NARRATIVA PANAMEÑA

 

LOS LABERINTOS DE ORGULLO DE

ROSA MARÍA BRITTON

FERNANDO UREÑA RIB

GLORIA MELANIA RODRÍGUEZ MOLINA

 

 

 

 

 

LABERINTOS DE ORGULLO

Fernando Ureña Rib

 

El paso y el peso de los años y ese viaje a la muerte (pleno de peripecias, goces, tragedias y aventuras) que es la vida, sirven de tema a la gran escritora panameña Rosa María Britton para su novela Laberintos de orgullo. La historia se inicia con una especie de monólogo o confesión que nos lleva a un pequeño pueblo costero cercano al Darién, en la frontera entre Panamá y Colombia. La vida descansada de ese pueblo es asaltada por una serie de hechos que se desarrollan en un crescendo incontenible, en una especie de espiral ascendente y vertiginosa que culmina barriendo todo el país.  

Aunque al principio la novela toma forma de confesión y de recuento se convierte en introspección, en un análisis histórico, en ensayo novelado sobre la vida bajo la dictadura, en un torbellino interno y arrasador que va cambiando de escenario y que se sigue llevando, como hilo conductor, desde esa confesión del protagonista moribundo.

Pero el tema es siempre el orgullo, sus laberintos, las intrigas y conflictos que genera. Primero se nos hace sentir, el orgullo de la estirpe frente al ser despatriado, desarraigado, hijo bastardo que sostiene como único asidero, como soporte existencial, el estandarte de su dignidad humana.  La madre del bebé nacido en las profundidades de las selvas del Darién, es una mujer a quien aprendemos a amar, junto a la autora, quien va moldeándola en las páginas con vocación de escultora.  Un aura espiritual emana de esta mujer, de sus silencios, de los secretos que esconde en su alma atormentada.

El sufrimiento y el “pecado” de ser mujer, de ser joven y hermosa, de ser  frágil e indefensa frente a las embestidas pasionales e irracionales de hombres más poderosos que buscan tan solo la gratificación y el placer. Misaela es el nombre de esa mujer y madre, de inconmensurable amor, que oculta la paternidad y que calla al hijo su dolor y sus vejámenes, que aprende de él sus lecciones, que de manera parca e inteligente va sentando las pautas, las pilastras de la senda que ayudarán a formarle. Las lecciones son breves e intensas: Tizanas para curar ciertos males, y sobre todo aquello de que cada quien tiene un punto débil y que para triunfar en la vida uno tiene que descubrir cuál es el punto débil de los congéneres.  

La violencia contra la mujer, la obsesión desmesurada, los permanentes desafíos de la mujer frente a la fatalidad implacable del destino son aspectos de la novela que subyacen y resurgen en esta formidable obra narrativa.  Fatalidad que parece ensañarse contra algunos seres humanos que casi nunca alcanzan las recompensas (escasas y tardías) del amor y las de mantener una línea de conducta firme y digna. Esa escena frente a otras en que el bienestar parece llegar de manera gratuita a individuos que lo tienen todo y no lo aprecian, dedicándose a todo aquello que pudiera procurarles la ruina.

Así, Rosa María Britton nos lleva a conocer los estragos de la enfermedad de Misaela.   No sin antes dejarnos conocer las pasiones más oscuras y los placeres del amor, único aliciente verdadero de la vida. Y el dolor, esa “última forma de amar de que hablara el poeta español Pedro Salinas.

Rosa María Britton nos demuestra, al dibujar sus personajes de manera sutil o firme,  cómo se va revelando, desde temprana edad la vocación, las tendencias, y la misión de esos individuos. Al final, el ovillo se desata y todo vuelve a entretejerse en un tapiz multicolor en el que se mezclan el asombro y la magia, el valor y la impotencia. Impotencia frente a una enfermedad súbita, de desarrollo agresivo o frente a la violencia oficial, institucional, frente a los crímenes de la dictadura de Noriega, frente a los veleidosos caprichos del amor, frente a los fatídicos movimientos de la bolsa de valores.

Fuesen prostitutas o proxenetas, fueran héroes o villanos, todos van dejando las huellas de su hacer.  El libro está cargado de una sutil nostalgia, de gratas reminiscencias, de olores, de rumores marinos, de una sublime y poética visión del paisaje. La presencia o ausencia de las mareas determina la hora del viaje y el rumbo del viento y la navegación. Ningún detalle geográfico, o  histórico es dejado al azar.

