseños creados para la colección
Alchimia, que ya he largamente mencionado. Alchimia en Venecia: la
famosa señal del post- modernismo estará presente en el Lido a través de
la instalación esférica de Eduardo Pla .
Eduardo Pla, un creador polivalente de la imagen electrónica, que vive
plenamente las numerosas solicitudes del arte de su tiempo y que nos
ayuda a percibir mejor la permanencia de la dimensión humanista en el
flujo global de la comunicación. Un perfecto operador visual del futuro
inmediato.
Paris, julio 2001.
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FICHA DEL MUSEO
EDUARDO PLA
Por Julio Sapollnik
Buenos
Aires Fue a comienzos de 1994 cuando, cumpliendo con el
cronograma de entrevistas, se presentó un artista solicitando un
espacio en el Palais de Glace para la exposición de sus obras.
Jamás había oído hablar de él ni había visto sus trabajos, y de
su técnica, sólo tenía referencias por algunas revistas
internacionales. Hoy puedo confesar que la charla me resultó
indescifrable porque por más que intentaba explicarme su
exhibición, yo no alcanzaba a imaginármela en el espacio. En ese
momento sugirió volver a vernos en dos semanas. Cumplido el
tiempo, nos reunimos, conectó un pequeño reproductor de video y
mágicamente pude recorrer en 3D, la muestra completa de "Eduardo
Pla: Diez años de Arte Virtual", en el Palais de Glace, un año y
medio antes de su concreción. La exposición era indudablemente
sorprendente. La ductilidad de los materiales empleados y la
virtualidad de las imágenes utilizadas, la convertían en
absolutamente novedosa para Buenos Aires de aquellos años. Así
fue como exhibió por primera vez en Argentina su "Effetto
arcimboldo" obra que obtuvo en 1987 el "Award of Excellence in
Computer Art" en Nueva York. "Ese premio lo gané con un
autorretrato realizado con la técnica de Arcimboldo, el pintor
del s. XVII que trabajaba entre otras cosas, con frutas y
verduras. En esa obra se puede apreciar la incipiente
tecnología, las curvas no eran perfectas sino que se construían
de manera escalonada." aclara Pla. Eduardo Pla fue uno de los
pioneros en el trabajo del arte digital en Argentina, también en
Italia, desde su estudio en Milán. Su llegada al mundo de las
computadoras surgió casi accidentalmente, incursionó en la
arquitectura y en dirección teatral y de cine. "Cuando tuve que
presentar la tesis para un master, en lugar de escribir cien
páginas con palabras y más palabras, se me ocurrió hacerlo con
una computadora muy elemental. Consistía en un Atari con sistema
básico para jugar enchufado a un grabador de video y así
salieron las animaciones; esa fue mi tesis, a partir de allí, se
abría un nuevo camino por explorar." explica el artista. Hoy
día, reconocemos una necesidad cotidiana de convivencia entre
arte y tecnología. No siempre fue así. La historia del arte da
cuenta de los esfuerzos por unir la creación artística con la
industria. Durante los comienzos de sus investigaciones
digitales, tanto los empresarios como los marchands rechazaban
los productos artísticos originados en la máquina. De esta
manera el artista recuerda cuando vivía en Lago di Como, centro
de la industria textil de la seda de toda Europa. "Allí descubrí
que diseñando con la computadora, podía tener mil variantes de
un mismo dibujo en muy poco tiempo. Le proponía mis servicios a
la industria y ella siempre me rechazaba, tenía el mismo
problema que con las galerías. Al poco tiempo, accedí a una
impresora que en vez de tinta utilizaba cera coloreada y dejaba
un hilo en relieve. Meses más tarde, volví a los mismos
industriales que me habían rechazado con los mismos diseños pero
impresos de esta nueva manera y allí cambió mi historia: realicé
telas para tapizados de automóviles FIAT, para ómnibus de la
ciudad de México, para Alchimia de Milán, entre otros." Sin
duda, Eduardo Pla es un artista multifacético. Un inmenso
dodecaedro navegando por Venecia durante el Festival
Internacional de Cine, testimonió el impacto y provocación que
la tecnología puede originar al servicio de la poesía urbana.
Esta instalación interactiva fue realizada en homenaje a M.C.
