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El verdadero protagonista de la
última novela de Jeannette Miller es el lenguaje. "La vida
es otra cosa", está compuesta por una serie de
incisivos retratos y esbozos de personajes pertenecientes a
generaciones distintas que se traslapan en un imaginario
pueblo dominicano llamado Vengan a Ver.
En esta nueva forma narrativa, la novelista no nos reúne
en torno a un hecho concreto (un asesinato, una boda, un
gran hurto, una tragedia) ni nos hace seguir las incidencias
de un personaje heroico, de un bandido o de una víctima.
La ubicación y el tiempo en que transcurre la novela también
se subordinan ante la jerarquía del lenguaje; es
decir, ante la idiosincrasia, el pensamiento colectivo
y la mentalidad individual expresada en forma coloquial y
cruda, sin adornos. Y digo que el gran fuerte de la novela
es lenguaje, lo que alcanza el papel protagónico, porque lo
que interesa a la autora es dejarnos ver cómo la vasta y
compleja realidad presente es percibida y expresada desde
distintos ángulos.
En Vengan a Ver cada quien anda con su calidoscopio a
través del cual va apuntando y describiendo su opinión con
respecto a los tópicos más diversos y cotidianos: La
infidelidad conyugal, la crisis familiar, el abandono de las
autoridades, el rufián poderoso, el tráfico de drogas, de
seres humanos, de órganos, el racismo, las injusticias
sociales, la sombra permanente de la dictadura de Trujillo,
los viajes ilegales, la corrupción y hasta la brujería están
presentes en esta novela que nos hace sentir, sobre todo, la
futilidad de la vida y la desesperanza de la gran mayoría de
los dominicanos.
En la novela la tragedia es esa agonía constante, sombría
y dolorosa; la aciaga tarea de vivir. Las vértebras
(digamos la muerte de Miguel, el padre de Yudelka, una joven
prostituta que ignoraba quien era su padre) se alinean en
torno a la desesperación por huir de una crisis inmensa e
infranqueable. La solución, el escape, se cree, está siempre
en otro lugar, en otros horizontes. "La vida está en otra
parte", decía Milán Kundera. Jeannette Miller apunta a que
la vida no es lo que uno se imaginó o se propuso y de cómo
las circunstancias van imponiendo una serie de variantes que
se convierten en encrucijadas, en puros laberintos de horror
como ese de los viajes en yola, o el de la venta y tráfico
de estupefacientes. La solución errada, como forma de
supervivencia en medio de una sociedad indolente y de
autoridades cómplices, crea aún otros males mayores.
La vida es otra cosa, de Jeannette Miller se lee con
atención y deleite, pero más que nada provoca reflexiones y
nos da señales inequívocas de advertencia sobre esa realidad
presente que vivimos los dominicanos y que se manifiesta
permanentemente en el lenguaje.
Fernando Ureña Rib
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jeannette miller
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la vida
es otra cosa
MARCIO
VELOZ MAGGIOLO
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Jeannette Miller nos entrega una especie
de tratado de la temporalidad, manejando de manera precisa
fórmulas de una simultaneidad que se presenta como parte de un
haz de vidas que buscan un destino que nunca será el planeado,
porque como dice el título de su novela: realmente la vida es
otra cosa. En el mundo creado por la novelista se ve la
angustia social como un punto clave de la vivencia dominicana
de nuestros días. La ruralidad y la vida urbana se enfrentan
al través de personajes bien descritos, novedosos, navegantes
de un mar proceloso en el que las incidencias apuntan hacia la
ruptura de una moral que se forjaría antes de la dictadura de
Trujillo, y que muerto el dictador, vendría a resquebrajarse
en busca de otra más liberal y peligrosa a veces que la
coagulada moral de la dictadura. Lo de hoy y lo de ayer se
fusionan en lucha diría que desigual, porque cada personaje
responde obligadamente más a lo que ha sido que a lo que ha
deseado ser.
Armada con apuntes casi biográficos para cada personaje,
concertada según el temperamento de cada uno, y manejados los
ámbitos con maestría, esta primera novela nace ya veterana, y
tiene uno la sensación de que así como en su libro de cuentos
titulado Cuentos de Mujeres son los personajes los que
encarnan la tragedia, en La Vida es otra Cosa, es la tragedia
la que encarna los personajes. La vida manda, la vida tiene
discurso propio, y dentro de la fonética que la vida procrea
ella misma dice cuánto ha de ser. Ahí está María con su
abandono y su desolación a cuestas en lucha para levantar una
familia que no se levanta; o Lurdes, vieja militante de
ideologías casi olvidadas, ahora cercana a unas creencias que
no fueron las que encarnaban en su alma cuando era seguidora
de izquierdas difuminadas y distantes. Ahí está Miguel con su
punto de mira en la mujer que nunca será suya; Miguel, en cuya
cabeza se prenden las ideas de bienestar que pudieran ser,
según piensa, el puente para llegar a los brazos de una
intelectual que no sabe, ni sabrá, que en los nuevayores la
droga es buena, y en Santo Domingo la droga es mala.