Como en toda buena novela, Laberintos de orgullo es también una aventura del lenguaje. En este caso ella juega, al igual que con los personajes, con los matices, con esas nuances y con las particularidades regionales del idioma, que son muy ricas. Su lenguaje puede ser crudo, despiadado, o sumamente tierno y ardoroso. Los tiempos de la novela se alternan, transcurren en diversos planos, simultáneos o paralelos, como si navegáramos en un océano cambiante, iluminado por la tibia luz de la luna, enceguecedor, o azotado ya por el temporal, ya por una niebla difusa desde la que se van definiendo las nuevas visiones y los personajes insólitos.

Y es que la escritura de Rosa María Britton es no solo la aventura de la palabra, sino de la imagen. Porque se trata de una escritura sensorial, que se apoya en los sentidos, en las apariencias externas de la realidad y en la subjetividad de quien  las juzga y analiza. El lector saca sus propias conclusiones. Aún en las partes más discursivas de la novela, Rosa María Britton no se esfuerza en mostrarse erudita, sino que su conocimiento de la sociedad panameña se deja sentir aquí y allá con espontaneidad y de manera gradual, sin atosigarnos con el dato histórico, sin empujar demasiado el dato científico o las circunstancias políticas. Todo esto sin dejar nunca de incluir la crítica, la inconformidad de la autora frente a una sociedad fragmentada y vejada por aquellos círculos de poder que están en la capacidad de protegerla y hacerla avanzar hacia las elusivas metas del progreso.

El canal de Panamá y la codicia, además del orgullo son, a su modo,  otros protagonistas de la novela. La intolerancia entre los grupos sociales, la lucha de clases, los abolengos y alcurnias, los nuevos ricos, el resentimiento heredado, inextinguible de los que tienen menos aún, cuando alcanzaran a manejar fortunas mayores de las de aquellos que previamente denigraran porque tenían más.

Todo se presta a discusión: El poder en sí como objetivo casi demencial y la egolatría del dictador, en oposición al héroe anónimo, al combatiente altruista.  El chantaje como arma, como hábito y forma de vida, los fraudes electorales, las encerronas militares, las triquiñuelas políticas, las zancadillas castrenses, la complicidad y el silencio en nuestras sociedades acosadas por el miedo e incapaces, al mismo tiempo de renunciar al lujo y a la vanidad. Otros asuntos toca la novela: La inversión de los valores morales, el ambiente en los clubes de sociedad, el resentimiento permanente de los depauperados. Y siempre,  la infidelidad  y la infelicidad. El drama de parejas que permanecen unidas por conveniencia, luego de años de un amor cansado y displicente. Las pasiones encontradas, la bondad, la nobleza y al mismo tiempo las mezquindades y la miseria humanas, sirven de marco a esta novela de Rosa María Britton que retrata la vida y la historia recientes en un país hermano, convulsionado y pujante, Panamá.

FERNANDO UREÑA RIB


Presentación de la novela “Suspiros de fantasmas”
octubre 15, 2005, Santiago de Veraguas.

Egresada del diplomado de creación literaria 2003 Universidad Tecnológica de Panamá.
Cuentista, dirige el círculo de lectura “Hombre de la Mancha” de Santiago de Veraguas, Panamá.

Gloria Melania Rodríguez Molina



SUSPIROS DE FANTASMAS

“Definitivamente tiene que hacer algo distinto, organizar su vida de otra manera, ella, que es la experta en señalarle a todo el que la escuche la necesidad de hacerse un plan de vida, no atina a enderezar la suya, amarrada a sus recuerdos, a los fantasmas en su memoria.” SUSPIROS DE FANTASMAS. P.62

Los cantantes, los poetas y los narradores son poco partidarios de las realidades previsibles, quizás porque nada es menos previsible que la realidad. La moral del pájaro en mano, de al pan, pan, y al vino, vino, puede ser un buen medio para hacer negocios a costa de los demás, incluso un método para ahorrar en la factura de las decepciones y los fracasos, pero nunca un modo de conocer la realidad, siempre llena de matices, de arenas movedizas, de sentimientos inevitables y contradictorios, de imaginaciones y miradas inquisitivas. La obviedad es el disfraz de la mentira, la negación de las preguntas deseables. Tampoco se trata de acomodare en la retórica de los sentimientos absurdos, tan fácil y previsible como las certezas utilizadas de los ahorradores espirituales. Los sueños líricos, es decir, los libros, no deben apartarnos de la vida, sino enseñárnosla por dentro, o sea, recordarnos que, por mucho pájaro que se tenga en la mano, hay ciento volando en el aire de la realidad, nuestro aire, la dimensión flexible de las calles, con sus soles nocturnos cada vez más llenos de carmín, minifaldas y lentejuelas, y sus lunas color de mediodía.

