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NARRATIVA PANAMEÑA |
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LOS LABERINTOS DE
ORGULLO DE
ROSA MARÍA BRITTON
FERNANDO UREÑA RIB
GLORIA MELANIA RODRÍGUEZ
MOLINA
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LABERINTOS DE ORGULLO
Fernando Ureña Rib
El paso y el peso de
los años y ese viaje a la muerte (pleno de peripecias, goces,
tragedias y aventuras) que es la vida, sirven de tema a la gran
escritora panameña Rosa María Britton para su novela Laberintos de
orgullo. La historia se inicia con una especie de monólogo o
confesión que nos lleva a un pequeño pueblo costero cercano al Darién,
en la frontera entre Panamá y Colombia. La vida descansada de ese
pueblo es asaltada por una serie de hechos que se desarrollan en un
crescendo incontenible, en una especie de espiral ascendente y
vertiginosa que culmina barriendo todo el país.
Aunque al principio la novela toma forma de confesión
y de recuento se convierte en introspección, en un análisis histórico,
en ensayo novelado sobre la vida bajo la dictadura, en un torbellino
interno y arrasador que va cambiando de escenario y que se sigue
llevando, como hilo conductor, desde esa confesión del protagonista
moribundo.
Pero el tema es siempre el orgullo, sus laberintos,
las intrigas y conflictos que genera. Primero se nos hace sentir, el
orgullo de la estirpe frente al ser despatriado, desarraigado, hijo
bastardo que sostiene como único asidero, como soporte existencial, el
estandarte de su dignidad humana. La madre del bebé nacido en las
profundidades de las selvas del Darién, es una mujer a quien
aprendemos a amar, junto a la autora, quien va moldeándola en las
páginas con vocación de escultora. Un aura espiritual emana de esta
mujer, de sus silencios, de los secretos que esconde en su alma
atormentada.
El sufrimiento y el “pecado” de ser mujer, de ser
joven y hermosa, de ser frágil e indefensa frente a las embestidas
pasionales e irracionales de hombres más poderosos que buscan tan solo
la gratificación y el placer. Misaela es el nombre de esa mujer y
madre, de inconmensurable amor, que oculta la paternidad y que calla
al hijo su dolor y sus vejámenes, que aprende de él sus lecciones, que
de manera parca e inteligente va sentando las pautas, las pilastras de
la senda que ayudarán a formarle. Las lecciones son breves e intensas:
Tizanas para curar ciertos males, y sobre todo aquello de que cada
quien tiene un punto débil y que para triunfar en la vida uno tiene
que descubrir cuál es el punto débil de los congéneres.
La violencia contra la mujer, la obsesión desmesurada,
los permanentes desafíos de la mujer frente a la fatalidad implacable
del destino son aspectos de la novela que subyacen y resurgen en esta
formidable obra narrativa. Fatalidad que parece ensañarse contra
algunos seres humanos que casi nunca alcanzan las recompensas (escasas
y tardías) del amor y las de mantener una línea de conducta firme y
digna. Esa escena frente a otras en que el bienestar parece llegar de
manera gratuita a individuos que lo tienen todo y no lo aprecian,
dedicándose a todo aquello que pudiera procurarles la ruina.
Así, Rosa María Britton nos lleva a conocer los
estragos de la enfermedad de Misaela. No sin antes dejarnos conocer
las pasiones más oscuras y los placeres del amor, único aliciente
verdadero de la vida. Y el dolor, esa “última forma de amar de que
hablara el poeta español Pedro Salinas.
Rosa María Britton nos demuestra, al dibujar sus
personajes de manera sutil o firme, cómo se va revelando, desde
temprana edad la vocación, las tendencias, y la misión de esos
individuos. Al final, el ovillo se desata y todo vuelve a entretejerse
en un tapiz multicolor en el que se mezclan el asombro y la magia, el
valor y la impotencia. Impotencia frente a una enfermedad súbita, de
desarrollo agresivo o frente a la violencia oficial, institucional,
frente a los crímenes de la dictadura de Noriega, frente a los
veleidosos caprichos del amor, frente a los fatídicos movimientos de
la bolsa de valores.
Fuesen prostitutas o proxenetas, fueran héroes o
villanos, todos van dejando las huellas de su hacer. El libro está
cargado de una sutil nostalgia, de gratas reminiscencias, de olores,
de rumores marinos, de una sublime y poética visión del paisaje. La
presencia o ausencia de las mareas determina la hora del viaje y el
rumbo del viento y la navegación. Ningún detalle geográfico, o
histórico es dejado al azar.