El mundo creado por Jeannette es un mundo de contradicciones
prístinas, informales, producto de una sociedad que hierve y
que se transforma de modo creciente, tratando de concentrarse
en valores nuevos pero inmanejables, porque nos vienen de una
sociedad y usado, pasándolos luego a las sociedades
dependientes, en donde son, en verdad valores de segunda mano,
formas culturales hasta cierto punto inalcanzables. Son los
valores erráticos de Yudelka, porque su misión, según cree, es
salir a flote desde la aceptación del burdel, la sala de
masajes, hasta el arribo finalmente al encuentro del hombre
que no desea, que no la hará feliz, porque no quiere hombre
fijo, pero que la pondrá en la cumbre del quehacer social.
De Vengan a Ver salen yolas que circundarán la costa sur para
llegar a Puerto Rico. La meta es el Nueva York que Chino, el
hijo sano y bien criado de María, tratará de alcanzar para
hacerse asistente de Miguel. La yola lo esperará algún día
para confirmarle que es mejor allá que aquí. En esa otra cosa
que es el mundo rural-urbano, aparecerán figuras indignas,
viejos canes de la dictadura, como Tiburón, personaje capaz de
encarnar las maldades resumidas de la vieja dictadura que ha
superado en el tiempo, quedándose en el recodo que gobiernos
posteriores al de Trujillo han dejado libres para que el uso
de la maldad y de la violencia se cobre sus beneficios. El
lector ve cómo a ritmo lento, luego de las amañadas elecciones
que llevan al poder a un presidente pesaroso e hipócrita, la
sociedad se pudre, desmejoran los valores, los pocos valores
del pasado, y lo que era antes educación de generaciones que
creyeron en la honestidad, encarnada por el valiente padre
Cuso, es ahora hirviente búsqueda de posiciones a cualquier
costo.
La Vida es Otra Cosa es también una novela de la frontera. El
pueblo, pegado al mar y al vecino Haití, comparte una vida en
la que la cultura vecina tiene grandes incidencias. En ese
ámbito, como un animal especializado en muerte, vive Tiburón,
oculto entre el odio de los demás y el odio contra sí mismo.
Personaje fundamental de la narración, Tiburón es el remedo y
el resto de un pasado jamás superado, un pasado que vive
todavía entre nosotros, y que al final del relato, encarnado
en personaje, encuentra una muerte rural, la única muerte que
una madre puede darle al culpable.
MARCIO VELOZ MAGGIOLO
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JEANNETTE MILLER, LA CRÍTICO

Los estudios críticos de Jeannette Miller tienen
la particularidad de acercarse no sólo a las raíces históricas y
sociales de la obra de arte en su contexto sino que, con una prosa
concisa y basada en el dato concreto, ella descubre el aura, el
espíritu más allá de la materia, de la técnica y de la obra en la cual
el artista se trasciende a sí mismo y se eleva por encima de la
existencia temporal o de las limitaciones geográficas y culturales.
Ella se adentra por esos caminos que no
están simplemente calzados de datos, de las piedras y adoquines
textuales, sino de las emociones aladas que percibe el espectador ante
la obra de arte ya realizada y madura.
Una generación de artistas ha ocupado la
atención de esta crítica de arte que aún no culmina: La generación del
Sesenta en República Dominicana.
Gilberto Hernández Ortega,
Silvano Lora, José
Rincón Mora,
Iván Tovar,
Gaspar Mario Cruz,
Ada Balcácer
y Fernando Peña Defilló cuentan con hermosos textos
publicados por la pluma de esta poeta dominicana que un día detuvo sus
ojos en el arte.
Fernando Ureña Rib
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Biografía
Jeannette Miller nació en Santo Domingo (el 2 de agosto de 1944) Poeta, ensayista,
educadora y crítica de arte. Hija de Freddy Miller Otero y Rosa Rivas.
Cursó su educación primaria y secundaria en Santo Domingo en los
colegios Apostolado y María Auxiliadora, respectivamente. Licenciada
en Letras por la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Fue profesora
de esa misma universidad, de la Universidad Central del Este y de la
Escuela Nacional de Bellas Artes. Ha dirigido numerosos talleres y
seminarios sobre Gramática Española y Redacción en diferentes instituciones
públicas y privadas. Ha sido jurado de los más importantes con-cursos
de Literatura y Artes Plásticas celebrados en el país. Lleva muchos
años dedicada a la crítica de Arte a través de la prensa nacional,
especialmente en los periódicos El Caribe y Hoy. Es miembro del Pa-tronato
del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo y de la Casa del Escritor
Dominicano. Entre los reconocimientos recibidos por su aporte a la
Literatura y a las Artes Plásticas dominicanas, figuran: Premio de
Investigación Teatro Nacional (1975), Premio a la Crónica y Crítica
de Arte (1976) y Supremo de Plata Joyces (1977). Parte de su
producción poética aparece en las antologías Poesía de postguerra
/joven poesía dominicana, de Andrés L. Mateo; Contemporary Women
Authors of Latin American, editada por Brooklyn College, Voces femeninas
del mundo hispánico, de Ramiro Lagos; Sin otro profeta que su canto,
de Daisy Cocco De Filippis; Dos siglos de literatura dominicana, de
José Alcántara Almánzar y Antología histórica de la poesía dominicana
del siglo XX, de Franklin Gutiérrez.
