NOVELAS DOMINICANAS

 

JEANNETTE MILLER

LA VIDA ES OTRA COSA

FERNANDO UREÑA RIB MARCIO VELOZ MAGGIOLO

 

 
 

 

 

El verdadero protagonista de la última novela de Jeannette Miller es el lenguaje. "La vida es  otra cosa", está compuesta por una serie de incisivos retratos y esbozos de personajes pertenecientes a generaciones distintas que se traslapan en un imaginario pueblo dominicano llamado Vengan a Ver.

En esta nueva forma narrativa, la novelista no nos reúne en torno a un hecho concreto (un asesinato, una boda, un gran hurto, una tragedia) ni nos hace seguir las incidencias de un personaje heroico, de un bandido o de una víctima.  La ubicación y el tiempo en que transcurre la novela también se subordinan ante la jerarquía del lenguaje;  es decir, ante la  idiosincrasia, el pensamiento colectivo y la mentalidad individual expresada en forma coloquial y cruda, sin adornos. Y digo que el gran fuerte de la novela es lenguaje, lo que alcanza el papel protagónico, porque lo que interesa a la autora es dejarnos ver cómo la vasta y compleja realidad presente es percibida y expresada desde distintos ángulos.

En Vengan a Ver cada quien anda con su calidoscopio a través del cual va apuntando y describiendo su opinión con respecto a los tópicos más diversos y cotidianos: La infidelidad conyugal, la crisis familiar, el abandono de las autoridades, el rufián poderoso, el tráfico de drogas, de seres humanos, de órganos, el racismo, las injusticias sociales, la sombra permanente de la dictadura de Trujillo, los viajes ilegales, la corrupción y hasta la brujería están presentes en esta novela que nos hace sentir, sobre todo, la futilidad de la vida y la desesperanza de la gran mayoría de los dominicanos.

En la novela la tragedia es esa agonía constante, sombría y dolorosa; la aciaga tarea de vivir.  Las vértebras (digamos la muerte de Miguel, el padre de Yudelka, una joven prostituta que ignoraba quien era su padre) se alinean en torno a la desesperación por huir de una crisis inmensa e infranqueable. La solución, el escape, se cree, está siempre en otro lugar, en otros horizontes. "La vida está en otra parte", decía Milán Kundera. Jeannette Miller apunta a que la vida no es lo que uno se imaginó o se propuso y de cómo las circunstancias van imponiendo una serie de variantes que se convierten en encrucijadas, en puros laberintos de horror como ese de los viajes en yola, o el de la venta y tráfico de estupefacientes. La solución errada, como forma de supervivencia en medio de una sociedad indolente y de autoridades cómplices, crea aún otros males mayores.

La vida es otra cosa, de Jeannette Miller se lee con atención y deleite, pero más que nada provoca reflexiones y nos da señales inequívocas de advertencia sobre esa realidad presente que vivimos los dominicanos y que se manifiesta permanentemente en el lenguaje.

 

Fernando Ureña Rib


 

 

jeannette miller

 

la vida es otra cosa

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

 



Jeannette Miller nos entrega una especie de tratado de la temporalidad, manejando de manera precisa fórmulas de una simultaneidad que se presenta como parte de un haz de vidas que buscan un destino que nunca será el planeado, porque como dice el título de su novela: realmente la vida es otra cosa. En el mundo creado por la novelista se ve la angustia social como un punto clave de la vivencia dominicana de nuestros días. La ruralidad y la vida urbana se enfrentan al través de personajes bien descritos, novedosos, navegantes de un mar proceloso en el que las incidencias apuntan hacia la ruptura de una moral que se forjaría antes de la dictadura de Trujillo, y que muerto el dictador, vendría a resquebrajarse en busca de otra más liberal y peligrosa a veces que la coagulada moral de la dictadura. Lo de hoy y lo de ayer se fusionan en lucha diría que desigual, porque cada personaje responde obligadamente más a lo que ha sido que a lo que ha deseado ser.

Armada con apuntes casi biográficos para cada personaje, concertada según el temperamento de cada uno, y manejados los ámbitos con maestría, esta primera novela nace ya veterana, y tiene uno la sensación de que así como en su libro de cuentos titulado Cuentos de Mujeres son los personajes los que encarnan la tragedia, en La Vida es otra Cosa, es la tragedia la que encarna los personajes. La vida manda, la vida tiene discurso propio, y dentro de la fonética que la vida procrea ella misma dice cuánto ha de ser. Ahí está María con su abandono y su desolación a cuestas en lucha para levantar una familia que no se levanta; o Lurdes, vieja militante de ideologías casi olvidadas, ahora cercana a unas creencias que no fueron las que encarnaban en su alma cuando era seguidora de izquierdas difuminadas y distantes. Ahí está Miguel con su punto de mira en la mujer que nunca será suya; Miguel, en cuya cabeza se prenden las ideas de bienestar que pudieran ser, según piensa, el puente para llegar a los brazos de una intelectual que no sabe, ni sabrá, que en los nuevayores la droga es buena, y en Santo Domingo la droga es mala.