Como en toda buena novela, Laberintos de orgullo es
también una aventura del lenguaje. En este caso ella juega, al igual
que con los personajes, con los matices, con esas nuances y con
las particularidades regionales del idioma, que son muy ricas. Su
lenguaje puede ser crudo, despiadado, o sumamente tierno y ardoroso.
Los tiempos de la novela se alternan, transcurren en diversos planos,
simultáneos o paralelos, como si navegáramos en un océano cambiante,
iluminado por la tibia luz de la luna, enceguecedor, o azotado ya por
el temporal, ya por una niebla difusa desde la que se van definiendo
las nuevas visiones y los personajes insólitos.
Y es que la escritura de Rosa María Britton es no solo
la aventura de la palabra, sino de la imagen. Porque se trata de una
escritura sensorial, que se apoya en los sentidos, en las apariencias
externas de la realidad y en la subjetividad de quien las juzga y
analiza. El lector saca sus propias conclusiones. Aún en las partes
más discursivas de la novela, Rosa María Britton no se esfuerza en
mostrarse erudita, sino que su conocimiento de la sociedad panameña se
deja sentir aquí y allá con espontaneidad y de manera gradual, sin
atosigarnos con el dato histórico, sin empujar demasiado el dato
científico o las circunstancias políticas. Todo esto sin dejar nunca
de incluir la crítica, la inconformidad de la autora frente a una
sociedad fragmentada y vejada por aquellos círculos de poder que están
en la capacidad de protegerla y hacerla avanzar hacia las elusivas
metas del progreso.
El canal de Panamá y la codicia, además del orgullo
son, a su modo, otros protagonistas de la novela. La intolerancia
entre los grupos sociales, la lucha de clases, los abolengos y
alcurnias, los nuevos ricos, el resentimiento heredado, inextinguible
de los que tienen menos aún, cuando alcanzaran a manejar fortunas
mayores de las de aquellos que previamente denigraran porque tenían
más.
Todo se presta a discusión: El poder en sí como
objetivo casi demencial y la egolatría del dictador, en oposición al
héroe anónimo, al combatiente altruista. El chantaje como arma, como
hábito y forma de vida, los fraudes electorales, las encerronas
militares, las triquiñuelas políticas, las zancadillas castrenses, la
complicidad y el silencio en nuestras sociedades acosadas por el miedo
e incapaces, al mismo tiempo de renunciar al lujo y a la vanidad.
Otros asuntos toca la novela: La inversión de los valores morales, el
ambiente en los clubes de sociedad, el resentimiento permanente de los
depauperados. Y siempre, la infidelidad y la infelicidad. El drama
de parejas que permanecen unidas por conveniencia, luego de años de un
amor cansado y displicente. Las pasiones encontradas, la bondad, la
nobleza y al mismo tiempo las mezquindades y la miseria humanas,
sirven de marco a esta novela de Rosa María Britton que retrata la
vida y la historia recientes en un país hermano, convulsionado y
pujante, Panamá.
FERNANDO
UREÑA RIB
Presentación de la novela “Suspiros de fantasmas”
octubre 15, 2005, Santiago de Veraguas.
Egresada del diplomado de creación literaria 2003 Universidad
Tecnológica de Panamá.
Cuentista, dirige el círculo de lectura “Hombre de la Mancha” de
Santiago de Veraguas, Panamá.
Gloria Melania Rodríguez Molina
SUSPIROS DE FANTASMAS
“Definitivamente tiene que hacer algo distinto, organizar su vida de
otra manera, ella, que es la experta en señalarle a todo el que la
escuche la necesidad de hacerse un plan de vida, no atina a enderezar
la suya, amarrada a sus recuerdos, a los fantasmas en su memoria.”
SUSPIROS DE FANTASMAS. P.62
Los cantantes, los poetas y los narradores son poco partidarios de las
realidades previsibles, quizás porque nada es menos previsible que la
realidad. La moral del pájaro en mano, de al pan, pan, y al vino,
vino, puede ser un buen medio para hacer negocios a costa de los
demás, incluso un método para ahorrar en la factura de las decepciones
y los fracasos, pero nunca un modo de conocer la realidad, siempre
llena de matices, de arenas movedizas, de sentimientos inevitables y
contradictorios, de imaginaciones y miradas inquisitivas. La obviedad
es el disfraz de la mentira, la negación de las preguntas deseables.
