DANZA CONTEMPORÁNEA

 

LA DANZA apasionadA de

edmundo poy

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 


 

LAS DANZAS APASIONADAS DE EDMUNDO POY

 

Si la danza contemporánea le parece extraña, pesada o sombría, usted no debería de perderse la próxima función del coreógrafo Edmundo Poi. Probablemente cambie de opinión, porque el grupo de danzas contemporáneas que él dirige no acarrea ninguno de esos tintes. Al contrario, Poi demuestra que la danza no tiene por qué ser árida ni aburrida, que puede ser hilarante, ligera, divertida y sin embargo alcanzar al espectador con un mensaje profundamente humano y trascendente.

Yo le vi hace poco en la Sala Manuel Rueda, del Conservatorio. Un lugar que me parece perfecto para la danza dominicana, que finalmente logra trabajar en un espacio escénico estimulante, donde a los bailarines y coreógrafos les es posible practicar, crecer y desarrollarse en toda su medida. Quienes contemplamos un espectáculo de danza desde la aireada comodidad del butacón, generalmente ignoramos la ardua fatiga que acompaña al bailarín, las crujías  de ensayos en lugares inhóspitos, las penurias del montaje  y la estrechez que han de superar coreógrafos y productores. Pero los sacrificios de la hecatombe hacen valer cada perla de sudor o de lágrima cuando llegan, finalmente, la exaltación y el aplauso. 

Edmundo Poi empezó la danza a una edad tardía y sin embargo, la pasión intensa y la constancia de su desarrollo posterior como bailarín y coreógrafo no le han  permitido desperdicio alguno.

El  animado espectáculo de Poi (que podría ser repuesto exitosamente) empieza con una nota fresca, alegre y diáfana, cuya línea argumental no podía ser más sencilla: Las jóvenes alumnas de un colegio de monjas juegan libremente durante la hora del recreo. Estas danzas lúdicas y sensuales parten de un estudio de las tradiciones infantiles y folklóricas.

Pero se trata además de un estudio de la psicología femenina y de la adolescencia.  La hilaridad de estos bailes es provocada por los celos, las rivalidades y querellas entre las jovencitas en su afán por sobresalir y avasallar a las demás.

Las pasiones humanas, aún las más viles, se manifiestan con frecuencia a una edad temprana.  La ejecución y el histrionismo de las muchachas es admirable y el público no puede hacer menos que echar a reír de buena gana ante el poder de su gracia deslumbrante.

Edmundo Poi nos descubre, en la segunda parte del programa, otra de las tradiciones dominicanas: Chochueca, el personaje libresco de nuestros cementerios, cobra vida y se multiplica en tres piezas secuenciales:  El primero de enero de un año cualquiera, Cementerio de Penas..

Tres personajes centrales caracterizan a un hombre, a una lesbiana y a un trasvesti mientras dos coros, uno urbano y otro de Chochuecas se mueve con precisión y gracia entre las transiciones.   El coro urbano, de gente común, grotesca y colorida y alegremente ataviada, representa las delicias e incongruencias de este pueblo nuestro, capaz de sentir y expresar (por ejemplo) en una vulgar bachata, el punzante dolor de la muerte.

Pero la muerte es cambio, transición, ruptura.  Y así lo entiende Edmundo Poi en sus aparentemente triviales acertijos. Usted debe estar atento a los símbolos y a la recurrente maraña de equívocos visuales, señales e indicios que se entretejen en esta conspicua y animada historia, en la que un hombre no acierta a definir su sexualidad o sus preferencias mientras otro (¿otra?) se empeña en reafirmar la suya en medio de una sociedad que de pronto se torna burlona, apática o intolerante.  El tema es tratado con magistral sapiencia, sin agresión ni recato. Cada uno es cada cual. Cada quien ocupa su lugar, compone y cuenta su propia historia, aceptando la vida como un tránsito, como un lugar de encuentros.

La segunda parte del espectáculo correspondió a las coreografías de Carol  En las que participan como bailarines, además de ella misma, Awilda, Fulano, Sutano y Perencejo. Esta joven costarricense afronta exitosamente una tarea coreográfica de gran magnitud y envergadura.  Partiendo de algunas ideas coreográficas de Limón y Martha Graham,  Carol narra una historia en varios niveles perceptivos. De gran plasticidad, dinamismo y fiereza las bailarinas, con ligeras túnicas como atuendo, se desenvuelven en un mundo masculino pleno de acrobacias y de juegos en torno a una vieja poltrona que sirve de trono y que todos, a su vez, se disputan. Una hermosa y memorable noche para la danza joven en la República Dominicana.   

 

Fernando Ureña Rib
 

 

 

 

 

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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