Como los cantantes y los poetas y los narradores son poco partidarios de las realidades previsibles, juegan a desordenar los papeles de la representación, aunque al fin y al cabo ella, la representación de la vida, siga siendo la misma, tan real y matizada, porque surge de la melancolía, del reproche, de la frustración, para desembocar en los impulsos irónicos y la denuncia a tiempo.

Pegados a la existencia o deserción en el amor, en las iras, en los valores abstractos y en los detalles cortesanos; en las amistades que no son amistades y en las polémicas hirientes; en el aparentar de un estatus y de una edad; en promover y asistir a admirables reuniones sociales, y en los mecanismos para revelarse en contra de ello; en aquellos que sólo piensan en sí mismos y en los que saben resolver los problemas de los demás y no saben cómo hacer con los suyos propios, nace la novela Suspiros de fantasmas, que su autora, doctora, novelista, cuentista y dramaturga panameña, Rosa María Britton, nos regala con el vitalismo de sus consignas, resultando convincente porque su mundo personal es fruto de una experiencia colectiva, procurando darle la vuelta a los relojes y a las palabras, a los personajes y a los lectores mismos, persiguiendo en los horizontes de la soledad literaria un argumento seductor, convincente, estremecedor, para señalar la prisa, la falta de tiempo, la responsabilidad de hijos delegada a otras personas, la crisis de una familia que nunca ha sido familia y el deterioro cada vez más hiriente de nuestra sociedad.

Manuel Mujica Lainez, el escritor argentino dotado de un ingenio mordaz y un prosa rica en inflexiones clásicas, dijo en alguna ocasión que “detrás de cada cuadro veo muchos otros cuadros de los que he visto en galerías y museos, detrás de cada ser humano reconozco a muchos otros que he visto en los libros de Balzac, Dickens, Shakespeare, Mark Twain.” Es decir, detrás de los personajes que encontramos en las obras literarias hallaremos rasgos, sin duda, propios del autor, pero también algo de nuestras vidas, de nuestras experiencias, de nuestra forma de ser impregnados en ellos. Así, Suspiros de fantasmas nos introduce en la casa de Don Fernando Miralles Porta, “el hombre que más trabaja en el país” anunció su esposa, Helena, en alguna reunión.

Ella, la esposa, una mujer radiante, ataviada como una reina. Y cito: “Don Fernando muy pocas veces se inmiscuía en los asuntos de la casa, ocupado como estaba todo el día en el almacén y aceptaba sin protestar las ocurrencias de Helena, que de un día para otro redecoraba la casa y celebraba reuniones con nuevos amigos que lo hacían sentir algo incómodo en su propio hogar.” Ambos, Don Fernando y Helena, tuvieron dos hijos: Daniela, la mayor, de pies obstinadamente atravesados para las clases de ballet y tap dancing, sensitiva, convirtió la escuela en un refugio amable, vive parte de su infancia y preadolescencia atormentada por saber qué significa la palabra “cornudo”. Fernandito, sin duda el menor de la casa, un niño introvertido, poco sociable y demasiado arisco -según su maestra de kinder-, aunque le gustaban los libros y aprendía enseguida. Y Rosa, la empleada de servicio, pero ¿de cuál servicio si la mujer lo hacía todo?; entonces opto por presentarla – para no buscarme problemas con Helena- como la segunda jefa de la casa y la mujer que vive pendiente, eso sí, de las ocurrencias particulares de Daniela, de que Fernandito coma y duerma tranquilo, de que Don Fernando no se entere de las cosas que hace su esposa y de que Helena, a pesar de todo, se sienta feliz.

A la ruleta rusa de esta novela apuestan otros personajes como Niki, Delia, Ignacio Vargas, Lilian Ariosto, Ana Cecilia, Pedro Carlos, entre otros. No crean, sin embargo, que lo que les he contado hasta ahora son datos concretos para intuir el conflicto de esta novela. Por el contrario, es a penas el breve adelanto, algunas referencias que encontrarán en las cinco primeras páginas del libro. Todo esto me recuerda, pues, la visión del mundo como un caos descrito en el libro “La biblioteca de Babel” de Jorge Luis Borges, y en el cual el autor plasma sus intensiones respecto al mundo, su percepción, y lo convierte en su ars poético o la fórmula que utiliza Borges para escribir: “Yo preferiría pensar que, a pesar de tanto horror, hay un fin ético en el universo, que el universo propende al bien, y en ese argumento pongo mis esperanzas.”

