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PINTURA CHILENA |
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GONZALO
CIENFUEGOS
LA PINTURA INQUIETANTE
CECILIA ROVARETTI
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Por Cecilia Rovaretti
Es chic, cuida la estética, la armonía, los colores y las texturas. En
su vestimenta, su lenguaje y su profesión. Ella “mira” a los artistas,
los elige y los muestra a los demás. Para la intimidad de su casa se
queda sólo con Matta. Para Pintura Chilena Contemporánea, el libro de
arte que acaba de publicar, acepta a Balmes, Pinto d’Aguiar, Bravo,
Bororo, Cienfuegos, Aldunate, Barrios y 32 más. Se trata de los
mejores pintores chilenos del último medio siglo. Isabel Aninat sabe
que ha dejado a otros tantos afuera, pero con elegancia, como todo lo
que hace, reconoce que para elegir se basó en algo muy parecido al
rating: “Estos son los artistas que más han convocado tanto al público
como a la crítica, a las galerías de arte y museos. Son nombres que
están en el subconsciente colectivo, que cuando uno dice Balmes,
Aldunate o Cienfuegos, la gente sabe inmediatamente que estamos
hablando de un pintor”. Según ella, se trata de una historia personal
contada a través de los artistas chilenos pero que dentro de la
inevitable subjetividad del ejercicio, ella fue objetiva.
Aclaraciones que se hacen necesarias para calmar las protestas de
aquellos que no son parte del cuento. Pintura Chilena Contemporánea ha
superado las expectativas de venta de la editorial y de la propia
autora y ya lo están solicitando en Colombia, Estados Unidos y España:
“No sabían cómo era el arte chileno, han quedado super impactados por
la impresión, los artistas, los textos y hasta la diagramación”.
— ¿Y cómo es el arte chileno contemporáneo?
— De una gran diversidad, grandes cantidades de lenguaje, hay casi
como un caos. Es lo que somos, esencialmente distintos unos de otros,
tenemos un país muy original, con una geografía muy loca y en el arte
siempre sale lo que somos. Distintas corrientes y modos de expresión y
con un mirar lo de afuera a través de una sorpresa interior; esa del
sudamericano que se extraña frente a las cosas y las exagera.
Sobre “el gusto” del público, Isabel Aninat dice que es bastante
clásico y tradicional. No se atreve a innovar y tiene una mente
repetitiva. “Cuando un artista hace grandes cambios en su estilo, el
público pregunta por lo anterior y recién dos años después van a
querer comprar esto que hoy es nuevo. El hacer arte implica
generalmente un mirar un poquito adelantado, es el percibir cosas que
los demás no ven, es el anudar dos elementos que antes nunca han sido
unidos para hacerlos vivir juntos, eso sorprende y el público chileno
le arranca, le tiene susto a la sorpresa. Además, gustar muchas veces
no implica comprar”.
En el arte también se da el fenómeno de lo popular, aquello que es de
gusto masivo, que logra interminables filas de personas esperando
entrar al museo. Según la galerista es lo que sucede en Chile con el
hiperrealista Claudio Bravo, un artista que según Isabel Aninat puede
llevarnos al cielo o al infierno. “De repente tiene unos logros
impresionantes donde en verdad dice cosas, por ejemplo, los paquetes.
Para mí es extraordinario, está trabajando prácticamente con el blanco
y está diciendo con nada mucho; habla de encierro, misterio, algo muy
sutil y con una técnica que impresiona. De repente se engolosina en la
técnica y no muestra nada. Una naturaleza muerta por ejemplo, una
realidad estática, no hay ni siquiera un espacio o tiempo determinado,
sino que está siempre igual, no se arriesga ni propone una cosa nueva.
Claudio Bravo es una persona que lo tiene todo, con esa maestría tiene
que crear y cuando logra creación te lleva al cielo. Cuando se queda
en la pura maestría se pone como pegajoso, hostigoso, como comer 200
tarros de manjar y eso debe ser el infierno”.
—Dentro de los cuarenta seleccionados, ¿a quién elegiría para mirarlo
durante muchas horas al día, en un lugar muy suyo?
—Matta, indudablemente, y aunque no es el único, me quedo con el gran
Matta...
— ¿Cuál te conmueve más allá de lo racional?
