
VÍCTOR RAMÍREZ VE CON OPTIMISMO EL FUTURO
DE LA DANZA
Abril es el mes de la danza y será
celebrado por los bailarines del país.
SANTO DOMINGO.- Abril es el mes de la danza y los
bailarines y coreógrafos del país lo celebrarán como se
debe. Empezando por la Dirección Nacional de Danza, las
actividades de este arte escénico, llenarán los 30 días
que les han sido dados para celebrar. “Es el momento
para que la danza despegue definitivamente”, asegura
confiado, Víctor Ramírez, director nacional de danza.
El próximo sábado será presentada la Gran Gala de la
Danza Dominicana, donde se podrán apreciar los más
sobresalientes bailarines del país, radicados en en el
extranjero y los que viven aquí. El espectáculo tendrá
lugar en el Teatro Nacional y será gratis. Este año se
han logrado reunir un grupo de bailarines dominicanos
que desarrollan sus carreras en compañías del extranjero
y desde el pasado lunes 24, Finis Jhung, uno de los
maestros más reconocidos de la ciudad de Nueva York,
está impartiendo el Taller de Ballet Clásico.
La celebración llega a su cuarto año y Ramírez entiende
que se consolida y que las actividades programadas
beneficiarán a las nuevas generaciones de bailarines.
Entrevistado por este diario, el coreógrafo dice que se
han dado varios factores que le llevan a afirmar el buen
momento que vive este arte. Por un lado,los estudios
académicos que realizan los artistas y la facilidad de
conectar con grandes compañías y talleres con maestros
internacionales.
El también actor reconoce que los esfuerzos de la
Secretaría de Cultura ha contribuido enormemente en
estos logros. “Si lo dejamos desperdiciar, perderemos la
oportunidad de que la danza se desarrolle
definitivamente”, sigue diciendo, al tiempo que pide más
apoyo, no solo de la parte gubernamental, sino también
de las empresas privadas.
“Es una ocasión para verse y un poco estudiar lo que
hemos hecho y proponer cosas nuevas para los tiempos que
vienen y unir esfuerzos”, comenta por su lado, Mónika
Despradel, directora del Ballet Clásico Nacional, quien
entiende, al igual que Ramírez, que la danza en nuestro
país está en un buen momento, aunque aboga por un cambio
en el personal. “Es tiempo de que la generación pasada
empiece a dejar un poco los puestos y le dé lugar a los
nuevos”, dice, al hablar con periodistas de este diario.
El Ballet Clásico Nacional como parte de la
celebraracion de este mes anuncia la presentación de
“Divertimentos”.
El espectáculo se presentará los días 4 y 5 de abril en
la Sala Manuel Rueda Otro que, a pesar de que ve las
cosas positivas en lo que respecta a este arte, se
encuentra preocupado por la danza contempránea, es el
coreógrafo Edmundo Poy, quien conversó con LISTÍN
DIARIO, minutos antes de viajar a la Bienal de Danza en
Cuba. “Para el futuro de la danza se necesita que la
gente viaje, se nutra, creé un vocabulario de como
exponer su enseñanza, darle a las nuevas generaciones lo
que ha aprendido y no está pasando eso”, manifiesta Poy,
quien el mes próximo presentará el 8vo Festival de Danza
Joven en la Feria Internacional del Libro.
El coreógrafo, productor y profesor, quien además es el
principal gestor de los montajes de Edanco (Encuentro de
Danza Contemporánea), fue invitado a la muestra en Cuba
como observador y a dar apoyo a las bailarinas Awilda
Polanco y Cecilia Camino. El futuro Las nuevas
generaciones de bailarines son vistas con optimismo por
los tres profesionales de la danza. “El relevo está
preparado.
Lo que falta es la decisión de tomar lugares de primeros
bailarines y de responsabilidades, como asumir el rol
principal en un espectáculo y enfrentarse al publico”,
considera Despradel, quien entiende la delicada
situación que enfrentan los artistas de la danza que
deben ser profesionales muy jóvenes. “El problema es que
necesitamos mejores maestros y la continuidad del
trabajo”, opina Ramírez, quien ve en los jóvenes que se
preparan en este arte un talento maravilloso. A todo
esto, Poy no ve tan positivo el futuro del género de
danza que cultiva. “Estoy preocupado por el futuro. En
mi área hay mucha gente que dice que es contemporáneo,
pero no hay nadie que trabaje el lenguaje
contemporáneo”, asegura.
