Jaime
Colson, es uno de los pintores cuyo nombre ha llegado con mayor o
menor frecuencia al oído del coleccionista cubano, por su estrecha
vinculación con nuestro grande
Mario Carreño. Solo apenas hace unos
años, se subastó en una de las más prestigiosas casas de New York, una
obra, en la cual ambos artistas habían intervenido, me refiero a la
obra titulada: La Lavandera.
En el año 1938,
Jaime
Colson,
visitó Cuba y se relacionó con el ambiente cultural cubano En materia
de pintura contemporánea, la vanguardia aún se encontraba en un estado
embrionario tratando de definir su ruptura con la academia y de
introducir los elementos y valores que a modo de influencias fueran
marcando, posteriormente, estas diferencias y definiéndose cada vez
más el estilo definitivo que sus propuestas pictóricas habrían de
conseguir.
Bajo estas circunstancias se realiza en el Lyceum
de La Habana, la exposición del pintor dominicano
Jaime Colson.
Algunas conclusiones son posibles al revisar los artículos que a modo
de noticias, fueron apareciendo en la revista Carteles. La que más
llamo mi atención, se deriva de la observación de los tratamientos,
temas etc., que en ella aparecen y su similitud, con la obra de ese
mismo año del pintor Mariano Rodríguez; en ambos, el autorretrato y el
retrato son temas de urgencia.
La figura humana adopta un papel
protagónico y prepara todo un discurso teórico bien distinto de los
propuestos por la academia; ya no solo la belleza carece de sentido ni
el perfeccionismo meloso corrompe la actitud, ambos artistas, como es
bien sabido, se inclinan por modelos más humanos.
Desde el punto de
vista de sus imperfecciones, hombres o mujeres de pueblo, campesinos y
obreros, son quienes ocupan el sitio de las agraciadas señoritas de
sociedad. Pero bien, el análisis a que quiero invitar no se relaciona
con este aspecto archiconocido; me interesa llamar la atención sobre
las semejanzas en las obras de ambos artistas, expuesta una y
realizada la otra ese mismo año en Cuba, de manera que cada cual,
según su opinión personal, arribe a conclusiones propias.
Debo aclarar
que no deseo negar la influencia del pintor mexicano, Lozano, en la
obra del pintor cubano, ni negar las evidentes coincidencias entre
ambos artistas latinoamericanos; y desde luego, de ambos con la obra
de quien más ha influido en la pintura contemporánea: Pablo Picasso.
www.artcuba.com/artists/ JCOLSON/Image35.jpg