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D e vez en cuando aparece en la escena cultural dominicana
algún evento que manifiesta el deseo de integración que albergan los
hermanos pueblos del Caribe. Hasta hace poco se presentó en la Casa de
Francia una muestra de arte contemporáneo de Guadalupe. La exposición
(auspiciada por el Instituto de Cooperación Franco Caribe y la Embajada
de Francia) responde a ese deseo y necesidad que tienen nuestros pueblos
de acercarse y conocerse a través del vehículo maravilloso que es el
arte.
Si usted se nutrió de color en las Bienales de Pintura del Caribe
que se celebraron aquí en el Museo de Arte Moderno hace unos años, es
posible que el visitar esta muestra colectiva en la Casa de Francia, le
haya modificado la opinión sobre lo que parecían ser rasgos dominantes
en la pintura de ese país. Quizás el de Guadalupe le habría parecido
un arte fulgurante, bañado por la pasión, enérgico y electrizante.
Oí a alguien decir (ignoro si a manera de elogio o de reproche) que
"los pintores de Guadalupe no temían al color ni a la luz".
Que al contrario, se explayaban en las posibilidades cromáticas de la
luz y al igual que otros artistas del Caribe, trataban de hacer notar su
presencia por ese uso contundente del color.
Aunque el arte de Guadalupe sigue mostrándose libre e intenso, hay
aspectos que nos sugieren una arte reflexivo y conceptual. El de Sanmyel,
por ejemplo, es un arte que hurga en el tema de los orígenes, de lo
ancestral. Sobre la piedra, la arena o los huesos van quedando vestigios
de la existencia humana. Sanmyel es un artista autodidacta cuya
formación profesional ocurre en el campo de la electrónica. Quizás
por eso uno siente que el arte de Sanmyel aunque escarba el pasado
africano que nos une, tiene puestos los ojos en el acontecer de hoy y el
de mañana.
Una pintora cuya trayectoria no hemos de perder de vista, es la de
Marielle Plaisir. Ella nos presenta la serie del Perro Loco, que es al
mismo tiempo testimonial y gestual, guardando una agridulce dosis de
humor y de frescura. Marielle Plaisir crea intangibles conexiones
visuales a través de objetos que yuxtapone a manera de símbolos.
Sobresalen en ella la destreza y la economía estructural de las formas.
Marie José Limouza, por otra parte, juega los juegos del intelecto y
la memoria. Ella nos da la pauta: "Memorias de lejanía, de otras
vidas, de otros hombres, de otras maneras sabias de hacer las
cosas..." y añade: "Meditación sobre las máscaras africanas
y sobre la presencia y la ausencia que ellas nos revelan." En Marie
José Limouza la memoria está hecha de retazos que se superponen y se
trasparentan. En esos retazos sutiles trazos evocan un pasado que está
presente no solo en la memoria de la piel, sino en el ritmo, en los
latidos y clamores de una Africa que palpita en nosotros todavía.
Richard Viktor Sainsily es un pintor urbano y cosmopolita de gran
precisión técnica y de mordaz visión. Basándose en la fotografía de
paisajes viales, Richard denuncia la violencia de las ciudades que
crecen como moles sin prestar atención al individuo. No es un ataque a
la violencia criminal de bandidos y atracadores. Es la violencia del
automóvil, la violencia del espacio agredido. La grafía de los cuerpos
inertes sobre el pavimento se reparte la perspectiva rigurosa y el
austero color del entorno metropolitano.
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Plasticien
autodidacte et technicien en électronique, SANMYEL vit et travaille en
Guadeloupe. Sa démarche picturale prend en compte l’unité de l’être
humain du point de vue spirituel, physique et mental ; La musique,
la poésie, et la danse jouant un rôle certain dans sa création. Il
traduit sur la toile, à l’aide de toute une gamme de couleurs, de
formes, de signes et de symboles, les sentiments qui animent l’être.
1992 marque le début d’un travail en profondeur autour du concept de
l’Art Eclaté qui serait celons-lui : " un outil qui me permet
de recréer, autour d’une oeuvre, la source de son inspiration ;
Ce, en mettant en résonance des forces et des énergies de la Nature,
les Arts associés aux Sciences et à des modes de perception subtils."
C’est
ainsi que SANMYEL explore la matière sous tous ses aspects, à la
recherche d’une mystérieuse substance, l’essence élémentale.
Depuis 1997, ses recherches sont axées sur le transfert de la
conscience vers les objets, véritable clé de voûte dans la magie de
la création. Son cheminement sur ce parcours pour le moins surprenant
l’amène tout naturellement à aborder la technique des Installations ;
C’est à travers des œuvres telles que D’Afrique Guinée, Lumières
Caraïbes, La Demeure d’Eternité, l’Arche du Monde et autres
Potomitan, que l’artiste nous révèle ses multiples facettes. Liée
à une recherche esthétique certaine, la rigueur cartésienne des
nombres cohabite harmonieusement avec l’essence des éléments
premiers que sont la terre, l’eau, l’air et le feu. L’omniprésence
des signes et des symboles, de cette senteur suave, épaisse et sucrée,
et de tout ce rythme vibratoire en arrière plan, nous rappellent à
chaque instant qu’en investissant les lieux, SANMYEL les a rendus
mystiques…
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