El público La poca audiencia que acude a los
espectáculos de danza, es otro problema que afronta este
arte de expresión corporal ya que, a pesar de que cada
día crece, aún es muy reducido.
A pesar de que entiende que en todos los países, el
público es mínimo, Poy considera que el trabajo que se
hace en espacios en los que se realizan espectáculos de
manera gratuita, sirven para que la gente comience a
identificar los generos de la danza. “Ese es un lado
débil que tenemos”, considera Ramírez al hablar de la
poca asistencia que tienen sus puestas en escena y
plantea como una solución, trabajar en la formación del
publico y ademá llevarla a cada rincón del pais. “Pienso
que hay que hacer más énfasis en las promociones”,
sostiene Despradel, quien cree que una eficiente
publicidad ayudará a seguir borrando la etiqueta de
elitista que tiene el arte de la danza.
La bailarina propone hacer acuerdos con canales de
televisión para que los espectáculos sean grabados y
transmitidos para que la danza llegue a la gente hasta
sus casas y así ir educando acustumbrando al público al
disfrute de estos espectáculos. El pasado martes fue
celebrado un encuentro con los medios de comunicación en
el que la Dirección Nacional de Danza anunció las
actividades que desarrollarán.
En el acto, que tuvo lugar en el Bar del Teatro Nacional
Eduardo Brito, se informó que, aparte de las clases del
maestro Finis Jhung, la profesora venezolana radicada en
Estados Unidos, Julieta Valero impartirá el Taller de
Danza Contemporánea. Valero, fundadora y directora de la
compañía Rastros de Nueva York, ofrecerá sus clases en
horarion de la mañana a profesores y en la tarde a
alumnos avanzados de las academias públicas y privadas
del país.
Las presentaciones y talleres tendrán lugar en el Teatro
Nacional Eduardo Brito, la sala Manuel Rueda de las
Escuelas de Bellas Artes y en la Escuela Nacional de
Danza y serán abiertas a todo público de manera
gratuita.
Programa
Lunes 24 al viernes 28 de marzo. Taller de Ballet
Clásico con el maestro norteamericano Finis Jhung, para
Maestros y Bailarines Profesionales de 9:30am a 11:30am
y Estudiantes avanzados de 6:00 a 8:00pm. Lugar: Salones
Endanza -Martes 25 de marzo. Rueda de Prensa. Lugar: Bar
del Teatro Nacional. Hora: 6:30pm -Jueves 27 de marzo.
Homenaje a Maurice Bejart. Lugar: Alianza
Francesa. Hora:7:30pm -Sábado 29 de marzo. Gran Gala de
la Danza Dominicana con los principales Bailarines
Dominicanos radicados en el extranjero y en el pais.
Lugar: Teatro Nacional, Sala Eduardo Brito, Hora 8:30pm.
-Lunes 31 de marzo al viernes 4 de abril Taller de danza
contemporanea a cargo de la Prof. Julieta Valero
Directora Artistica de la compañia Rastros N.Y. Para
profesionales 9:30 a 11:30am y Estudiantes avanzados de
7:00 a 9:00pm. Lugar: Salones Endanza.
-Martes 1, 8 y 15, jueves 3 y 10 de abril Folklore para
las Escuelas a cargo del Ballet Folklorico Nacional.
Lugar: Sala Manuel Rueda. Hora: 10:00am. -Miércoles 2 de
Abril. Presentacion Artistica China.Lugar: Gran Teatro
del Cibao -Viernes 4 10:30 y 5:00pm Sábado 5, y lunes 7.
