LITERATURA DOMINICANA

 

RITA INDIANA HERNÀNDEZ

Y LA ESTRATEGIA DE CHOCHUECA

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 


Conocí a Rita Indiana Hernández días después de haber devorado sus poemas en una de las pocas revistas de literatura que aquí se publican. La revista, llamada Vetas, apenas circula en los alrededores de la calle El Conde y sin embargo no deja de causar ronchas por sus políticas editoriales y por su apoyo a poetas y escritores jóvenes que no tienen otro medio de ser alcanzados por la luz pública.

Una noche, en un bar no lejano del Conde, vi entrar la silueta de Rita, alta y silenciosa. Era una de esas noches de aturdimiento. El café se llamaba Ocho Puertas, en la calle José Reyes y por una de ellas la vi llegar. Pregunté a quién pertenecía aquella figura luminosa y alguien mencionó su nombre. Tenía el aire de láudano de las modelos de una antigua revista de modas francesa, La Chic Parisienne.

Otra noche, en casa de Guy Frómeta, ella me extendió una mano que descendía de unos brazos muy largos, desgarbada y feliz. Sus poemas me gustan, le dije. Admiro su manera de entrelazar las imágenes y el sentido urbano y casi vertiginoso de sus poemas. Intuí algo de tragedia quemándose y resplandeciendo en el fondo oscuro de sus versos. O quizás era una ira contenida, un resabio, una amargura desenfadada en las que dejaba caer latigazos de desdén, de humor y de ironía. En sus escritos subsiguientes advertí el mismo dolor embalsamado. Me parecía escuchar una voz nueva, una voz que nos alcanza desde lejos, desde siglos arriba, desde un cruce de fuegos entre ángeles y demonios, desde la Eternidad.

Ahora acabo de leer su última entrega: La estrategia de Chochueca. Mientras unos la califican de novela corta otros aluden que se trata de un cuento largo. Pero lo importante de este texto es la riqueza de su estudio sociológico y lo testimonial de su carácter. ¡Qué locura maravillosa y desenfrenada! ¡Qué espíritu de juventud y de caos! Lo terrible y dionisíaco, corresponde sin embargo a una decadencia minuciosamente relatada y elaborada. Los verdaderos protagonistas son el lenguaje y el ambiente sórdido y a veces cruel de una generación de dominicanos que es para muchos desconocida, extraña. A través de un lenguaje ágil, crudo y soez Rita Hernández bordea esos submundos, y nos hace merodear o nos adentra en las noches de cierta juventud dominicana.

Mientras algunos encuentran en esta historia, rastros del camino trazado por Borroughs y por Kerouac y otros representantes norteamericanos de la Beat Generation, yo encuentro en la escritura de Hernández innovaciones refrescantes. El uso del lenguaje coloquial en la literatura que ella propone manifiesta su percepción alerta y su sabiduría.

En la novela se dilata, se expande y se contrae el flujo de la consciencia de Silvia, la relatora, quien es una adolescente que busca desesperadamente maneras de liberarse del tedio que le produce una sociedad restrictiva, puritana y falsa, encubridora y ciega. En el tránsito acelerado de esa búsqueda se enamora de un malandrín, de un "tecato" que la arrastra en sus aventuras y quien la hace chocar de frente contra otro mundo, también falaz del que no hay redención posible, el mundo de las drogas y los estupefacientes. Sin perder jamás el hilo, el relato de Rita Indiana Hernández se mueve como un remolino intenso en cuya periferia gravitan el humor, la rabia, el sexo, el miedo, la desolación y la muerte. Ella se vale de una serie de anécdotas breves, aparentemente inconexas, para atrapar en sus páginas la vorágine de ese mundo alucinado.


FERNANDO UREÑA RIB
 

 
 

Arturo Victoriano*

Envueltos en las festividades caprinas hemos pasado por alto la puesta en circulación del última narración de Rita Indiana Hernández: “La estrategia de Chochueca”.

Rita nos coloca frente a una realidad que ha permanecido oculta para la narrativa dominicana: una parte de la juventud de los 90. Por fin ha aparecido una voz, que como pedía Miguel D. Mena, se aparta del tema Trujillo. Estamos frente a la narración urbana, frente a una narración acorde con nuestros días y sobre todo con nuestras noches.

Adentrémonos en el mundo de la Estrategia. Trataremos de ver lo que creemos que Rita quiere que veamos.

Lo primero que surge es el enfrentamiento, en la mente de la narradora, entre lo real y lo virtual, típico enfrentamiento de nuestro mundo postmoderno.

“El cuerpo deformado del muerto y sus mil versiones se me aprecia en medio de la conversación mas despreocupada, el real que quedo detrás del circulo que los vecinos y peatones hicieron alrededor de él (...) Una u otra me parecían la misma “ pág. 10. Este enfrentamiento se va a dar, a veces no tan explícito, a lo largo de la narración, como en el caso del personaje Tony T., pegado a su computadora, pelado a caco, que consigue la información “chateando con la pana”. Esto nos va a empezar a sumergir en el mundo que comparten la narración y sus amgos/as. Ese mundo donde lo virtual tiene tanta o mas importancia que lo real, pero sin excluirse uno a otra.