Tampoco se trata de acomodare en la retórica de los sentimientos
absurdos, tan fácil y previsible como las certezas utilizadas de los
ahorradores espirituales. Los sueños líricos, es decir, los libros, no
deben apartarnos de la vida, sino enseñárnosla por dentro, o sea,
recordarnos que, por mucho pájaro que se tenga en la mano, hay ciento
volando en el aire de la realidad, nuestro aire, la dimensión flexible
de las calles, con sus soles nocturnos cada vez más llenos de carmín,
minifaldas y lentejuelas, y sus lunas color de mediodía.
Como los cantantes y los poetas y los narradores son poco partidarios
de las realidades previsibles, juegan a desordenar los papeles de la
representación, aunque al fin y al cabo ella, la representación de la
vida, siga siendo la misma, tan real y matizada, porque surge de la
melancolía, del reproche, de la frustración, para desembocar en los
impulsos irónicos y la denuncia a tiempo.
Pegados a la existencia o deserción en el amor, en las iras, en los
valores abstractos y en los detalles cortesanos; en las amistades que
no son amistades y en las polémicas hirientes; en el aparentar de un
estatus y de una edad; en promover y asistir a admirables reuniones
sociales, y en los mecanismos para revelarse en contra de ello; en
aquellos que sólo piensan en sí mismos y en los que saben resolver los
problemas de los demás y no saben cómo hacer con los suyos propios,
nace la novela Suspiros de fantasmas, que su autora, doctora,
novelista, cuentista y dramaturga panameña, Rosa María Britton, nos
regala con el vitalismo de sus consignas, resultando convincente
porque su mundo personal es fruto de una experiencia colectiva,
procurando darle la vuelta a los relojes y a las palabras, a los
personajes y a los lectores mismos, persiguiendo en los horizontes de
la soledad literaria un argumento seductor, convincente, estremecedor,
para señalar la prisa, la falta de tiempo, la responsabilidad de hijos
delegada a otras personas, la crisis de una familia que nunca ha sido
familia y el deterioro cada vez más hiriente de nuestra sociedad.
Manuel Mujica Lainez, el escritor argentino dotado de un ingenio
mordaz y un prosa rica en inflexiones clásicas, dijo en alguna ocasión
que “detrás de cada cuadro veo muchos otros cuadros de los que he
visto en galerías y museos, detrás de cada ser humano reconozco a
muchos otros que he visto en los libros de Balzac, Dickens,
Shakespeare, Mark Twain.” Es decir, detrás de los personajes que
encontramos en las obras literarias hallaremos rasgos, sin duda,
propios del autor, pero también algo de nuestras vidas, de nuestras
experiencias, de nuestra forma de ser impregnados en ellos. Así,
Suspiros de fantasmas nos introduce en la casa de Don Fernando
Miralles Porta, “el hombre que más trabaja en el país” anunció su
esposa, Helena, en alguna reunión.
Ella, la esposa, una mujer radiante, ataviada como una reina. Y cito:
“Don Fernando muy pocas veces se inmiscuía en los asuntos de la casa,
ocupado como estaba todo el día en el almacén y aceptaba sin protestar
las ocurrencias de Helena, que de un día para otro redecoraba la casa
y celebraba reuniones con nuevos amigos que lo hacían sentir algo
incómodo en su propio hogar.” Ambos, Don Fernando y Helena, tuvieron
dos hijos: Daniela, la mayor, de pies obstinadamente atravesados para
las clases de ballet y tap dancing, sensitiva, convirtió la escuela en
un refugio amable, vive parte de su infancia y preadolescencia
atormentada por saber qué significa la palabra “cornudo”. Fernandito,
sin duda el menor de la casa, un niño introvertido, poco sociable y
demasiado arisco -según su maestra de kinder-, aunque le gustaban los
libros y aprendía enseguida. Y Rosa, la empleada de servicio, pero ¿de
cuál servicio si la mujer lo hacía todo?; entonces opto por
presentarla – para no buscarme problemas con Helena- como la segunda
jefa de la casa y la mujer que vive pendiente, eso sí, de las
ocurrencias particulares de Daniela, de que Fernandito coma y duerma
tranquilo, de que Don Fernando no se entere de las cosas que hace su
esposa y de que Helena, a pesar de todo, se sienta feliz.
A la ruleta rusa de esta novela apuestan otros personajes como Niki,
Delia, Ignacio Vargas, Lilian Ariosto, Ana Cecilia, Pedro Carlos,
entre otros. No crean, sin embargo, que lo que les he contado hasta
ahora son datos concretos para intuir el conflicto de esta novela. Por
el contrario, es a penas el breve adelanto, algunas referencias que
encontrarán en las cinco primeras páginas del libro. Todo esto me
recuerda, pues, la visión del mundo como un caos descrito en el libro
“La biblioteca de Babel” de Jorge Luis Borges, y en el cual el autor
plasma sus intensiones respecto al mundo, su percepción, y lo
convierte en su ars poético o la fórmula que utiliza Borges para
escribir: “Yo preferiría pensar que, a pesar de tanto horror, hay un
fin ético en el universo, que el universo propende al bien, y en ese
argumento pongo mis esperanzas.”