JEANNETTE MILLER
BIBLIOGRAFIA ACTIVA
NOVELA: La vida es otra
Cosa. 2006. Alfaguara
POESIA. Fórmulas para combatir el miedo. Santo Domingo: Editora
Taller, 1972. Fichas de identidad/Estadía. Santo Domingo: Editora
Taller, 1985.
ENSAYO. Participación de la mujer en el proceso electoral dominicano.
Santo Domingo: s. n., 1975. Gilberto Hernández Ortega o la
trascendencia de un mundo mágico y poético. Santo Domingo. Galería de
Arte Moderno, 1978. Historia de la pintura dominicana. Santo Domingo:
Editora Amigo del Hogar, 1979. Actualización ortográfica. Santo
Domingo: Oficina Nacional del Presupuesto, 1980. Guía de la Galería de
Arte Moderno. Santo Domingo: Galería de Arte Moderno, 1982. Paul
Guidicelli: sobreviviente de una época oscura. Santo Domingo. Galería
de Arte Moderno, 1983. Fernando Defilló, desde el origen hacia la
libertad. Santo Domingo. Galería de Arte Moderno, 1983. Fernando
Defilló: mundo paralelos. Santo Domingo: Amigo del Hogar, 1985.
Paisaje dominicano: pintura y poesía. Santo Domingo: Banco Hipotecario
Dominicano, 1992. José Rincón Mora. Santo Domingo: Centro cultural
Hispánico, 1996. Arte dominicano, artista españoles y modernidad:
1920-1961. Santo Domingo: Centro Cultural Hispánico, 1996. Noemí Ruiz
y la poesía visual del trópico. San Juan, Puerto Rico: s.n., 1997.
Gaspar Mario Cruz: poeta de las formas. Santo Domingo: s. n., 1997.
BIBLIOGRAFÍA PASIVA
Adams, Clementina R. “Jeannette Miller”, en Common Threads: Afro-Hispanic
Women’s Literature. Miami: Ediciones Universal, 1998: 144-151. |
Cabrera, Fernando. Jeannette Miller y su estremecedora voz de poeta”.
El Caribe [Suplemento cultural] 23 de enero, 1999: 3. | Fenwick, M. J.
“Jeannette Miller”, en Writers of the Caribbean and Central América.
New York & London: Garland Publishing, 1992: 1284. | Gerón, Cándido.
Diccionario de autores dominicanos 1492-1994, 2da. ed.. Santo Domingo:
Editora Colorscan, 1994: 254. | Gutiérrez, Franklin. Antología
histórica de la poesía dominicana del siglo XX . Puerto Rico:
Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998: 309-316. | Lagos,
Ramiro. Voces femeninas del mundo hispánico. Colombia: Centro de
Estudios Poéticos Hispánicos, 1991: 307-308, 310. | Herdeck, Donald E.
“Jeannette Miller”, en Caribbean Writers: A Bio-bibliographical-Critical
Encyclopedia. Washington, D. C.: Three Continental Press, 1979: 825. |
Meyer, Doris and Fernández Olmos, Margarite. “Jeannette Miller”, en
Contemporary Woman Authors of Latin American. New York: Brooklyn
College Press, 1983: 42-43. | Martínez, Carlos T. “Jeannette Miller”,
en Grandes dominicanos. Santo Domingo. Ediciones Catemar, 1998:
493-511. | Olivier, Maritza “Jeannette Miller”, en Cinco siglos con la
mujer dominicana. Santo Domingo: Amigo del Hogar, 1975: 136. | Molina
Morillo, Rafael. Personalidades dominicanas 1988-1989. Santo Domingo:
Molina Morillo & Asociados, 1988: 347. | Prosdocimi de Rivera, María
del Carmen. “En la evolución de la poesía de Jeannette Miller hay
claves y constantes que van acentuándose”, en Presencias. Santo
Domingo: Colección Banreservas, 1999: 333-336. | Prosdocimi de Rivera,
María del Carmen. “Hay un autoenfrentamiento sin concesiones en la
poesía reciente de Jeannette Miller”, en Presencias. Santo Domingo:
Colección Banreservas, 1999: 343-346, 333-336. | Rueda, Manuel.
"Jeannette Miller”, en Dos siglos de literatura dominicana. Santo
Domingo: Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional,
1996: 475-482.
FUENTE:
www.escritoresdominicanos.com
Página dedicada a la promoción de la literatura dominicana
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