Escher, sus diferentes caras permitían ver la relación de formas
y colores en un enorme objeto que flotaba sobre las azules aguas
del Gran Canal. Esta inagotable actitud de buscar nuevos
planteos expresivos, llevó a Pla a romper con el videowall en su
formato tradicional. "Ilusión Urbana" es el nombre de una
videoinstalación que presentó en el MNBA en 1997. Un conjunto de
monitores fueron colocados en forma horizontal con la pantalla
hacia arriba, de manera que al reflejar la luz y el movimiento
del agua sobre el techo y las paredes de todo el ámbito
expositivo, se creaba la ilusión de una pileta de natación jamás
imaginada. "Mi idea es tratar de innovar con la tecnología para
que una vez superadas las dificultades técnicas, se destaque el
juego poético de las cosas." dice el artista. "15 años de arte
digital" en el MNBA. En esta oportunidad, dejó de lado el
soporte tradicional como apoyo para la nueva tecnología y
orientó el concepto de su exposición, en un recorrido de
exhibición digital. Rechazó la idea de mostrar cuadros impresos
y sorprendió al contemplador con proyecciones en DVD que
permitieron ver quince años de prolífica labor. Las computadoras
tienen a disposición 16 millones de colores, esto ayuda al ojo
humano a abrirse en una nueva dimensión de la sensibilidad
encontrando y desarrollando otras maneras de expresión. No es lo
mismo componer en una tela plana que tener una herramienta que
permita trabajar tridimensionalmente. Poder rotar alrededor de
lo creado, cambiar las luces, el color, ponerlo en un lugar,
sacarlo, animarlo y redimensionarlo es todo un desafío creativo.
Esta búsqueda aplicada a nuevos materiales, le permitió
concretar una instalación de imágenes planas sobre una
superficie esférica. El resultado fueron globos inflados con
helio que provocaron un recorrido a su alrededor y un cambio en
la dirección de la mirada, esta vez dirigida hacia arriba. En
cuanto a la instalación de la Madonna, Pla recordó que fue la
primera vez que pude crear una imagen que conmovía tanto a la
gente a tal punto que, en otra oportunidad en que expuse la
misma obra, tuvieron que escribir "prohibido tocar", porque el
roce de las manos borraba la impresión en las telas. El rostro
de la Virgen María y Jesucristo fueron realizados en mosaico
digital en una medida de tres por tres metros y cortados en
trece tiras verticales dispuestos en el espacio de manera tal
que permitía ver el rostro armado desde lejos mientras que al
acercarse, miles de pequeñas caras se multiplicaban
representando el todo. Transitar entre las telas suspendidas
otorgaba el permiso para acceder a la intimidad de la obra y sus
famosos personajes convertidos ya, en iconografía mundial. La
importancia de la obra de Eduardo Pla reside en la permanencia
de un factor eterno común a todos los tiempos del arte. Si bien
se vale de la tecnología, no la utiliza para la aplicación de un
programa impersonal, no es la búsqueda de un efecto especial lo
que le interesa, sino la implementación de su lenguaje expresivo
y disparador de un encuentro con nuevos mundos sensibles. Pla
concretó la idea, hasta hace poco inimaginable, que el público
pueda acceder en cualquier momento y lugar a la contemplación de
su obra. Sólo se necesita apretar un botón para verla y otro,
para imprimirla. Recién en los últimos años, la humanidad ha
podido alcanzar esta suerte de acción planetaria que marca la
contemporaneidad más absoluta inmersa en la cultura mediática
del fin de milenio. Podemos concluir dejando abierto el espacio
de la reflexión sobre estas nuevas manifestaciones estéticas,
para pensar si es posible comprender esta comunión entre arte y
tecnología desde el punto de vista de cómo ha sido entendido el
arte tradicionalmente. La estética que surge del manejo de la
tecnología digital, pareciera que viene a convulsionar las
tranquilas aguas del arte convencional, o será que necesitamos
despojarnos de lo ya aprehendido legitimado por la modenidad y
considerar una reconversión del arte con bytes y pixels
incluidos? Eduardo Pla nació en Buenos Aires, Argentina en 1952.
Se formó en electrónica para las comunicaciones, arquitectura,
diseño y dirección cinematográfica. A partir de la década del
ochenta incursiona en el arte digital. En Italia y Estados
Unidos, realiza estudios de diferentes disciplinas como
dirección artística, videographic, computer graphic design,
animación, multimedia y realidad virtual. Desde 1970 llevó a
cabo más de sesenta exposiciones individuales en Argentina,
Italia, Uruguay, U.S.A., China, Francia, entre otros. Ha
participado con obras y videoinstalaciones
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