Este mundo sórdido, al que nadie quiere pertenecer y, sin embargo, del
que todos estamos bañados, está dentro de nosotros, nos ha hecho,
forma parte de nuestra alma, pertenece a nuestras risas y nuestras
lágrimas. Como hemos sido fabricados a base de tiempo, la melancolía
brota en el jardín de los asuntos difíciles, cuando ya queda poco o
nada por hacer. Se trata, entonces, de luchar contra los paisajes
enfermos del pasado, pero sin conocer la espesura sentimental de su
vegetación. La inmovilidad y el olvido son dos caras de la misma
estafa. Hay que viajar por los recuerdos con la lealtad íntima y la
lucidez pública, convirtiendo el autorretrato en un ejercicio de
lejanía y comprensión, es decir, de quietud interesada en desembocar
en un impulso.
La literatura que Rosa María Britton está haciendo de nuestra época es
una melodía de doble filo, a la que no le tiemblan las notas, porque
ilumina la soledad que hay en una sonrisa, el hogar que se esconde
detrás de una joven estudiante, acusa los pecados que arden en la
firmeza de los puritanos, recuerda las mil ciudades que viven en una
misma ciudad, los mil y un abrazos que caben en un solo abrazo.
Las exaltaciones de Rosa María Britton, sus preocupaciones y
denuncias, sus historias enmarcadas en bellas portadas, no son
problemas de otras latitudes, no son castillos en el aire, no son
cuentos de hadas, sino la respuesta inmediata a sus desasosiegos.
La melancolía inteligente procura escapar al mismo tiempo de las
ingenuidades y de las traiciones, del dogmatismo paralizador y de las
renuncias, porque lo que está en juego en este libro, en esta mezcla
de añoranza, llanto, burla, lucidez, olvido y sentimiento, es lo que
todos llamamos presente
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| ROSA MARÍA
BRITTON |
BIOGRAFÍA
Rosa María Britton nació en la ciudad de Panamá en 1936 en donde vivió
once años antes de ir a estudiar la secundaria en La Habana Cuba.
Fueron esos años que marcaron sus primeras obras.
La ciudad de Panamá en la década de los cuarenta,
con sus bulliciosas cantinas, la Avenida Central repleta de soldados
preparándose para ser enviados a la guerra en el Pacífico, la zona del
Canal de Panamá con sus altas cercas y política de discriminación
racial, los conflictos y confidencias familiares y sobre todo un pueblo
no tan ficticio llamado Chumico, sucesos que desfilan con fuerza a
través de su narrativa. De la memoria de esos años surgen sus cinco
primeras obras
En La Habana Cuba terminó sus estudios secundarios e inició la carrera
de Medicina pero los conflictos desatados por la dictadura de Fulgencio
Batista y el inicio de la revolución cubana liderada por Fidel Castro
con el cierre de la universidad la obligaron a emigrar a Madrid, España
en donde se doctoró en Medicina en 1958. Continuó sus estudios de
postgrado en Ginecología y Oncología, en los Estados Unidos. Regresó a
Panamá en 1972 en donde dirigió por veinte años el Instituto Oncológico
Nacional y en donde ejerce su profesión como destacada especialista.
Rosa María Britton ha incursionado en los géneros de novela, cuentos y
teatro con los que ha obtenido importantes premios en su país y fuera de
él.
Actualmente reside en Panamá, en compañía de su esposo, dos perros y un
gato.
BIBLIOGRAFÍA
NOVELAS
“El ataúd de uso” 1982 premio novela concurso Ricardo Miró, Panamá.
“El Señor de las lluvias y el viento” 1984 premio novela concurso
Ricardo Miró, Panamá.
“No pertenezco a este siglo” 1991 premio novela concurso Ricardo Miró,
Panamá.
“Todas íbamos a ser reinas” 1997, Colombia.
“Laberintos de orgullo” 2002 Costa Rica, Colombia.
“Suspiros de fantasmas” 2005 Costa Rica.
CUENTOS
“¿Quién inventó el mambo? 1985 premio cuento concurso Ricardo Miró,
Panamá..
“La muerte tiene os caras” 1987 premio cuento Walt Whitman, Costa Rica.
“Semana de la mujer y otras calamidades” 1995, España.
“La nariz invisible y otros misterios” 2001, España.