El mundo creado por Jeannette es un mundo de contradicciones prístinas, informales, producto de una sociedad que hierve y que se transforma de modo creciente, tratando de concentrarse en valores nuevos pero inmanejables, porque nos vienen de una sociedad y usado, pasándolos luego a las sociedades dependientes, en donde son, en verdad valores de segunda mano, formas culturales hasta cierto punto inalcanzables. Son los valores erráticos de Yudelka, porque su misión, según cree, es salir a flote desde la aceptación del burdel, la sala de masajes, hasta el arribo finalmente al encuentro del hombre que no desea, que no la hará feliz, porque no quiere hombre fijo, pero que la pondrá en la cumbre del quehacer social.

De Vengan a Ver salen yolas que circundarán la costa sur para llegar a Puerto Rico. La meta es el Nueva York que Chino, el hijo sano y bien criado de María, tratará de alcanzar para hacerse asistente de Miguel. La yola lo esperará algún día para confirmarle que es mejor allá que aquí. En esa otra cosa que es el mundo rural-urbano, aparecerán figuras indignas, viejos canes de la dictadura, como Tiburón, personaje capaz de encarnar las maldades resumidas de la vieja dictadura que ha superado en el tiempo, quedándose en el recodo que gobiernos posteriores al de Trujillo han dejado libres para que el uso de la maldad y de la violencia se cobre sus beneficios. El lector ve cómo a ritmo lento, luego de las amañadas elecciones que llevan al poder a un presidente pesaroso e hipócrita, la sociedad se pudre, desmejoran los valores, los pocos valores del pasado, y lo que era antes educación de generaciones que creyeron en la honestidad, encarnada por el valiente padre Cuso, es ahora hirviente búsqueda de posiciones a cualquier costo.

La Vida es Otra Cosa es también una novela de la frontera. El pueblo, pegado al mar y al vecino Haití, comparte una vida en la que la cultura vecina tiene grandes incidencias. En ese ámbito, como un animal especializado en muerte, vive Tiburón, oculto entre el odio de los demás y el odio contra sí mismo. Personaje fundamental de la narración, Tiburón es el remedo y el resto de un pasado jamás superado, un pasado que vive todavía entre nosotros, y que al final del relato, encarnado en personaje, encuentra una muerte rural, la única muerte que una madre puede darle al culpable.
 

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

 

 

JEANNETTE MILLER, LA CRÍTICO




Los estudios críticos de Jeannette Miller tienen la particularidad de acercarse no sólo a las raíces históricas y sociales de la obra de arte en su contexto sino que, con una prosa concisa y basada en el dato concreto, ella descubre el aura, el espíritu más allá de la materia, de la técnica y de la obra en la cual el artista se trasciende a sí mismo y se eleva por encima de la existencia temporal o de las limitaciones geográficas y culturales.

Ella se adentra por esos caminos que no están simplemente calzados de datos, de las piedras y adoquines textuales, sino de las emociones aladas que percibe el espectador ante la obra de arte ya realizada y madura.

Una generación de artistas ha ocupado la atención de esta crítica de arte que aún no culmina: La generación del Sesenta en República Dominicana.  Gilberto Hernández Ortega, Silvano Lora, José Rincón Mora, Iván Tovar, Gaspar Mario Cruz, Ada Balcácer y Fernando Peña Defilló cuentan con hermosos textos publicados por la pluma de esta poeta dominicana que un día detuvo sus ojos en el arte.

Fernando Ureña Rib

 


Biografía

Jeannette Miller nació en Santo Domingo (el 2 de agosto de 1944) Poeta, ensayista, educadora y crítica de arte. Hija de Freddy Miller Otero y Rosa Rivas. Cursó su educación primaria y secundaria en Santo Domingo en los colegios Apostolado y María Auxiliadora, respectivamente. Licenciada en Letras por la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Fue profesora de esa misma universidad, de la Universidad Central del Este y de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Ha dirigido numerosos talleres y seminarios sobre Gramática Española y Redacción en diferentes instituciones públicas y privadas. Ha sido jurado de los más importantes con-cursos de Literatura y Artes Plásticas celebrados en el país. Lleva muchos años dedicada a la crítica de Arte a través de la prensa nacional, especialmente en los periódicos El Caribe y Hoy. Es miembro del Pa-tronato del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo y de la Casa del Escritor Dominicano. Entre los reconocimientos recibidos por su aporte a la Literatura y a las Artes Plásticas dominicanas, figuran: Premio de Investigación Teatro Nacional (1975), Premio a la Crónica y Crítica de Arte (1976) y Supremo de Plata Joyces (1977). Parte de su producción poética aparece en las antologías Poesía de postguerra /joven poesía dominicana, de Andrés L. Mateo; Contemporary Women Authors of Latin American, editada por Brooklyn College, Voces femeninas del mundo hispánico, de Ramiro Lagos; Sin otro profeta que su canto, de Daisy Cocco De Filippis; Dos siglos de literatura dominicana, de José Alcántara Almánzar y Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX, de Franklin Gutiérrez.
 

