Nace en Cúa (Estado. Miranda) el 15.12.1857
Muere en
Caracas el 08.11.1890
Es junto a Arturo Michelena, uno de los más importantes pintores del
siglo XIX venezolano. Fueron sus padres el médico Cristóbal Rojas y
Alejandra Poleo. Los primeros estudios los realizó bajo la tutela de su
abuelo José Luis Rojas, quien estimuló su vocación para el dibujo. Al
fallecer su padre y debido a su condición de hijo primogénito, se vio en
la necesidad de entrar a trabajar en una fábrica de tabaco para ayudar
económicamente a su familia (1870). Como consecuencia del terremoto que
en 1876 asoló la región, Cristóbal y su familia se dirigieron a Caracas
en donde no obstante prosiguió sus estudios de pintura. Durante este
tiempo asiste a las clases de José Manuel Maucó en la Universidad
Central de Venezuela. En 1881, realiza sus primeros óleos Ruinas de Cúa
y Ruinas del templo de la Merced, los cuales representan el desastre
sufrido por Cúa en 1876. Ese mismo año, conoce a Antonio Herrera Toro,
quien le ofrece un trabajo como ayudante en la decoración de la catedral
de Caracas.
En 1883, la presentación en el Salón del Centenario de su lienzo La
muerte de Girardot en Bárbula, le hace merecedor junto a Arturo
Michelena de la medalla de plata. Además de este galardón, el gobierno
le confirió una pensión de 50 pesos al mes, para estudiar en Europa. A
mediados de 1884, entabla amistad en Párís con Emilio Boggio, por cuyos
consejos se inscribe en la Academia Julian. Un año después se le une en
la capital francesa, Arturo Michelena. Inspirado en las obras que
descubre en sus continuas visitas al museo de Louvre, Rojas ambiciona
alcanzar la maestría de los clásicos. No obstante, los grandes lienzos
elaborados para el Salón Oficial de París, pese a que consumen todo su
tiempo, se suceden sin que se de por satisfecho y sin el éxito que
esperaba. Entre los mismos se encuentran: La miseria y el violinista
enfermo (1886); La taberna (1877); El plazo vencido (1887); La primera y
última comunión (1888); El bautizo (1889). A partir de la última obra,
se observa un cambio de estilo en su pintura, el cual se caracterizó por
una percepción más aguda de la atmósfera cromática, lo que lo diferenció
de los sombríos acentos del claroscuro de los holandeses. Un ejemplo de
esta tendencia se puede apreciar en Dante y Beatriz a orillas del Leteo
(1889), obra de corte simbolista donde se aprecia la influencia de los
nabis, que Boggio le había hecho comprender.
En 1889, Rojas abandona la pintura de efectos dramáticos que era
costumbre enviar al Salón Oficial y aborda el paisaje y la figura, con
un colorido próximo al de los impresionistas. En 1890, minado por la
tuberculosis regresa a Venezuela una vez que su pensión había sido
suspendida en 1887 por orden de Antonio Guzmán Blanco. Entre las obras
que trajo consigo, figuraban El Purgatorio (1890), la cual había sido
encargada por el Cabildo Eclesiástico y un retrato del presidente Juan
Pablo Rojas Paúl. Al poco tiempo de su regreso al país, fallece . La
actual Escuela de Artes Plásticas de Caracas lleva su nombre. Sus restos
reposan en el Panteón Nacional desde el 27 de diciembre de 1958.
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