—Eso me pasa con Cantalao de Gracia Barrios. Siempre digo que esa
mujer a caballo soy yo... Me gusta esta idea de lo táctil y
misterioso, como de alguien metido para adentro, pero al mismo tiempo
abierta a lo natural. Es que parezco más extrovertida de lo que soy...
Gracia Barros da cuenta de lo que somos, practica una pintura con la
violencia de la calma, su trabajo se puede definir con las palabras
naturaleza, tierra, mujer. En Cantalao, está la agresión del pincel,
es como una tierra y una mujer que germina. El gesto, la materia, es
tierra; como las raíces latinoamericanas. El caballo, la mujer, la
tierra y el mar o el cielo, todo se hace uno y dice de alguna manera
cómo somos en el fondo. Yo creo que la tierra nuestra es muy
misteriosa, tiembla, es una materia que tiembla”.
Pero hay otros que Isabel Aninat prefiere. Matías Pinto d’Aguiar, por
ejemplo. Según ella, tiene poesía y sentimiento, dos características
del chileno y del latinoamericano. “A través de un caballo, siempre a
través de la misma imagen, empieza a hablar del silencio, de la
soledad, de una añoranza, de los vacíos y los llenos de una ciudad. Y
a través de un color que da sensación de algo espiritual. El caballlo
y las imágenes son como un pretexto para dar cuenta de algo como
espiritual”.
A Isabel Aninat le gusta enseñar. Lo hacía hace unos años en la
universidad y ahora en su galería, donde suele realizar unos
verdaderos tours educativos, sobre todo cuando llegan grupos de
colegiales acompañados de profesores “un tanto perdidos”. Para ella
hacer este libro también es una manera de traspasar conocimientos.
“Hay que mirar con humildad, decir ´quiero que el arte me hable, me
diga algo, cualquier cosa y le voy a dar el tiempo para eso´”. En una
oportunidad le pedí a un grupo de personas que nunca habían estado en
contacto con el arte, que opinaran sobre un Picasso. Al principio
decían no lo entiendo, no me gusta, me siento frustrado; después les
pedí que me dijeran por qué no les gustaba y una joven que trabajaba
haciendo aseo, me dijo no me gusta porque lo encuentro erótico ... Y
era exactamente lo que Picasso quería decir en esa pintura... Pero en
la galería de pronto hay demasiado coraje para opinar, es un público
de juicio muy rápido, actúan igual que frente a las personas, a las
que juzgan a los dos minutos de haberlas conocido. Un juicio de valor
es algo muy importante, hay que esperar, sentir, y después dar una
opinión. Entran y te dicen esta exposición es buena o esta exposición
es mala. Cuando te dicen me gusta o no me gusta hay algo más subjetivo
que no me molesta, pero bueno o malo es fuerte”.
Isabel Aninat viene de una familia donde el arte siempre fue lo más
importante y su pasión secreta es la poesía. Licenciada en filosofía y
estética, siempre quiso en realidad ser crítica literaria y entre sus
planes está el de escribir un libro, pero no de arte. Se reconoce
apasionada casi obsesiva y esa personalidad explica que haya dedicado
dos años a este libro con el que va a ganar muchísimo menos dinero que
vendiendo pinturas. “Me gusta transmitir el arte, contagiar; por eso
es que no soy tan buena para el negocio. Yo sabría perfectamente como
hacerme millonaria, con 20 años en esto, conozco perfectamente el
mercado.
—¿Qué es lo que se vende fácil?
—La naturaleza muerta bastante bien pintada, con coloridos alegres,
que no moleste a nadie y que sea fácil de decorar.
Tampoco quiere volver al extremo de la intransigencia que vivió en su
anterior galería, cuando sólo aceptaba artistas nuevos. Hoy goza de un
prestigio envidiable y muchos sueñan con que los exponga en su
elegante y moderna galería de Alonso de Córdova. Sin quererlo es una
jueza implacable y muchas veces se ve obligada a rechazar a un
artista, ya sea por razones de espacio o porque simplemente no le
parece interesante: “A mí me gusta la gente que propone algo, que
demuestre una consecuencia en su trabajo, un compromiso, que no pueda
hacer otra cosa que eso, pintar”.
—¿Cómo es vivir inmersa en el mundo de las “bellas artes”?