Presentación del Ballet Clásico Nacional. Lugar: Sala
Manuel Rueda. Hora: día 4,a las 10:30 y 5:00pm, sábado 5
a las 8:30pm y el 7 a las 10:30am
-Viernes 11 de abril, XVI Festival Folklórico
Dominicano. Lugar: Sala Manuel Rueda. Hora: 8:00pm
-Entrega de Certificados a los Profesores de las
Escuelas de Danza de Bellas Artes, a cargo del Sistema
Nacional de Formacion Artística Especializada, Lugar:
Sala Manuel Rueda. Hora: 11:00am a 1:00pm.
-Sábado 12 de abril. Lo Mejor del Talento Joven en la
Danza de República Dominicana. Lugar: Sala Manuel Rueda.
Hora: 7:00pm Viernes 18 de abril. Cena Encuentro con la
Comunidad de la Danza. Lugar: Museo Casas Reales. Hora:
8:00pm.
-Viernes 25 de abril. Ballet Folklorico Nacional. Lugar:
Gran Teatro del Cibao. Hora: 10:00am -Sábado 26 de
abril. Caminata por la Danza desde la Calle el Conde
hasta la Plaza España, culminando con la presentacion de
los grupos participantes. Hora: 5:00pm. -Martes 29 de
abril. Dia Internacional de la Danza, Gala de Cierre del
Mes de la Danza. Lugar: Teatro Nacional, Sala Eduardo
Brito, Hora 8:30pm.( Dentro del marco de la celebracion
de la Feria del Libro). (Encuentro de Coreografos
Contemporaneo. Lugar: Teatro Nacional. Hora: 8:30pm)
LOS ARTISTAS INVITADOS
-Vesna Lantigua Puerto Rico
-Roberto López, Puerto Rico
-Edwin Silfa, N.Y
-Tancredo Tavárez, Suisa
-Orlando Schecker, México
-Soraya Franco, India
-Stephanie Bauger, Argentina
-Elizabeth Crooke, RD
-Mercedes Morales, RD
-Víctor Ramírez, RD
-Wanda Camilo, RD
-Gregorio Rodríguez, RD
-Elvis Guzmán, RD
-Pastora Delgado, RD
-Armando González, RD
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LOS DIEZ AÑOS DE
BALLET ROTO
Anoche
fui a Casa de Teatro. Temprano en la tarde había llamado
Claudia, una de las bailarinas, diciendo que la
presentación empezaba a las nueve. Al llegar noté que
la fila era poco menos que interminable. Un público
joven y nutrido asistía a la presentación con la que
Ballet Roto celebra sus diez
años en el mundo de la danza. Víctor Ramírez y Mercedes
Morales son los fundadores y las figuras estelares de
ese ballet que intenta hacer
una fusión entre la danza clásica y la contemporánea.
De ahí el nombre. A pesar de la multitud, logré
sentarme en la primera fila.
Diez años, en
cualquier actividad, merece ciertamente ser celebrados
con entusiasmo. Y así se notaba el público, entusiasmado
y expectante. Al entrar en la pequeña sala yacían sobre
el tabloncillo los cuerpos de unas cuatro o cinco
bailarinas. Entre ellas, Claudia Peña. A Claudia la
conozco desde hace tres años. Ella es versátil, muy
flexible, baila con intensidad y se apodera de sus
personajes, de sus características histriónicas.
Languidez, es el
título de la primera coreografía de Mercedes Morales.
Siguiendo la tendencia de muchas piezas en la danza
contemporánea, se manifiesta aquí una especie de
exorcismo, de catarsis. Hay algo dentro de estas
mujeres que las tortura y las daña, algo en sus entrañas
que anhela eliminarse, salir o expandirse, pero no
puede. Entonces las bailarinas se socorren unas a otras
mientras una vorágine de torturas continúa por un
espacio de tiempo interminable, en el que las muchachas
se alzan, se arrastran y se desploman sobre el
tabloncillo como si un veneno les perforara el vientre.
La calidad y hondura de esta pieza ganaría si su
extensión fuera reducida a la mitad, porque luego de los
primeros cinco minutos, el público pierde interés y la
encuentra reiterativa y vacua. El arte consiste (al
igual que la música) en crear y eliminar tensiones. Una
cierta dosis de humor enriquecería la pieza y la haría
más deleitable.
