ARTE DOMINICANO

 

SIGUIENDO EL RASTRO DE "LAS DADORAS

FERNANDO UREÑA RIB

ERICK ALLEN

 

Germinaciones, Pintura al oleo de Fernando Urena Rib

germinaciones. PINTURA AL ÓLEO DE FERNANDO UREÑA RIB. 50X50" 2007

 

 

 

 

 

Pocas experiencias son comparables a la de visitar al artista en su estudio en el momento en que desarrolla sus creaciones, y conversar con él sobre la teoría estética que las sustentan.

Durante los pasados quince años he disfrutado haciendo eso. Visitando el taller que el pintor dominicano Fernando Ureña Rib establece durante los veranos en el centro de Montreal, en el Edificio Belgo. Pasado el mes de Junio se le encuentra fácilmente allí, sumergido en su obra y aislado en medio del rumor de los talleres de danza y de las galerías de arte contemporáneo de ese edificio.

Desde 1984 he seguido de cerca su producción artística y he experimentado sus diferentes periodos de transición, búsqueda y descubrimiento. Noto que hay un hilo conductor muy definido, que no se quiebra en todos estos años.

Hoy abrigo el sentimiento de que sus hallazgos son una inapreciable contribución al arte de la pintura en este final de siglo.

Hay una línea sinuosa que trasciende el primer golpe de vista: Sin importarle las tendencias artísticas predominantes que condenan la conexión entre arte y belleza, Ureña Rib persigue y predice el resurgimiento de la gracia y la belleza en el arte con tanta intensidad y poder como en los períodos helenísticos y clásicos.

Esa práctica le lleva a desarrollar la maestría que uno observa en el toque de su mano y en la ingeniosa inventiva del tratamiento de sus estudios anatómicos. El enfoque lúdico se observa en su tratamiento de la luz, del color y en su énfasis en la intención de movimiento de las formas.

Pero hay mucho detrás de este aparente divertimento. ¿Qué se oculta detrás de estas imágenes desnudas, de estas figuras que saltan y danzan en medio de una floresta formada por toques vibrantes de color?

El trabajo de Ureña Rib exuda una espléndida visión de armonía y libertad. La línea visual conductora fluye ahora entre una brillante comprensión de la realidad y las sutilezas del mundo de los sueños. El espectador se enfrenta a una variedad de conceptos que interactúan: Tiempo, Paz y Felicidad como propósito vital.

ERICK ALLEN

 

Pintura al oleo de Fernando Ureña Rib

INSOMNIA. PINTURA AL ÓLEO DE FERNANDO UREÑA RIB. 40X40".COLECCIÓN DEL ARTISTA

 

Tránsito de Las Dadoras

Las Dadoras exploran esa zona invadida de brumas, intangible acaso, situada entre los márgenes de la imagen y la palabra. Fernando Ureña Rib se mueve allí con ellas, sigilosamente, transitando linderos intemporales y lúdicos en los que el acontecer no es un hecho narrable que ocurra en el espacio físico, sino uno que discurre en senderos sinuosos, en parajes agitados por el trasiego alborozado de la imaginación y de los sueños.

Ureña Rib confiesa que ha robado las Dadoras de manos de Cortazar. Pero no pienso que asistimos a un rapto sino a una subversión. Que el pintor ha pronunciado al oído de Las Dadoras un código secreto y ellas, olvidando sus antiguos pudores, revelan con libertad su grata desnudez. Pero es la desnudez de una mujer que se basta y se multiplica a sí misma, creciendo tan pronto deja atrás los temores de la pubertad.

Él se escabulle de todo esto que llamamos realidad y obedece el influjo sutil que va llevándole paulatinamente desde el submundo de esos sueños hasta el lugar mismo en el que la poesía se convierte en una imagen palpable. La dinámica es intensa. Quizás les asista la razón a quienes sospechan que Las Dadoras se escondían en recintos oníricos sagrados, que permanecían ocultas en el riguroso claustro de la palabra. Y esta imagen la que nos llena hoy los ojos, provocando en nosotros la reflexión y la palabra.

Y es, quizás, la misma mujer bucólica de las vendimias y los pastos. Es ella la terrenal y eterna, la que vive y late en cada una de nosotras. Resueltas, alborozadas, delirantes, engalanadas con los trajes de la novedad, Las Dadoras no nos resultan extrañas ni advenedizas. Las presentíamos, las sabíamos. Son nuestras. Estuvieron aquí, en el pecho que suspira, que amamanta y que ama, en el corazón que se estremece y duele.

Este pintor nos las presenta ahora dichosas, henchidas de alegría o de nostalgia. Sin embargo, no son ellas lo que somos, sino lo que queremos ser. Así Las Dadoras atraviesan mucho más que el lienzo con su presencia desbordada, con sus danzas y cantos. Porque presentimos la intimidad en esa mirada del artista. Y ahí van Las Dadoras entre el cantar y el contar. Por supuesto y como siempre, se trata de un juego. De una mujer que se da, que se sueña o que se ofrece entera en un suspiro, o en el más íntimo temblor vital.

 

GINA FRANCO

 

 

ARTE Y LITERATURA
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PEDRO MIR
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EL DIBUJO Y LA PINTURA DE UREÑA RIB
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Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: May 06, 2008
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