La Estrategia es una narración escrita en dominicano de los 90, en un socio lector determinado, pero de fácil acceso. Este uso es un uso no afectado, se nota en la naturalidad del manejo del lenguaje por parte de la autora: traqueteaban, ropita nítida, eto tipo tanfundio, ect. Este tipo de lenguaje ha sido utilizado como elemento ornamental en otras narraciones dominicanas, es aquí parte esencial de la misma, constituye, junto con el aburrimiento de la generación aquí retratada, el hilo conductor a través del cual Rita Indiana nos guía por ese submundo donde esta la narradora.

También hace acto de presencia un lenguaje muy personal que se pude notar en ciertas expresiones como: papimamirichardclayderman, catacumbescas, tecleando con un ritmo de undotré mariposita e, etc. Asi como la presencia onomatopéyica típica del lenguaje dominicano “..sigue martillando pum pum pum sobre Verdi y toda su infame Traviata..” “La camioneta da saltos tuc tuc cada metro y medio..” Este onomatopeya mete al lector en la narración, lo obliga a trabajar con todos los sentidos y a ser cómplice del absurdo.

El aburrimiento generacional viene retratado en diferentes escenarios de la obra: “Era tarde y no tenia mas de veinte pesos, pero tenia diecisiete años y me aburría insoportablemente" (Pág. 14) A ello se suma el aplastamiento que opera la ciudad de Santo Domingo sobre los personajes, esa ciudad, que, al inicio del capitulo cuatro, la narradora se sueña en llamas, envuelta en fuego purificador, aunque ella se despierte antes de que se joda definitivamente la cosa.

Aparecen también los falsos héroes, los papas que hoy pasan factura por lo de ayer”.., y tiene en la mirada esa cosas rara de los que fueron torturados en los doce años y ahora trabajan junto los torturadores.” (Pág. 69)No hay en la narración ningún dejo ideológico. “Me daba cuenta de que todo da igual, al final todo es mentira, todos queremos un carrito japonés y una piscina (Pág. 70). Es una desilusión y un aburrimiento visceral, vivido desde el interior y aguzado por un medio inhóspito que niega a ese segmento de la juventud, de la cual la narradora es parte, alguna posibilidad de redención. Por eso los pequeños o grandes delitos que intentan dar color a una existencia gris y chata (“el tumbe” de las bocinas, las drogas, la falsificación de cheques, el uso fraudulento de tarjetas de crédito..

Esos padres que han dejado los hijos, “esta gelatina absurda.. después de tanto we want the world and we Wnt It, tanta carcajada histórica, tanto Marx y compañero para esto, esta brincadera de pequeñas bestias sin idea, este mac universo en el que o te tumbas a contemplar las burbujas en el screensaver o te tumbas...

En la “Estrategia de Chochueca” asoman los múltiples talentos de esta escritora, que aunque muy joven, ya ocupa un espacio entre las autoras a tener en la mira en los próximos años.

 

ARTURO VICTORIANO
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Arturo Victoriano es ensayista y abogado. Reside en alguna parte del Canada.
CORTESÍA DE CIELO NARANJA

 

 

MUJERES EN EL ARTE

 

ESCRITORES DOMINICANOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
POESÍA DOMINICANA

 

franklin mieses burgos

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

 

 

 

 

 

La poesía del dominicano Franklin Mieses Burgos sobresale en el ámbito de la poesía hispanoamericana por las sutilezas de su musicalidad, la rica profundidad de sus imágenes y la identificación plena entre los mundos físico y espiritual, que coinciden y se transubstancian creando hilos finísimos, vasos comunicantes que conducen a una eclosión etérea y al mismo tiempo apasionada. Esa conjunción abre espacios, sin embargo, para innumeras posibilidades expresivas. El asombro del poeta de ojos ardientes se pasea sobre su propia voz, que personifica y transforma en árbol o en llanto o en canción. Franklin Mieses Burgos es uno de los poetas más sólidos y conmovedores de toda la poética latinoamericana.

 

Fernando Ureña Rib


 

 

 

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

Yo sembraré mi voz en la carne del viento
para que nazca un árbol de canciones;
después me iré soñando músicas inaudibles
por los ojos sin párpados del llanto.

Colgada sobre el cielo dolido de la tarde
habrá una pena blanca, que no será la luna.

Será una fruta alta, recién amanecida,
una fruta redonda de palabras
sonoras, como un canto:

maravilla sonámbula de un árbol
crecido de canciones, semilla estremecida
en la carne florecida del viento:
-mi voz.




ESTA CANCIÓN ESTABA TIRADA POR EL SUELO

Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
la hallaron unos hombres que luego me la dieron
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas caían de los árboles;
no sabia que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajo el cristal del agua,
ni que comían los peces pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles en la tierra del viento,
en donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas, sino un árbol de voces
con las cuales dialogan las sombras y las piedras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción que estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo de la carne que mira,
y hasta puedo decir por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas que circundan la noche,
las diluidas sombras de los pájaros.




