CULTURA LATINOAMERICANA

 

¿CONSENSUAR O CONSENSUAL?

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

La palabra "consensuar", tan de moda en la prensa dominicana de estos días, pega siempre un grito de alarma en mi cerebro. Y en la gramática de mi programa de computadora, salta también con una línea roja debajo que indica que hay un grave error ortográfico. El diccionario automático del ordenador me sugiere utilizar "consensual", palabra que casi siempre se refiere al concubinato y a breves relaciones amorosas no legalmente establecidas.

El contexto en que los políticos dominicanos la utilizan hoy hace suponer que "consensuar" proviene de "consenso". No se trata de un nuevo error de pronunciación, se trata obviamente de un verbo nuevo, de imposible conjugación. Inténtelo usted mismo. El sustantivo "consenso", sin embargo, es muy claro e indica una decisión a la que se adhieren todos los miembros de un conglomerado. Se aproxima etimológicamente a "consentir", verbo que connota tolerancia, condescendencia, admisión. Consenso es una decisión tomada "con sentido común" y tiene por tanto carácter de unanimidad.

Pero ¿qué es eso de "consensuar"? No entiendo. No es, necesariamente armonizar en una decisión intereses disímiles. Intuyo que "consensuar" es una forma nueva de llamar al cabildeo. Sin embargo, cuando un legislador llama por teléfono a su a su mujer y le dice que está ocupado "consensuando" no se sabe bien qué es lo que él está haciendo. Quizás se trate de una acción muy privada, íntima, como la de la palabra que mi ordenador sugiere en sustitución de "consensuar".

Imagino que cualquiera que sea el sustantivo resultante de la acción de ese verbo se asemejará peligrosamente al de la palabra "contubernio", que es una alianza reprobable de fines ilícitos y que uno suele relacionar a confabulación, conspiración, complot o intriga sospechosa.

Antes bastaba hablar de "acordar" o de "arribar a acuerdos". Eso significaba que las partes opuestas en un conflicto convergían en una solución aceptable para ambas, lo cual era muy sano y honesto para zanjar la contradicción. Puede que "consensuar" implique lograr consentimiento, beneplácito, conformidad o complicidad. De ahí que quede siempre un sedimento, una mancha oscura y contumaz debajo de la alfombra, un ente de discordia escondido que, en vez de disiparse, tiende a crecer con el tiempo y a manifestarse luego con toda su materia letal y corrosiva.

Siempre se dijo que los poetas eran quienes tenían licencia para inventar neologismos. No se sabe con qué fines ni quién ha trastocado la "licencia poética" en "licencia política". ¿Por qué hemos de complicar las cosas? ¿Por qué inventar verbos inconjugables antojadizamente, cuando hay tantos otros vocablos en nuestro rico idioma, insuperables en belleza y exactitud? ¿Por qué no nos adherimos primero a la transparente convención del idioma y obviamos esa palabra tan fea y sospechosa llamada "consensuar"?

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

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MÚSICA DOMINICANA

SOBRE EL AMONÍACO

Y LA TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 
ALUCINANTE

Emotivo recital del maestro Molina, la OSN y Maridalia
 

Pachico Tejada - 6/26/2008




EL MOSAICO SONORO DE LA DOMINICANIDAD SE REALIZÓ CON EL AUSPICIO DE INDOTEL

El maestro José Antonio Molina, con la batuta, dirigiendo al principal grupo musical del país.
SANTO DOMINGO.- La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro José Antonio Molina, ofreció la noche del martes una experiencia estética alucinante. El décimo aniversario de la Ley de Telecomunicaciones fue celebrado con el “Mosaico sonoro de la dominicanidad”, presentado con el auspicio del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en la sala principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La Sinfónica supo interpretar el “Bolero” de Ravel con gracia y maestría, como una pirámide invertida, desde la más mínima percusión, extendiéndose a los vientos y las cuerdas, hasta culminar en un apoteósico final en que toda la orquesta participa.

El emotivo concierto de gala concluyó con la magistral interpretación de la reconocida pieza de Ravel, que ratificó la calidad del maestro Molina y de nuestra Sinfónica.

Hubo una ovación de pie de la audiencia en un momento emocionante, al dejarse envolver por la magia de la música y la manera de llevar la batuta de Molina, como una danza, por momentos frenética y calmada, en otros instantes saltando, agachándose, dejando que la melodía lo llevara en su vuelo.

Dos horas antes, el evento había iniciado con imágenes de los puntos más bellos del país: playas, montañas, gente, al son del “Compadre Pedro Juan” de Luis Alberti.

Luego de la introducción audiovisual, la música dio inicio con “Porgy and Bess: un cuadro sinfónico”, del compositor norteamericano George Gershwin.

Los sutiles acordes del conocido “Summertime” llenaron de belleza sonora la sala entre vientos y cuerdas. En el segundo movimiento, el maestro Molina ejerció con energía la dirección y así respondió la percusión al entrar con su sonido fortalecido.

Antes del momento final, con la obra de Maurice Ravel, Molina condujo “Romeo y Julieta, Obertur a - f ant a s í a en Sí menor”, de Tchaikovsky, uno de sus autores más admirados.

Maridalia Hernández, la solista
La cantante Maridalia Hernández estuvo magnífica cuando interpretó dos momentos de “El amor brujo” de Manuel de Falla, esto es, “Canción del amor dolido” y “Canción del fuego fatuo”.

La cantante parece haber robado el duende gitano para realizar una interpretación llena del dramatismo que merece este tipo de canción.

De España, la noche se trasladó musicalmente a América del Sur. “Balada para un loco”, del argentino Astor Piazzolla fue la continuación del excelente programa pautado para el espectáculo.

La parte dominicana llegó con el “Popurrí de canciones románticas dominicanas”.

Maridalia hizo temas de, entre otros autores, Anthony Ríos, (“La distancia”), José Dolores Cerón (“Como me besabas tú”), Juan Lockward (“Luna sobre el Jaragua”) y Salvador Sturla (“Amorosa”). Por la familiaridad de los temas, Maridalia invitó al público a cantar con ella, pero al parecer la solemnidad de la sala pudo más que las ganas de acompañarla con las conocidas letras y solo unos pocos se animaron a hacerle coro.

Esta actitud de respeto no fue rota ni siquiera cuando, en la segunda parte de este segmento, Maridalia y la orquesta realizaron la interpretación de “Popurrí de merengues”, autoría de Julio Alberto Hernández, abuelo de la cantante.

Indotel
El secretario de Estado y presidente del Indotel, José Rafael Vargas, expresó que se trata de un majestuoso “concierto para el recuerdo”, mediante el cual la Indotel celebró los diez años de aplicación de esta ley que creó.

Sostuvo que en estos diez años de la Ley número 153- 98 “han dejado frutos positivos” que el país celebró en grande, con el exquisito concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, con Maridalia Hernández como solista.

Vargas manifestó que al patrocinar este concierto, el Indotel no solo se adentra en lo que han sido estos diez últimos años de telecomunicación en el país, sino que, además, reconoce el extraordinario talento musical que brota de las entrañas mismas del pueblo dominicano.




 

FERNANDO UREÑA RIB 

 

 

 



 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: July 31, 2008
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