Este mundo sórdido, al que nadie quiere pertenecer y, sin embargo, del que todos estamos bañados, está dentro de nosotros, nos ha hecho, forma parte de nuestra alma, pertenece a nuestras risas y nuestras lágrimas. Como hemos sido fabricados a base de tiempo, la melancolía brota en el jardín de los asuntos difíciles, cuando ya queda poco o nada por hacer. Se trata, entonces, de luchar contra los paisajes enfermos del pasado, pero sin conocer la espesura sentimental de su vegetación. La inmovilidad y el olvido son dos caras de la misma estafa. Hay que viajar por los recuerdos con la lealtad íntima y la lucidez pública, convirtiendo el autorretrato en un ejercicio de lejanía y comprensión, es decir, de quietud interesada en desembocar en un impulso.

La literatura que Rosa María Britton está haciendo de nuestra época es una melodía de doble filo, a la que no le tiemblan las notas, porque ilumina la soledad que hay en una sonrisa, el hogar que se esconde detrás de una joven estudiante, acusa los pecados que arden en la firmeza de los puritanos, recuerda las mil ciudades que viven en una misma ciudad, los mil y un abrazos que caben en un solo abrazo.

Las exaltaciones de Rosa María Britton, sus preocupaciones y denuncias, sus historias enmarcadas en bellas portadas, no son problemas de otras latitudes, no son castillos en el aire, no son cuentos de hadas, sino la respuesta inmediata a sus desasosiegos.

La melancolía inteligente procura escapar al mismo tiempo de las ingenuidades y de las traiciones, del dogmatismo paralizador y de las renuncias, porque lo que está en juego en este libro, en esta mezcla de añoranza, llanto, burla, lucidez, olvido y sentimiento, es lo que todos llamamos presente

 

 

 

ROSA MARÍA BRITTON
 

BIOGRAFÍA

Rosa María Britton nació en la ciudad de Panamá en 1936 en donde vivió once años antes de ir a estudiar la secundaria en La Habana Cuba. Fueron esos años que marcaron sus primeras obras.

La ciudad de Panamá en la década de los cuarenta, con sus bulliciosas cantinas, la Avenida Central repleta de soldados preparándose para ser enviados a la guerra en el Pacífico, la zona del Canal de Panamá con sus altas cercas y política de discriminación racial, los conflictos y confidencias familiares y sobre todo un pueblo no tan ficticio llamado Chumico, sucesos que desfilan con fuerza a través de su narrativa. De la memoria de esos años surgen sus cinco primeras obras

En La Habana Cuba terminó sus estudios secundarios e inició la carrera de Medicina pero los conflictos desatados por la dictadura de Fulgencio Batista y el inicio de la revolución cubana liderada por Fidel Castro con el cierre de la universidad la obligaron a emigrar a Madrid, España en donde se doctoró en Medicina en 1958. Continuó sus estudios de postgrado en Ginecología y Oncología, en los Estados Unidos. Regresó a Panamá en 1972 en donde dirigió por veinte años el Instituto Oncológico Nacional y en donde ejerce su profesión como destacada especialista.

Rosa María Britton ha incursionado en los géneros de novela, cuentos y teatro con los que ha obtenido importantes premios en su país y fuera de él.

Actualmente reside en Panamá, en compañía de su esposo, dos perros y un gato.

BIBLIOGRAFÍA

NOVELAS

“El ataúd de uso” 1982 premio novela concurso Ricardo Miró, Panamá.

“El Señor de las lluvias y el viento” 1984 premio novela concurso Ricardo Miró, Panamá.

“No pertenezco a este siglo” 1991 premio novela concurso Ricardo Miró, Panamá.

“Todas íbamos a ser reinas” 1997, Colombia.

“Laberintos de orgullo” 2002 Costa Rica, Colombia.

“Suspiros de fantasmas” 2005 Costa Rica.

CUENTOS

“¿Quién inventó el mambo? 1985 premio cuento concurso Ricardo Miró, Panamá..

“La muerte tiene os caras” 1987 premio cuento Walt Whitman, Costa Rica.

“Semana de la mujer y otras calamidades” 1995, España.

“La nariz invisible y otros misterios” 2001, España.

TEATRO

“Esa esquina del paraíso” 1985 premio teatro concurso Ricardo Miró, Panamá.