En la segunda pieza
aparecen Víctor y Mercedes. Víctor Ramírez es un
bailarín consagrado, de atlética figura y excelente
manejo escénico. Él y Mercedes hacen una de las mejores
parejas de la danza dominicana actual. Se conocen y
reparten su peso con magníficos saltos y contrabalances.
Mercedes conserva la gracia y donaire de una bailarina
clásica y, sin dificultad, logra trasladar a la danza
contemporánea una hermosa reminiscencia de sus mejores
dotes como bailarina clásica. Con todo, y a pesar del
breve desnudo, no apreciamos en esta pieza la
sensualidad, ni la carga de energía y vitalidad
manifestada en otras ocasiones. Quizás porque se va de
un extremo a otro sin las sutiles gradaciones que
determinan la expectación que conduce a un clímax. .
Marylin Gallardo,
cuyas dotes histriónicas se ponen de manifiesto, hizo
de la coreografía que protagonizó un cuadro escénico que
no era, en el sentido estricto, ni una coreografía ni un
entremés. La confusión ocurre porque ella trata de
aglomerar una multiplicidad de mensajes, de la más
diversa índole, en el transcurso de unos minutos. Y
nada queda claro en la mente del espectador que no sabe
si estamos frente a publicidad política, a crítica
social, a folklore africano o a qué. En la danza
siempre es preferible ceñirse a un asunto único y
desarrollarlo con profundidad en todas las posibles
vertientes de ese asunto. Ella, quien es tan buena en lo
que sabe hacer mejor (la danza afro antillana) se
diluye en extravagancias que dejan al espectador
perplejo y preguntándose ¿Por qué no aprovechó la
ocasión para demuestrar en una pieza toda esa fuerza
maravillosa de la danza africana?
Aunque la
maternidad transformó la anatomía de Mónika Despradel,
ella sigue siendo una de nuestras bailarinas más
hermosas, versátiles y de mejor presencia escénica.
Conocedora de sus recursos, Mónika Despradel los utiliza
en su favor y hace un generoso aporte a la producción
con la pieza de las lavanderas. Una acertada mezcla de
sensualidad y crítica social se apodera de los
personajes, quienes salpican a todo el mundo mientras
tratan de lavar, en bateas de zinc la corrupción y la
guerra. Aquí, de nuevo, es preciso revisar el elemento
dosis. En un espectáculo es preciso dosificar los
elementos que lo componen y evitar la reiteración. Por
otra, el arte comunica siempre un mensaje. Y el
mensaje ulterior no tiene por qué estar escrito con
tinta sobre un lienzo, sino que debe ser una sensación
que se produzca en el espectador como resultado de la
acción presentada. Así, la palabra PAZ en los
cordeles, debía ser el estado general a que llega el
auditorio, luego de atravesar los álgidos estados
emotivos previos. Por supuesto, la obvia manipulación
de la botellita de agua abarata el conjunto y lo
convierte en un afiche publicitario, en un utilitario
comercial ampliado.
El afán por la
novedad, por lo inusitado, hizo que la pieza final se
convirtiera en una sesión de incómodas piruetas y
peripecias. Incómodas, supongo, tanto para el público
como para el elenco, porque los bailarines, siendo
simultáneamente actores y espectadores, hacen ciertas
acrobacias sin sentido entre las butacas mientras el
público observa de pie sobre el tabloncillo, luego de
una evacuación dirigida e interminable. La expectación
superó los resultados, porque la iluminación era pobre o
sobreabundante y porque no se sabía si se trataba de
danza, de peligrosos ejercicios, o de una desabrida
aventura escénica.
Yo aplaudí con
furor, sin embargo. Primero por el éxito de Víctor y
Mercedes. Segundo, porque la danza requiere de mucho
más apoyo del que cuenta y porque los bailarines
dominicanos son unos visionarios, unos héroes sociales,
unos quijotes. Y llenar el teatro con un público ávido
y joven es, mucho más que una proeza. Así que
¡Felicidades Víctor y Mercedes! ¡ Y sigan cosechando
triunfos luego de estos primeros diez años en
Ballet Roto!
FERNANDO UREÑA RIB
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