TEATRO
“Esa esquina del paraíso” 1985 premio teatro concurso Ricardo Miró,
Panamá.
“Banquete de despedida” premio teatro 1987 concurso Ricardo Miró,
Panamá.
“MI$$ Panama”, 1988.
“Los loros no lloran” 1994 Premio juegos florales México, Centroamérica,
Guatemala.
EDUCACIONAL
“LA COSTILLA DE ADÁN” 1980-2004.
ANTOLOGIAS
“When new flowers bloomed” 1991
Short stories by women writers from Costa Rica and Panama.
Latin American Literary Press Review Press
“Out ofthe Mirrored Garden” 1996
“Contemporary Short Stories” 1994
from Central America
“Love is spelled with a G”
Institute of Latin American Studies
Universitiy of Texas at Austin
University of Texas Press
PO Box 7819
Austin, Texas, 78713-7819
“El cuento” Revista de Imaginación Junio 1997
“Afrodita Moderna”
García y Valadés, editores, México, DF
“!4 écrivains d´Amerique Centrale” 1997
Les Belles Étrangeres”
“La mort a deux visages”
Centre Nacional de Livres
Tel.01 49 54 6871
Paris, France
“Panamá cuenta” Cuentistas del centenario 1854-2003
Editorial Norma 2003
Grupo Editorial Norma, Panamá.
Fax 507 266 1551
“La muerte tiene dos caras”
“Pequeñas Resistencias 2” 2003
Antología del cuento centroamericano contemporáneo
“Apartamento cuatro, el diputado”
Colección voces/literatura.
“Sueño compartido”
Compilación histórica de cuentistas panameños1892-2004
“El naufragio de la Eneida Rosa”
“Flor y Nata”
Mujeres cuentistas de Panamá 2004
Editora Géminis
"El nufragio de la Eneida Rosa"
"La muerte está en los catres"
“Nos tomamos la palabra” 2005
Antología crítica de textos de escritoras contemporáneas
www.editorial-ene.com
“La maldad del tiempo”
TITULOS ACADÉMICOS:
Doctor en Medicina y Cirugía, por la Universidad de Madrid, España,
1954-1959; Estudia Obstetricia y Ginecología Oncológica en el Brooklyn
Jewish Medical Center, Estados Unidos, 1961-1966.
PREMIOS, BECAS DISTINCIONES
Premio César, Escritora del año, en Los Ángeles, California, en 1985; el
Primer premio (Sección Cuento) en el Concurso Literario Fulbright, San
José, Costa Rica, 1985; Mujer del Año, "Medalla de Oro Raquel De León",
por la Federación de Mujeres de Negocios de Panamá, 1987; Miembro de la
Academia Panameña de Cirugía, 1993; Juegos Florales México, Centro
América, el Caribe y Panamá, Sección teatro, en Quetzaltenango,
Guatemala, en 1994; La Mujer Intelectual 1993, Círculo de Mujeres
Intelectuales de Panamá, 1996; Hija meritoria de la Ciudad Capital -
Entrega de las Llaves de la Ciudad, 1996. Ha ganado el Concurso
Literario Ricardo Miró en varias ocasiones, como novelista, cuentista y
dramaturga.
LIBROS, CUADERNILLOS Y FOLLETOS PUBLICADOS:
El ataúd de uso (Novela- INAC, Panamá, 1983; Editorial Oveja Negra,
Bogotá, Colombia, 1986), El señor de las lluvias y el viento (Novela-
INAC, 1984; Editorial Lil, Costa Rica, 1988; Editorial Sibauste, 1993);
La costilla de Adán (Ensayo; Editorial Lil, San José, Costa Rica, 1985),
¿Quién inventó el mambo? (Cuentos; INAC, Panamá, 1986; Editorial
Sibauste, Panamá, 1995), Esa esquina del paraíso (Teatro; INAC, Panamá,
1987), La muerte tiene dos caras (Cuentos; Editorial Costa Rica, San
José, 1987), Banquete de despedida/ Miss Panamá Inc. (Teatro; INAC,
Panamá, 1988), No pertenezco a este siglo (Novela; INAC, Panamá, 1992;
Editorial Costa Rica, San José, 1996), Semana de la mujer y otras
calamidades (Cuentos; Editorial Torremozas, España, 1995), Todas íbamos
a ser reinas (novela; Plaza & Janés, Bogotá, Colombia, 1997), La nariz
invisible y otros cuentos (Editorial Torremozas, Madrid, 2000),
Laberintos de orgullo (novela; Alfaguara, San José de Costa Rica, 2003),
Suspiros de fantasmas (Alfaguara, 2005).
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