 

Franklin Mieses Burgos

 

 

Franklin Mieses Burgos
(1907 – 1976)



Nació y murió en la ciudad de Santo Domingo. Autor de una breve e intensa producción poética. Resalta por su exactitud a la técnica, su profundo lirismo y conceptos filosóficos de tinte existencial. Mieses Brugos fue uno de los iniciadores del movimiento literario de su país llamado "Poesía Sorprendida". Se determina por el acendrado Surrealismo y por su posición antidictatorial, en este caso, contra el gobierno del dictador Rafael Trujillo. Otros poetas que formaron parte de este grupo otros autores como Freddy Gastón Arce, Aída Cartagena y Gilberto Hernández Ortega, entre otros.

Fue, con el crítico y poeta chileno Alberto Baeza Flores y los poetas dominicanos Mariano Lebrón Saviñón y Freddy Gatón Arce, uno de los fundadores de La Poesía Sorprendida (1943-1947). Como anunció Alberto Baeza Flores en el primer número de la revista, “No sabemos si la poesía nos sorprende con su deslumbrante destino, si nosotros la sorprendemos a ella en su silenciosa y verdadera hermosura”. Ya en la contracubierta, se anuncia “estamos por una poesía nacional nutrida en lo universal, única forma de ser propia; con lo clásico de ayer, de hoy y de mañana; con la creación sin límites, sin fronteras y permanente; y con el mundo misterioso del hombre, universal, secreto, solitario e íntimo, creador siempre”. Así, por las páginas de la revista, pasaron Jules Supervielle, Paul Eluard, Robert Desnos, Pierre Reverdy, André Gide, Paul Claudel, James Joyce, George Santayana... para sólo mencionar los autores que aparecieron en los primeros tres números.

        Mieses Burgos fue, también, director ejecutivo del Instituto Dominicano de Cultura Hispánica y dirigió su revista, Hispaniola. Codirigió también la colección "La Isla Necesaria", la cual editó varios volúmenes de autores dominicanos.

        La poesía de Franklin Mieses Burgos, está caracterizada por un profundo lirismo: a veces existencial, otras veces política... y casi siempre surrealista. Su producción poética podía dividirse en tres categorías: la hermética, donde se manifiesta la influencia surrealista; la que sigue modelos clásicos (los sonetos); y la de temas populares. La primera, creemos, contiene quizás sus mejores poemas.
 

Podemos citar, entre sus múltiples obras poéticas, cronológicamente, las siguientes: Torre de voces (1929 –1936), Trópico íntimo (1930 –1946), Propiedad del recuerdo (1940 – 1942), Clima de eternidad (1944), 12 sonetos y una canción a la rosa (1945 – 1947), Seis cantos para una sola muerte (1947 – 1948), El ángel destruido (1950 –1952) y Al oído de Dios (1954 – 1960). Aquí presentamos un florilegio entresacado de varios de estos libros.

En cuanto a su poesía resumir algunas de las características que se encuentran en su poesía. Escribe al estilo tradicional con la misma facilidad con que escribe de acuerdo a la vena modernista y posmodernista. Al lado de una poesía sumamente elaborada y difícil encontramos poesía de formato popular, extremadamente musical y fácil. Puede seguir los moldes métricos de los antiguos como incurrir en los del momento vanguardista, etc.

Pero lo más admirable es que, bien escriba de una u otra manera, siempre se muestra auténtico en sus metros y temas. Emplea a veces metáforas sorprendentes, hasta llegar a lo audaz. Se nota con frecuencia mucho colorido sensual como substrato de lo onírico y psíquico y surrealista. Pero sobre todo ello, sobresale su apego al trópico: el sol, la vegetación exuberante y el mar. El mar es la marca común de casi todos los poetas isleños

Las nuevas formas de poesía tendrían en Franklin Mieses Burgos (1907-1976) a su figura puente. Mieses, autor de Sin mundo ya y herido por el cielo (1944), Clima de eternidad (1947) o Presencia de los días (1949), se caracterizó por su musicalidad lírica. Más sensual e imaginativo, casi lorquiano, fue Rafael Américo Henríquez (1899-1969), quien dirigió la revista La poesía sorprendida, editada de 1943 a 1947 y en torno a la cual se integraron importantes personalidades literarias dominicanas; además, escribió Rosa de tierra (1944).
 

 


LITERATURA

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

JOSÉ ALCANTARA ALMÁNZAR

JOSÉ MÁRMOL

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MARCIO VELOZ MAGGIOLO

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JEANNETTE MILLER

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PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

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FRANKLIN MIESES BURGOS

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ANDRES L. MATEO

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ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

CARLOS FUENTES

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

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PEDRO HERNRÍQUEZ UREÑA

HILMA CONTRERAS

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MANUEL DEL CABRAL

SALOME UREÑA 

 

 

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MALENANORADA

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LA TOSCANA

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ONÍRICA

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OCEÁNICA

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DEL LIBRO DECIR LA PIEL

 

 

LITERATURA

 

 

 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

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Revisado: January 01, 1901
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