 

JEANNETTE MILLER

BIBLIOGRAFIA ACTIVA
 

NOVELA: La vida es otra Cosa. 2006. Alfaguara


POESIA. Fórmulas para combatir el miedo. Santo Domingo: Editora Taller, 1972. Fichas de identidad/Estadía. Santo Domingo: Editora Taller, 1985.

ENSAYO. Participación de la mujer en el proceso electoral dominicano. Santo Domingo: s. n., 1975. Gilberto Hernández Ortega o la trascendencia de un mundo mágico y poético. Santo Domingo. Galería de Arte Moderno, 1978. Historia de la pintura dominicana. Santo Domingo: Editora Amigo del Hogar, 1979. Actualización ortográfica. Santo Domingo: Oficina Nacional del Presupuesto, 1980. Guía de la Galería de Arte Moderno. Santo Domingo: Galería de Arte Moderno, 1982. Paul Guidicelli: sobreviviente de una época oscura. Santo Domingo. Galería de Arte Moderno, 1983. Fernando Defilló, desde el origen hacia la libertad. Santo Domingo. Galería de Arte Moderno, 1983. Fernando Defilló: mundo paralelos. Santo Domingo: Amigo del Hogar, 1985. Paisaje dominicano: pintura y poesía. Santo Domingo: Banco Hipotecario Dominicano, 1992. José Rincón Mora. Santo Domingo: Centro cultural Hispánico, 1996. Arte dominicano, artista españoles y modernidad: 1920-1961. Santo Domingo: Centro Cultural Hispánico, 1996. Noemí Ruiz y la poesía visual del trópico. San Juan, Puerto Rico: s.n., 1997. Gaspar Mario Cruz: poeta de las formas. Santo Domingo: s. n., 1997.


BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Adams, Clementina R. “Jeannette Miller”, en Common Threads: Afro-Hispanic Women’s Literature. Miami: Ediciones Universal, 1998: 144-151. | Cabrera, Fernando. Jeannette Miller y su estremecedora voz de poeta”. El Caribe [Suplemento cultural] 23 de enero, 1999: 3. | Fenwick, M. J. “Jeannette Miller”, en Writers of the Caribbean and Central América. New York & London: Garland Publishing, 1992: 1284. | Gerón, Cándido. Diccionario de autores dominicanos 1492-1994, 2da. ed.. Santo Domingo: Editora Colorscan, 1994: 254. | Gutiérrez, Franklin. Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX . Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998: 309-316. | Lagos, Ramiro. Voces femeninas del mundo hispánico. Colombia: Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, 1991: 307-308, 310. | Herdeck, Donald E. “Jeannette Miller”, en Caribbean Writers: A Bio-bibliographical-Critical Encyclopedia. Washington, D. C.: Three Continental Press, 1979: 825. | Meyer, Doris and Fernández Olmos, Margarite. “Jeannette Miller”, en Contemporary Woman Authors of Latin American. New York: Brooklyn College Press, 1983: 42-43. | Martínez, Carlos T. “Jeannette Miller”, en Grandes dominicanos. Santo Domingo. Ediciones Catemar, 1998: 493-511. | Olivier, Maritza “Jeannette Miller”, en Cinco siglos con la mujer dominicana. Santo Domingo: Amigo del Hogar, 1975: 136. | Molina Morillo, Rafael. Personalidades dominicanas 1988-1989. Santo Domingo: Molina Morillo & Asociados, 1988: 347. | Prosdocimi de Rivera, María del Carmen. “En la evolución de la poesía de Jeannette Miller hay claves y constantes que van acentuándose”, en Presencias. Santo Domingo: Colección Banreservas, 1999: 333-336. | Prosdocimi de Rivera, María del Carmen. “Hay un autoenfrentamiento sin concesiones en la poesía reciente de Jeannette Miller”, en Presencias. Santo Domingo: Colección Banreservas, 1999: 343-346, 333-336. | Rueda, Manuel. "Jeannette Miller”, en Dos siglos de literatura dominicana. Santo Domingo: Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional, 1996: 475-482.
 

FUENTE:
www.escritoresdominicanos.com
Página dedicada a la promoción de la literatura dominicana
 

 


 

 


 

 

 

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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