— Dentro de la galería también se ven fealdades, no de cuadros, pero
de cosas que suceden. Creo que esto te ayuda a respirar, pero más que
respirar, te ayuda a entender. Aquí también hay mucho dolor, mucha
entrega interior, te muestran el alma y hay proposiciones que a veces
pueden ser hasta impúdicas. Además, constituirme en juez a veces no me
deja dormir, esto no es un mundo de Bilz y Pap como parece. No es
cualquier persona que viene a ofrecer su mercadería, esto es como
mostrar su diario de vida y yo le digo tu diario de vida no me
interesa. Es fuerte, muchas veces uno puede equivocarse. El haber
elegido estos 40 habiendo dejado muchos fuera, fue un desgarro para mí
y todavía hay gente y artistas con los que me encuentro y miro para
abajo porque siento que deberían estar y que no los puse”.
Pintura Chilena Contemporánea ofrece reproducciones de siete obras de
cada autor y breves reseñas escritas por ella. Le pedimos que se
jugara por dos o tres más de los elegidos para el libro y se queda con
Francisco Smythe, “una persona que se asombra frente al extranjero, de
hecho casi toda su obra fue hecha en Italia y de allá nos mira a
nosotros. Entonces aparece la sandía, la añoranza, sin embargo es una
obra más bien de diseño, de colores, muy italiano. Guillermo Núñez,
que muestra todo el desgarro de un ser sufriente porque Chile no ha
sido fácil, un país pobre que ha costado sacarlo adelante y está
también toda la lucha que él vivió y que hubo durante el tiempo de la
Unidad Popular y Pinochet...mucho dolor, mucha tortura”.
Sobre las pinturas de Matta, a quien conoce bien y describe como
“super loco”, Isabel Aninat opina que son el reflejo de un artista
inspirado en el Chile de la niñez, donde había tierra y se ensuciaban
los zapatos, donde hay espacios enormes, todos recuerdos que están en
el subconsciente del pintor. “Aquí tenemos otro ejemplo del artista
que pinta desde el exterior, en Chile no hubiera podido comprenderse
ni desarrollar, creo que lo hubiéramos castrado. No quiere volver
porque en el fondo va a encontrarse con otro Chile, no con el de la
niñez, con el país que lo inspira”.
Ficha del Museo
Biografía
1943/1949 Estudia en la Escuela
de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
1950 Es nombrado profesor de pintura
de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
1954 Obtiene el Primer Premio de
Pintura en el Salón oficial.
Realiza estudios en Francia e Italia.
1961 Recibe el Premio de Pintura en
la Bienal de París.
1966/1972 Asume como Director de la
Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
1968 Expone en la Galería Ibero Club
en Bonn, Alemania.
1971 Gana el Primer Premio en Dibujo
en la Bienal Americana de Arte en Cali, Colombia.
1972/1973 Es nombrado Decano de la
Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
1974 Se incorpora a L'Universite de
París como profesor de pintura.
Exhibe sus obras en el "Palais des
Congrs" en París y en la ciudad de Sofía en Bulgaria.
1976 Expone en la Galerie de L'Art et
La Paix en París, Francia.
1977 Obtiene el Primer Premio de
Grabado en la Exposición Internacional "Intergraphic" en Berlín,
Alemania.
1983 Exhibe en la Galerie Pierre
Lescot en París.
1986 Recibe el Primer Premio en la
Bienal Iberoamericana de obras sobre papel en Buenos Aires, Argentina.
Se integra a la cátedra de pintura en la Escuela de Arte de la
Universidad Católica de Chile.
Fuente
BINDIS, RICARDO. "La Pintura Chilena desde Gil de Castro Hasta
nuestros días". Ediciones Phillips Chilena S.A. santiago 1984.
IVELIC, MILAN/GALAZ, GASPAR. "La Pintura en Chile: desde la colonia
hasta 1981. Ed. Universidad Católica de Valparaíso.
"Chile Arte Actual". Ed. Universidad Católica de Valparaíso.
SAUL, ERNESTO. "Artes Visuales 20 años 1970-1990". Ministerio de
Educación, Santiago 1991.
VILA, WALDO. "Pintura Joven La Década Emergente". Editorial Del
Pacífico S.A. Santiago 1978.
"Balmes: Mirada Pública". Catálogo. Santiago, Julio 1984
Archivo Documental Biblioteca Museo Nacional de Bellas Artes.
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