“Banquete de despedida” premio teatro 1987 concurso Ricardo Miró, Panamá.

“MI$$ Panama”, 1988.

“Los loros no lloran” 1994 Premio juegos florales México, Centroamérica, Guatemala.

EDUCACIONAL

“LA COSTILLA DE ADÁN” 1980-2004.

ANTOLOGIAS

“When new flowers bloomed” 1991
Short stories by women writers from Costa Rica and Panama.
Latin American Literary Press Review Press

“Out ofthe Mirrored Garden” 1996

“Contemporary Short Stories” 1994
from Central America
“Love is spelled with a G”
Institute of Latin American Studies
Universitiy of Texas at Austin
University of Texas Press
PO Box 7819
Austin, Texas, 78713-7819

“El cuento” Revista de Imaginación Junio 1997
“Afrodita Moderna”
García y Valadés, editores, México, DF

“!4 écrivains d´Amerique Centrale” 1997
Les Belles Étrangeres”
“La mort a deux visages”
Centre Nacional de Livres
Tel.01 49 54 6871
Paris, France

“Panamá cuenta” Cuentistas del centenario 1854-2003
Editorial Norma 2003
Grupo Editorial Norma, Panamá.
Fax 507 266 1551
“La muerte tiene dos caras”

“Pequeñas Resistencias 2” 2003
Antología del cuento centroamericano contemporáneo
“Apartamento cuatro, el diputado”
Colección voces/literatura.


“Sueño compartido”
Compilación histórica de cuentistas panameños1892-2004

“El naufragio de la Eneida Rosa”

“Flor y Nata”
Mujeres cuentistas de Panamá 2004
Editora Géminis
"El nufragio de la Eneida Rosa"
"La muerte está en los catres"
 

“Nos tomamos la palabra” 2005
Antología crítica de textos de escritoras contemporáneas
www.editorial-ene.com
“La maldad del tiempo”


TITULOS ACADÉMICOS:


Doctor en Medicina y Cirugía, por la Universidad de Madrid, España, 1954-1959; Estudia Obstetricia y Ginecología Oncológica en el Brooklyn Jewish Medical Center, Estados Unidos, 1961-1966.

PREMIOS, BECAS DISTINCIONES


 Premio César, Escritora del año, en Los Ángeles, California, en 1985; el Primer premio (Sección Cuento) en el Concurso Literario Fulbright, San José, Costa Rica, 1985; Mujer del Año, "Medalla de Oro Raquel De León", por la Federación de Mujeres de Negocios de Panamá, 1987; Miembro de la Academia Panameña de Cirugía, 1993; Juegos Florales México, Centro América, el Caribe y Panamá, Sección teatro, en Quetzaltenango, Guatemala, en 1994; La Mujer Intelectual 1993, Círculo de Mujeres Intelectuales de Panamá, 1996; Hija meritoria de la Ciudad Capital - Entrega de las Llaves de la Ciudad, 1996. Ha ganado el Concurso Literario Ricardo Miró en varias ocasiones, como novelista, cuentista y dramaturga.

LIBROS, CUADERNILLOS Y FOLLETOS PUBLICADOS:


El ataúd de uso (Novela- INAC, Panamá, 1983; Editorial Oveja Negra, Bogotá, Colombia, 1986), El señor de las lluvias y el viento (Novela- INAC, 1984; Editorial Lil, Costa Rica, 1988; Editorial Sibauste, 1993); La costilla de Adán (Ensayo; Editorial Lil, San José, Costa Rica, 1985), ¿Quién inventó el mambo? (Cuentos; INAC, Panamá, 1986; Editorial Sibauste, Panamá, 1995), Esa esquina del paraíso (Teatro; INAC, Panamá, 1987), La muerte tiene dos caras (Cuentos; Editorial Costa Rica, San José, 1987), Banquete de despedida/ Miss Panamá Inc. (Teatro; INAC, Panamá, 1988), No pertenezco a este siglo (Novela; INAC, Panamá, 1992; Editorial Costa Rica, San José, 1996), Semana de la mujer y otras calamidades (Cuentos; Editorial Torremozas, España, 1995), Todas íbamos a ser reinas (novela; Plaza & Janés, Bogotá, Colombia, 1997), La nariz invisible y otros cuentos (Editorial Torremozas, Madrid, 2000), Laberintos de orgullo (novela; Alfaguara, San José de Costa Rica, 2003), Suspiros de fantasmas (Alfaguara, 2005).

 

 

 

 

 

 

MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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