PINTORES colombianoS

 

LAS NUEVAS FIGURACIONES DE

HERIBERTO COGOLLO

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

Heriberto Cogollo, Pintor Colombiano de Cartagena de Indias

DESNUDO

 

 

 

LAS NUEVAS FIGURACIONES DE HERIBERTO COGOLLO

 

La tersura en  la piel iluminada de una mujer desnuda, los recónditos misterios del claroscuro, la transparencia del aire, el rigor anatómico de los cuerpos, la atmósfera onírica e intimista del ambiente, son algunas de las características distintivas en la obra del colombiano Heriberto Cogollo.

Cogollo no intenta romper la tradición pictórica, sino aprehenderla, retomarla, darle nuevos giros, enriquecerla. No olvidemos que nuestra América no cuenta con la galería de maestros académicos que ostenta Europa. Ha sido preciso inventar una academia que produjera la maestría de América. Tardía, la maestría americana surge a finales del siglo diecinueve, a pesar de las luchas intestinas y las revoluciones o quizás a consecuencia de ella. Pero es otra maestría. Es la nuestra.

Cogollo aprehende de las escuelas italianas, de un Caravaggio o de un Parmegianno, y con esos procedimientos técnicos empieza la labor de redescubrir su propia América, su cultura milenaria, su propio hábitat. Porque las mujeres de Cogollo no son las de Rembrandt ni las de Tiziano, ni las de Vermeer. Son las suyas, las nuestras, las que no fueron pintadas nunca antes, la que acechaban el horizonte futuro de la historia para ser rescatadas del insondable olvido.

 

FERNANDO UREÑA RIB

 


Gustavo Tatis Guerra

"Atrapar la luz es su oficio.  Sumergirse en sus intimidades, en sus ojos ocultos.

"Después de treinta años de vivencia parisina, Heriberto Cogollo ha regresado a convivir con la luz de su ciudad.  En verdad, jamás se había ido;   como en el poema de Kavafis, llevaba la memoria de la ciudad consigo mismo.

"En su casa materna de la Loma del Diamante, está intacto el guitarrista flaco y cobrizo que pintó a los diez años, con los ríos azules de las venas en las manos que pulsan la cuerda.  Y por la calle, no deja de pasar en su recuerdo una mulata babilónica que dejaba en vilo a los niños de la cuadra, esa luz de su cuerpo pasa ahora por el lienzo de sus obras.

"La exhuberancia de las formas, el sentido de la luz, la surrealidad afianzada en la historia afrocartagenera, el trasfondo del mar, las criaturas que emergen, se elevan y cabalgan, la plenitud religiosa y cósmica de la mujer y su desnudez que desnuda a la vez todo lo que le rodea, convierten la obra de este artista en una de las más intensas y reveladoras del arte colombiano en este siglo...

"Sólo el que conoce un objeto puede encontrar en él otras simetrías en el tiempo y en el espacio.  Cogollo se pinta a sí mismo, y encarna al cimarrón que cabalga por la puerta de la Torre del Reloj, al esclavo que se libera, al artista que crea y recrea la historia."

Tomado de: "Un encuentro con Heriberto Cogollo"
Diario El Universal, Cartagena




 


Por:  Heriberto Cogollo

'Una experiencia de jugador de pelota en la calle de mi barrio (suena como un tango famoso) y cuatro años en una acdemia de Bellas Artes en mi ciudad natal (Cartagena de Indias) no será para los especialista y aficionados de Biografía de Artistas, elementos fundamentales y coherentes para realizar posteriormente una obra.   Yo estaría de acuerdo con ellos si este no fuera mi caso.  Qué lazos puede unir el juego de "la pelota" como se le llama popularmente y el arte de la pintura?  Ninguno.  Pero aunque no los haya, así fue, lo es y lo será.  Y si lo es, soy.  Esta cohabitación de estos dos elementos descritos más arriba, fueron mi equipaje caribeño (exagero) cuando desembarqué en 1.965 en el arrogante y fabuloso mundo de la pintura europea de dos siglos anteriores a mi existencia.  A mi conocimiento, ni los italianos, flamencos, franceses o españoles, jugaban beisbol antes de 1.945, al final de la segunda guerra mundial, el año de mi nacimiento.

"El beisbol nos llegó de los Estados Unidos desde que aquél país se hace presente en estos territorios caribeños azotados por el sol, arrullados por el mar, desbaratados por los ciclones, huracanes y la miseria.  Para regresar a la pintura, lo que quiero decir es que no hay obligatoriamente, en todos los casos, una coherencia entre el mundo exterior y el mundo interior.

"La incoherencia es una nación que se somete a la realidad.   Esto lo comprendí cuando durante mi estadía en Europa me encontré con los otros componentes de mi cultura caribena:  el África y América antes de la llegada de los europeos.  Que ironía el descubrir quién soy fuera de mi país.  Esto me causó al principio un desorden en mis ideas, para después liberarme de ellas, y establecer el diálogo con las otras culturas, para así comprender que todo es posible.   Que no hay coherencia de mestizaje cultural.  Que hay que hacer con lo que se lleva dentro de sí, y si no es así que me aporten una prueba".

Tomado de: Forma y Color de 15 Figurativos
Ediciones Forma y Color Colombia Ltda.

 

 

 

 

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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